TGIF: por sus títulos de crédito les conoceréis

Los cinéfilos tenemos muchas maneras de rendir tributo a la nuestra película favorita. Coleccionamos bandas sonoras. Leemos libros o cómics en los que están basados sus guiones. Llenamos los huecos de alguna pared de nuestra casa con los carteles que más nos han impresionado. Y si bien es cierto que muchas veces sólo el diseño de un póster es suficiente para inducirnos a ver una película, en los años cincuenta surge un pequeño formato que va a revolucionar también el espacio cinematográfico que, funcionando como soporte para insertar las títulos de crédito, nos sirve de nexo para introducirnos en el tema y tono de la película: los títulos de crédito.

Se trata de unas piezas audiovisuales con entidad propia que, en la mayoría de las ocasiones, están asignadas a los mismos diseñadores gráficos que desarrollan el cartel de la película y que, al igual que un videoclip promocional, un teaser o un tráiler, nos vincula emocionalmente con la película que precede. Sucede que en algunos de los casos, los menos, incluso esa secuencia de créditos es bastante más interesante que el resto de la película completa, por lo que quisiera rendir tributo en este espacio a un reducido grupo de diseñadores gráficos que me han hecho enmudecer antes incluso de que empezara la película. Siendo aquellos que trabajaban en nómina para los estudios en las décadas de los treinta, cuarenta y cincuenta, tan sólo voy a señalar a los que considero clásicos, dado que aunque muchos de ellos hayan desarrollado su labor a través de las nuevas tecnologías en las últimas décadas, en la mayoría de los casos utilizaran técnicas artesanales en la composición de sus secuencias de créditos.

Saul Bass: el hombre del brazo de oro

Diseñador gráfico neoyorkino, Saul Bass entra en el cine de la mano de Otto Preminger, para quien diseña el cartel y los títulos de crédito de Carmen Jones, en 1954, iniciando una fructífera colaboración entre cuyos trabajos más destacados se encuentran The Man with the Golden Arm, In Harms Ways o Anatomy of a Murder -este último trabajo sería descaradamente plagiado por Spike Lee para el cartel de su película Clockers, lo que le acarrearía una demanda. Si muy señalados son sus colaboraciones con Robert Aldrich o Billy Wilder, es imprescindible señalar su breve colaboración con Alfred Hitchcock, que incluye las películas Vertigo, North By Northwest y Psycho. Si las películas de Hitchcock sirvieran de inspiración a otros cineastas, las secuencias de créditos de Saul Bass inspirarían otras como la de la película de Roman Polanski, Repulsion, en lo que se puede trazar perfectamente una clara línea entre plagio e inspiración con respecto al asunto con Spike Lee.

La aportación de Saul Bass a los títulos de créditos, que anteriormente se formaban tan sólo con un fondo sobre el que aprecian impresionados los créditos de cada película, consiste en su preocupación por relacionar la forma de los títulos de crédito con el contexto de la película a la que nos introduce. En sus diseños se pueden apreciar las influencias de escuelas como la Bauhaus y el constructivismo ruso, que le llegaron fruto de las clases con el maestro húngaro Gyorgy Kepes. Aunque su faceta más conocida fuera la creación de carteles y secuencias de créditos, continuó desarrollando su actividad como diseñador gráfico a través del diseño de logotipos tan característicos como los de IT&T, United Airlines, Minolta o Warner Communications, que han convivido con todos nosotros a lo largo de varias décadas.

En su última etapa cinematográfica es interesante resaltar su colaboración con el cineasta Martin Scorsese, que se inicia con la sencillez pero efectividad con que nos introduce a Goodfellas y concluye con la espectacular secuencia de créditos de Casino. Entre sus títulos más conocidos fuera de estos cineastas destacan películas como The Big Country, Spartacus, Ocean's Eleven, West Side Story, Grand Prix, Broadcast News, The War of the Roses o Higher Learning.

Maurice Binder: al servicio de 007

¿Quien no se acuerda de es imagen desde el punto de vista del cañón de una pistola apuntando al agente 007 que se tiñe de rojo para dar paso a la secuencia de títulos de crédito? Y cómo se quedan si les digo que ni fue una creación de Terence Young, director de Dr. No, ni de Ian Fleming, autor de las novelas, ni de Broccoli o Saltzman, productores de la franquicia del agente británico. Esa sencilla secuencia, auténtico icono cinematográfico, fue ideada y desarrollada por Maurice Binder, un diseñador gráfico, nacido también en Nueva York que si comenzara diseñando la publicidad y catálogos de los almacenes Macy's, durante la Segunda Guerra Mundial entró a trabajar con Universal para pasar después a ser el director de arte de Columbia Pictures.

Stanley Donen le contrataría para diseñar los créditos de Indiscreet, iniciando una fructífera relación laboral que como consecuencia le llevaría a diseñar la mayoría de los créditos de las películas de James Bond, salvo las etapas de Pierce Brosnan y Daniel Craig y con excepción de dos títulos: From Russia with Love y Goldfinger. Además de la colaboración con Stanley Donen, para quien diseñó la mayoría de las secuencias de créditos de sus películas, y títulos como The Running Man, The Chase, The Private Life of Sherlock Holmes o The Final Countdown, también es interesante señalar la breve relación profesional que le unió a Bernardo Bertolucci para desarrollar los créditos de The Last Emperor y The Sheltering Sky.

Si antes hablaba de secuencias de crédito que serían más estimulantes que las propias películas que introducían, díganme si no es el caso de la encantadora secuencia en la que Jane Fonda se desnuda flotando en el aire en los títulos de crédito de Barbarella, película prescindible, si no fuera por la originalidad de algunas de sus propuestas y porque sirviera de inspiración para Duran Duran.

Pablo Ferro: el silencio del animador

Cubano de nacimiento y neoyorquino de adopción, la trayectoria de Pablo Ferro comienza vinculado a proyectos de animación, cuya influencia se dejará notar en sus trabajos audiovisuales. Si comienza diseñando la fabulosa secuencia de créditos de Dr. Strangelove o How a Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, posteriormente sería tildado por Jonathan Demme, con quien desarrollaría una fecunda relación laboral, como "el mejor diseñador de títulos de crédito del país".

Su estilo estaría más vinculado al diseño gráfico, creando tipografías y elementos gráficos que harían de la sencillez su seña de identidad. Si trabajaría en casi todas las películas del director de The Silence of the Lambs, también son muy interesantes sus colaboraciones con Hal Ashby -Harold and Maude, Bound For Glory, Being there-, Gus van Sant -To Die For, Good Will Hunting- o la colorista secuencia de créditos con la que comenzaba y concluía Clockwork Orange.