Safe House: un thriller indignado

Contar con Denzel Washington como protagonista de un thriller de acción puede servir para indicarte el tipo de película que estás a punto de ver. Sin duda el ganador del Oscar por Training Day y Glory, escoge cuidadosamente los proyectos en los que participa, que podrían incluso darnos muchas pistas de su propia ideología política y compromiso social. Algo que no sólo se repite en el caso de Safe House, sino que además nos revela que, al igual que la mayor parte de la sociedad occidental, se solidariza con la postura opuesta a la manera de actuar de los gobiernos que se empeñan en mentir y vapulear a los ciudadanos a los que deberían servir.

Si por un lado estamos ante un título de acción que contienen todos los ingredientes que le pedirías a una película de este género, quizás debamos buscar en el hecho de que el director de la cinta sea el cineasta sueco de ascendencia chilena, Daniel Espinosa, la credibilidad y verosimilitud de su propuesta, que marca la diferencia con respecto a otros títulos recientes como la fallida Haywire, por mencionar un título reciente de características similares, pero totalmente alejado de la realidad.

Puede que el argumento que David Guggenheim desarrolla en el guión de Safe House gire en torno a una entidad con tan mala fama como la CIA, y que sus protagonistas sean espías, agentes y criminales, pero lo interesante es que sus personajes ganan y pierden, sangran, sufren y padecen lo que cualquier otro mortal. Ni son superhombres físicos que se reponen automáticamente ante cualquier pelea, ni tampoco morales que están por encima del bien y del mal.

No resulta, desde luego, nada gratuito que en una de las primeras secuencias de la película, Tobin Frost (Denzel Washington) se mezcle entre una manifestación de indignados de Ciudad del Cabo, o que la resolución de la película tenga tanto que ver con algún caso de plena actualidad que no voy a revelar para no fastidiar a los que no hayan visto todavía la película, pero esas pequeñas pinceladas de actualidad no están sólo para identificar el momento en el que se desarrolla la acción, sino para confirmar el lado ético y moral con el que se postula y solidariza Safe House. A la vez que se muestra sensible con la situación social y política contemporánea, Daniel Espinosa nos regala un thriller intenso y emocionante que te mantendrá pegado a la butaca desde la primera hasta la última secuencia.

La labor de todos y cada uno de los integrantes del reparto contribuye a la eficacia de la propuesta, comenzando por Denzel Washington y terminando por Ryan Reynolds en el mejor papel que un servidor le ha visto hasta la fehca. Si, como es habitual, el primero está espléndido en su interpretación del peligroso ex agente Tobin Frost, el segundo consigue estar a la altura en la piel de Matt Weston, un aspirante a agente especial que tiene la oportunidad de demostrar su validez profesional… y moral. Junto a ellos hay que destacar las solidas aportaciones de Vera Farmiga, Brendan Gleeson, Sam Shepard, Nora Arnezeder, Robert Patrick y Rubén Blades, estos dos últimos en personajes breves, pero tan efectivos como los anteriores.

Quizás la única pega de la película sea el final, que no la resolución. La última secuencia de la película, cuyos detalles no voy a revelar, se parece lamentablemente demasiado a la última de otra película también de acción, pero sin implicación moral, que se estrenaba a principios de diciembre del año pasado. Aún así, la sensación de satisfacción tanto por la adrenalina generada, como por la manera en la que se resuelve el conflicto de la película es total y completa, al menos para este espectador.

3 estrellas