Cosmopolis: ¿vampiros posmodernos, violencia soterrada?

Poco, muy poco se puede ver en el primer teaser de Cosmopolis. Pero es suficiente, más que suficiente como para estimularnos y mantenernos con las expectativas alerta ante el estreno de la nueva película de David Cronenberg que tras la fallida A Dangerous Method, parece devolvernos a las inquietantes e impredecibles atmósferas de filmes como Videodrome. Ojalá no me equivoque.

Eric Parker es un multimillonario, asesor de inversiones, que siempre está buscando nuevas emociones y que un día de abril del año 2000 decide enfrentarse a dos desafíos: apostar su fortuna contra la subida del yen y cruzar Nueva York en su limusina para cortarse el pelo. Puede que la primera pudiera ser arriesgada, pero sin duda menos peligrosa que la segunda, dado que en esta odisea contemporánea se verá importunado por la llegada del presidente de la nación a la ciudad, el funeral de un ídolo de la música, el rodaje de una película y una violenta manifestación política. Lo que le dará la oportunidad de enfrentarse a algunas de las decisiones que ha tomado en su pasado.

Si el cineasta canadiense se ha rodeado de colaboradores habituales, como el compositor Howard Shore con el que trabaja casi sistemáticamente desde The Brood; el director de fotografía Peter Suschitzky, con el que a colaborado muy a menudo desde Dead Ringers; o la diseñadora de vestuario Denise Cronenberg, que siemrpe ha vestido a sus personajes desde The Fly. Quizás llama la atención que esté producido, entre otros, por uno de los mejores y más personales productores europeos, el portugués Paulo Branco. Quizás por ello podemos encontrar nombres europeos, como Mathieu Amalric y Juliette Binoche, en un excelente reparto, que incluye a Paul Giamatti, Sarah Gadon y Samantha Morton, y que tiene en Robert Pattinson a su máximo protagonista.

A juzgar por las imágenes, da la impresión de que Pattinson lo da completamente todo y que incluso repite como vampiro. Uno de esos vampiros contemporáneos que viven atrapados en una vida tan hedonista como hueca y vacía. Si con películas como Remember Me o Water for Elephants, Robert Pattinson ha seguido ligado a esa onda romanticoide con la que tan bien le ha ido en The Twilight Saga, está claro que con Cosmopolis espera romper definitivamente con su imagen de ídolo para adolescentes. Una apuesta muy oportuna ahora que también pone punto final a la saga romántico vampírica.