Placer culpable: Mamma Mía! y la contagiosa música de ABBA

El mío es un caso extraño, lo sé. Adoro la música, me fascina el baile pero a la hora de los musicales suelo ponerme bastante exigente. Es que contar una historia manteniendo un ritmo cordial con escenas cantadas reemplazando diálogos no siempre es fácil. Hay varios éxitos de Broadway que habían ya sido adaptados un tanto infructuosamente en la gran pantalla, la grandiosa The Phantom of the Opera de Andrew Lloyd Webber, por ejemplo. Pero gustándome siempre tanto ABBA, un grupo al que le debo muchos recuerdos de niñez y habiendo tenido un grato reencuentro con ellos en Muriel's Wedding, no podía dejar pasar Mamma Mía! a pesar de que las críticas en general no eran para nada gratas.

No es para menos, en honor a la verdad el éxito de taquilla que tuvo el film, sobre todo en Inglaterra donde se colocó tercera en recaudación después de Titanic y Avatar, seguramente se le deba al éxito anterior en teatro y por un reparto que incluye a una justamente endiosada Meryl Streep. De ahí en más el film es bastante irregular, con un Stellan Skarsgård algo perdido y un Pierce Brosnan que más que cantar, ladra. Así y todo no conozco una sola persona de mi entorno que gustándole ABBA no se rinda a este film.

Dirigida por Phyllida Lloyd, la exitosa directora teatral quien también la dirigiera en teatro, Mamma Mía es una comedia liviana pero llena de ritmo y momentos que ponen la piel de gallina. Sorprendentemente, los momentos de comicidad no llegan a ser tan efectivos como sus momentos dramáticos. Me vienen a la memoria, por ejemplo, dos escenas inmensas que no en vano interpreta una estupenda Streep, la de Slipping Through My Fingers y The Winner Takes It All que logran destilar toda la emotividad y significado que una canción pueda tener.

Es cierto que el propio musical, y más aun la película, no se toma muy en serio a sí misma, ponerse muy meticuloso para encontrarle una profundidad existencial sería de locos. El film funciona finalmente porque es cálido, entretenido y plagado de grandes éxitos de este grupo sueco. Es difícil terminar de verla sin canturrear después las canciones o no sentirse alegre. Una historia muy sencilla a la que se le termina disculpando cualquier bache simplemente porque está inundada del carisma de alguien como Streep, de la simpatía de Christine Baranski y de la frescura de una Amanda Seyfried que gracias a una película como esta ya se ponía en el ojo de unos cuantos productores, a pesar de no venir de un anonimato absoluto.

Agreguemos a toda esta música pegadiza el hecho de estar ambientada en una lugar como Grecia. Sol, playa, gente joven. Es una cinta de la que se podrá decir cualquier cosa pero nunca que verla no es como pasar un día de spa. Mamma Mía rejuvenece a cualquiera y hasta el trío de padres representados por Brosnan, Skarsgård y Firth, un tanto ensombrecidos por la magia centrada en los personajes femeninos, terminan siendo agradables recursos para el enredo de la trama.

Así y todo esta brilla en los momentos musicales, aun más cuando no incluyen coreografías. Es que pienso en Baranski interpretando Does Your Mother Know y no puedo dejar de pensar lo mucho que se le nota cuánto le costó seguir el paso de los más jóvenes, pero la gracia está en que su personalidad borra cualquier artificio de debilidad y termina ganando a al audiencia con su siempre derrochadora buena onda. Es lo que en definitiva ha conquistado a la mayoría, actores y actrices que aun sin estar en el mejor de los films se les nota cuánto lo han disfrutado hacer. Basta leer las reseñas de varios críticos, incluido el famoso Egbert, para darse cuenta que aun cuando hayan percibido las fallas no dejan de reconocer el carisma que abunda en esta película.

Es bueno saber que siendo el musical un género que ha perdido adeptos en la fugacidad de las imágenes y en la evolución de los efectos especiales de estos últimos años, haya una película que pueda generar lo que Mamma Mía, aun cuando muchos no sean fans de ABBA o no gusten de los musicales, seguramente terminarán de una u otra manera, con una u otra canción moviendo los pies al ritmo de la música. Mamma Mía es una de esas películas que se disfrutan más si se emplea el oído y el corazón antes que la observancia a las reglas de valor cinematográficas. Un gran vídeoclip de casi dos horas de duración.