Secuencias Favoritas: The Terminal, atrapado en un aeropuerto

Cuando comencé a pensar qué película podría incluir en la sección de hoy, tenía dudas de cuál elegir. La historia del cine es amplia que muchas veces no sabes por dónde tirar. Fue entonces cuando recordé que hacía varios días habían emitido en la televisión de mi país una de las películas que más me vuelven loca. Aunque sobra el decir que The Terminal es una gran cinta, para mí es una de esas realizadas exclusivamente para devorarlas un día sí y otro también. Y sé que es sentimiento de muchos, no sólo por los actores de la cinta, sino lo de bien que está tratado el tema en el que se basa su trama principal.

Aunque en esta ocasión no vemos a un Tom Hanks tan solitario como en Cast Away, podemos decir que el actor es el núcleo central de toda la historia y que, si no hubiese habido personajes alrededor, podríamos haber llegado al mismo final con el mismo sentimiento que el que conseguimos finalmente. Pero el juego del protagonista con el personaje de Stanley Tucci sí que no hubiese sido el mismo, no haciéndole más que agrandar su interpretación y el cariño que recoge el espectador ante la inexplicable situación de aquel extranjero atrapado en un lugar al que no pertenece.

Irónicamente, más nos conmueve cuando pensamos que esa historia pudieses ser real pero, ¿qué pasa si nos hubiese pasado realmente a nosotros? Pues en realidad, no es tan descabellado, porque Mehran Karimi Nasseri sufrió eso en sus carnes el te 1988 y 2006, cuando este ciudadano iraní se encontró en esta situación en el Aeropuerto de París-Charles de Gaulle, situación que luego fue filmada en Tombés du Ciel (1993).

Pero lo que nos trae aquí no es la película francesa, sino la película dirigida por Steven Spielberg en 2004, en la que el actor interpreta a un ficticio Viktor Navorski, ciudadano de Krakozhia (también ficticio), que se queda atrapado en el Aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, tras haberse producido un golpe de estado en su país natal. En ese momento, el ciudadano de un país sin régimen no puede ni salir ni entrar al país, ya que Estados Unidos no reconoce al nuevo gobierno que se instaura. Su estancia se hará interminable. Sin visado, ni pasaporte y sin dinero tendrá que sobrevivir de la mejor manera posible en el interior de ese aeropuerto visitado por turistas que van y vienen todos los días. Lo que se presentan como unas vacaciones para él, se transforman en una estancia incómoda e 'inaceptable', como lo es él.

¿Podríais sobrevivir en un aeropuerto durante meses sin saber ni el idioma del país al que ni siquiera te dejan entrar? Eso hace Navorski, sobreponerse ante todos los problemas que Frank Dixon, el jefe de seguridad del aeropuerto, le obsequia.

No sólo recrea el va y viene del recorrido y vida de un aeropuerto, sino que critica friamente a la sociedad estadounidense sobre cómo trata al extranjero, sin pensar ni ofrecerles el más mínimo momento para que pueda expresar los motivos por los que la vida le ha llevado a poner los pies allí. No quiero contar el final de la película porque es uno de los momentos más emotivos sin duda alguna, por eso, si no la habéis visto, os aconsejo que ya vayáis mentalizados para ver la escena.