Secuencias favoritas: Drive y la intensidad de un beso en un ascensor

Todavía está actualmente en cartelera en muchos países, pero eso no impide que Drive ya se hay convertido en una película de culto para algunos. Protagonizada por Ryan Gosling y la nunca bien ponderada Carey Mulligan, Drive comenzaba su andadura por el festival llevándose el premio al mejor director para Nicolas Winding Refn en la que era su primera película como director, pero la primera en la que no escribía su guión. Algunas de las asociaciones de críticos estadounidenses premiaban diferentes aspectos de la película, destacando por una lado su flamante banda sonora, compuesta por Cliff Ramirez, y por otro las interpretaciones de Carey Mulligan y Albert Brooks, recibiendo este último una nominación a los Globos de Oro.

Curiosamente casi se debe a la casualidad que la película haya terminando siendo lo que es pues si la primera opción para dirigir la película fuera Neil Marshall -The Descent, Doomsday, Centurion- este fuera reemplazado por Nicolas Winsing Refn, quien era incluido en el proyecto por el propio Ryan Gosling, que a su vez reemplazaba a Hugh Jackman, primera opción para el conductor. De hecho, el actor debe haber sido decisivo en muchas de las elecciones de la película pues él mismo fue quien enseñó al cineasta danés la ciudad de Los Angeles, antes desconocida para él. Todavía más, ni siquiera le interesan los coches ni sabe conducir. Tampoco Carey Mulligan fuera la actriz escogida inicialmente para interpretar a Irene, pues primero la pareja que forma con Standard no era interracial sino hispana, siendo Jacinta Barrett una de las primeras opciones para hacer de Irene.

En realidad la película no cuenta nada del otro mundo, de hecho quizás sea una historia bastante sencilla y en cierto sentido predecible, pero lo que atrapa de ella (cierto que no a todos) es la manera en la que se desarrolla visual y narrativamente esa historia. Desde mi punto de vista, bien puede considerarse como la revisión de los clichés del cine de gángsteres, pero desde la sensibilidad de un cineasta europeo. O lo que es lo mismo, cine de género contado por una autor. Quizás por eso, por encima de toda la trama criminal, lo que verdaderamente tira de la película es esa historia de amor nunca materializado entre el personaje de Gosling y Mulligan.

Casi como siguiendo la premisa que David Lynch -a cuya obra se le rinde justo tributo a lo largo de toda la película- hiciera famosa en Twin Peaks, "nada es lo que parece" en Drive. La acción nos sitúa en una de la ciudad más falsa de los Estados Unidos y casi del mundo: Los Angeles. Allí seguimos a un mecánico que vistiendo una fabulosa chaqueta con un escorpión en su espalda, se dedica a conducir en sus ratos libres. Conduce por dinero para unos atracadores, conduce como doble de acción para rodajes cinematográficos y conduce para llevar a su casa a Irene, su vecina de la puerta de al lado. Tampoco nada es lo que parece con lo que respecta a Irene pues si en un principio parece una madre soltera, luego resulta que el padre de su hijo cumple condena en la cárcel. La relación entre ambos personajes evoluciona despacio y en silencio, dado que este peculiar conductor es un hombre de pocas palabras, pero acciones contundentes.

Si la historia se complica para el vecino de Irene cuando, inesperadamente, entra en escena su marido, Standard (interpretado por Oscar Isaac), todavía se torcerá más cuando éste sea brutalmente agredido por sus colegas de fechorías, delante de su hijo. Quizás Standard sea consciente de que la relación de Irene con su vecino haya ido más lejos de lo que él hubiera querido, por lo que no tiene ningún inconveniente en involucrarle en sus inciertos negocios. Si físicamente no ha sido así, lo cierto es que emocionalmente todo indica que el sentimiento es recíproco, aunque ambos mantienen sus sentimientos a raya. Y esto así hasta que llega la secuencia del ascensor.

Se trata de una secuencia tan sencilla como intensa, resuelta con la misma elegancia como dureza y brutalidad. Si hasta aquí todo lo que he comentado puede contener los mismos detalles que cualquier sinopsis de la película que encuentren por ahí, a partir de aquí no respondo con los SPOILER, pues considero que ha estas alturas ya deberían haber visto Drive. Standard le pide a su vecino que le ayude a solucionar su "pequeño" problema con estos gángsteres, a lo que el conductor accede. Como era de esperar las cosas no salen como era de esperar y Standard es asesinado en lo que tiene toda la pinta de ser una trampa.

La secuencia del beso en el ascensor comienza cuando el vecino de Irene, que se siente en parte responsable por lo sucedido, o al menos culpable por no haberle contado lo que podría pasar, le cuenta a Irene todo lo que ha sucedido, a lo que ella responde dándole una bofetada mientras n puede contener las lágrimas. Consciente del dolor por el que Irene está pasando, él le tiende la mano y se declara (a su manera), ofreciéndole cuidar de ella y de su hijo. Es en ese momento cuando se abre el ascensor, en el que baja un individuo trajeado que se escuda por interrumpir, alegando que se ha equivocado de piso. Irene entra y él le sigue, el extraño se queda con ellos dentro del ascensor.

Colocada en la parte de atrás, Irene no percibe que el hombre trajeado va armado, pero el conductor sí. Con su brazo derecho empuja suavemente a Irene al fondo del ascensor, se da lentamente la vuelta y le besa, mientras la luz se atenúa, acentuando la emoción del momento con un ligero ralentí. Se percibe perfectamente que ella estaba deseando besarle tanto como él. El beso no es apasionado, pero sí tremendamente emotivo. Cuando sus labios se separan, la luz vuelve a subir. Ellos se miran con intensidad. Y con él movimiento de la cabeza del conductor para controlar al hombre trajeado, ambos se enzarzan en una pelea en la que el gángster lleva todas las de perder. Irene les esquiva desplazándose por el ascensor y cuando se abre la puerta, sale sin decir nada. El ataque es brutal y el gángster queda tumbado en el suelo con la cabeza destrozada. Cuando él se da la vuelta y y ve el semblante de Irene, se da cuenta de que en el momento en que ella salió del ascensor, sus vidas se han separado para siempre.

Es curioso que en un filme en la que la estética y la manera en la que son narradas las secuencias de acción forman parte fundamental de su fuerza y atractivo, sea una sencilla secuencia sentimental lo que más consigue emocionarme. Probablemente no tenga la misma fuerza para el que no haya visto la película completa, pero un servidor no pudo evitar contener la respiración hasta que se cierra la puerta del ascensor.