TGIF: actores que rechazaron papeles de éxito

Desde que la industria cinematográfica se apoderó del arte, o más bien desde que los actores tenían el poder y la capacidad de elegir qué papeles querían realizar y cuáles no, siempre ha habido algunas elecciones más acertadas que otras. Todos conocemos innumerables casos de situaciones así, y no sólo de actores sino también directores o guionistas, que podrían haber cambiado completamente una obra con el simple hecho de que hubieran dicho sí en vez de no.

Hoy quiero enumerar algunos de los casos más sonados que nos ha dejado la historia del cine, algunos muy recientes, pero que son especialmente significativos. Además, nos hacen plantearnos dos cuestiones: por un lado hasta qué punto un sólo artista, aunque sea el protagonista de la película, es capaz de cambiar completamente la obra final, y por otra parte está la cuestión de qué tipo de agentes o consejeros tenían estos actores para hacerles rechazar algunos papeles que fueron un rotundo éxito.

Uno de ellos fue Will Smith, que en su día rechazó protagonizar la saga de The Matrix. Los hermanos Wachoswki ya ha demostrado su predilección por el actor y llevan varios años queriendo trabajar con él. Sin embargo el actor no estaba tan seguro del éxito de la película y por eso acabó rechazando el papel que finalmente cayó en manos de Keanu Reeves (aunque previamente también pasó por las manos de Ewan McGregor), alegando que la historia era demasiado peculiar para que él la hubiera protagonizado.

Otro curioso caso de este tipo fue el que llevó a Sean Connery a rechazar el papel del mago Gandalf en la trilogía de The Lord of the Rings. Él era la primera opción para interpretar a este singular personaje, pero la verdad es que nunca se vio que fuera a aceptarlo. Desde entonces, en varias entrevistas, el actor ha reconocido que nunca ha leído ninguna de las novelas de Tolkien y que cuando recibió el guión tampoco le llamó demasiado la atención. Además el maratoniano rodaje de 18 meses en Nueva Zelanda acabaron por convencerle para que le pasara el testigo a Sir Ian McKellen: todo un acierto.

Pero estos casos no sólo se han dado con producciones recientes. También encontramos casos de hace unos cuantos años como que Bette Davis rechazara el papel de Scarlett O'Hara en Gone With the Wind o que Cary Grant no quisiera añadir a la larga lista de personajes que interpretó el nombre de James Bond. Tampoco es que se haya perdido demasiado porque rechazaran los papeles, pero habría sido bastante interesante comprobar cómo se desenvolvían ambos en esos personajes.

Otro que habría sido muy curioso de ver es a Al Pacino en el papel de Han Solo de Star Wars. La verdad es que a día de hoy no podríamos imaginarnos a otro Han Solo que no fuese Harrison Ford, pero hasta que el papel llegó a sus manos pasó por unas cuantas antes. Al Pacino fue la primera opción, pero tras él fue ofrecido a Nick Nolte y Christopher Walken. Incluso se ha llegado a decir que la cuarta opción fue Burt Reynolds, que también lo desestimó, hasta que llegó a Ford. El resto es historia.

Para terminar voy a hablar de un actor que no ha tenido mucha suerte a lo largo de su carrera eligiendo los papeles. Se trata de Kevin Costner, que especialmente en los últimos años ha demostrado no estar muy atinado en este tema. En 2002 le llegó una oferta para interpretar a un tal Bill en una bilogía dirigida por Quentin Tarantino. Sinceramente no se qué se le pasaría por la cabeza o qué no vería de interesante en el personaje para desestimarlo, pero así fue, alegando que tenía un proyecto más interesante entre manos en el que prefería trabajar: Open Range.

Y así podríamos seguir enumerando más y más ejemplos y no acabar nunca, pero tampoco se trata de eso. Sería interesante preguntarles a estos actores qué piensan ahora de su decisión, y cuántas veces se acuerdan de esa respuesta negativa que, de ser distinta, podría haberles cambiado las vidas.