Placer culpable: Jumpin’ Jack Flash, humor en los ochenta y amor a Whoopi Goldberg

Hay películas que las has visto en el cine, otras las ves en DVD u otros formatos domésticos, pero algunas sólo las has visto cuando las han programado en televisión. Hay películas que, por muchas veces que las pongan en televisión, siempre tienes que volver a verlas, aunque sea sólo un par de secuencias (a mi me pasa con Gone with the Wind, The Night of the Hunter, Star Wars o cualquier película de David Lynch). Hay películas que te hacen pasar tan buen rato, que no importa no sólo que no sean muy buenas, sino que incluso sean algo malas. Sólo hay una película que, en lo que a mi respeta, encaja con estas tres premisas: Jumpin' Jack Flash, que la vi por primera vez en un pase televisivo, que siempre tengo que volver a verla cada vez que la programan en cualquier canal y que no me importa que no sea muy buena, sino lo bien que me lo paso cada vez que la vuelvo a ver.

Actriz antes de saltar a la dirección, Penny Marshall estrenaba su ópera prima cinematográfica en 1986. Jumpin' Jack Flash sería el inicio de una carrera cinematográfica que se continuaría con películas como Big, que le reportaría a Tom hanks su primera nominación al Oscar; Awakenings, máximo esplendor de su carrera que estaría nominada al Oscar a la mejor película; A League of Their Own, con un imposible reparto en el que Tom Hanks tendría que vérselas con Geena Davis, Rosie O'Donnell o Madonna; Renaissance Man, protagonizada por Danny DeVito; The Preacher's Wife, con la inefable Whitney Houston (descanse en paz y en silencio); o Riding in Cars with Boys, protagonizada por Drew Barrymore. Una trayectoria que si bien comenzaba con buen pie, tras su tercera película comenzaría una línea descendente que le llevaría a dirigir su último producción cinematográfica en 2001, para retomar primero su carrera como actriz, para refugiarse posteriormente en el medio televisivo.

Tomando prestado el nombre de una canción de The Rolling Stones, el argumento de Jumpin' Jack Flash gira en torno a Terry Dolittle, una mujer soltera que trabaja en un banco y utiliza su ordenador para comunicarse con clientes de todo el mundo (en 1986, para que luego Enrique González Macho, presidente de la Academia de cine española diga que Internet no es el presente). Así es como un día llega a su bandeja de entrada un mensaje de un remitente desconocido que le lleva a contactar con quien dice ser una agente del gobierno que ha quedado al descubierto realizando una misión. De esta manera es como esta oficinista se verá envuelta en una peligrosa trama de espionaje en la que tendrá que utilizar todas sus habilidades para salir viva… y conseguir una cita.

En el reparto estaba secundada por un nutrido grupo de actores y actrices cómicos:

  • James Belushi: en aquellos años conocido por filmes como Trading Places, The man with One Red Shoe, Little Shop of Horrors o About Last Night
  • Stephen Collins: tremendamente conocido en aquellos años, sobre todo, por su participación en la serie de televisión Tales of the Gold Monkey
  • John Wood: que se había dejado ver en otra película sobre el mundo informático como War Games
  • Carol Kane: que vería como comenzaba el declinar de su carrera tras haber participado en filmes como Dog Day Afternoon, Annie Hall, The World's Great Lover, Valentino, La Sabina o When a Stranger Calls
  • Annie Potts: con una breve carrera que incluía personajes secundarios tan llamativos como los que hacía en Crimes of Passion, Ghostbusters y Pretty in Pink
  • Jeroen Krabbé: en la que era su primera película internacional tras haber participado en tres de las películas holandesas de Paul Verhoeven, como Soldaat van Oranje, Spetters o De Vierde Man
  • Tracy Ulman: en una de sus primeras apariciones cinematográficas después de PLenty
  • Jonathan Pryce: muy conocido en aquel entonces por haber protagonizado Something Wicked This Way Comes y Brazil.

Pero ninguno de ellos conseguía hacer sombra a la arrolladora interpretación de Woopi Goldberg en lo que era un auténtico tour de force cómico, una colección de secuencias entre el más puro slapstick y la comedia de situación que conseguía momentos hilarantes y completamente descabelladas de los que la actriz siempre salía muy bien parada, logrando que el espectador pudiese perdonar cualquier salida de tono absurda e inverosímil, que las tenía. Sólo con echar un vistazo al tráiler se pueden encontrar un buen puñado de esos momentos, como el de la cabina telefónica, o el hilarante momentazo de la embajado con el vestido de lamé y la peluca rubia.

Un año después de hacernos llorar con el melodrama de Steven Spielberg, The Color Purple, por el que sería nominada a un Oscar de la Academia, Whoopi Goldberg revelaba su verdadero talento: hacer reír a toda costa. De hecho, a partir de Jumpin' Jack Flash comenzaría su periplo por el cine cómico que se vería coronado con un Oscar a la mejor interpretación de reparto en Ghost, otro de sus personajes memorables.

Debo confesar que si tuviese que hace una crítica formal de la película quizás encontraría muchas carencias que resaltar, particularmente en lo que se refiere a su aspecto visual. Pero nada me impediría recomendar una película que te pone tan de buen humor y que podría recomendarse como reconstituyente en caso de depresión. Si no la has visto no lo dudes, échale el guante. No esperes una obra maestra del cine cómico, pero prepárate a reír a carcajadas por obra y gracia de Whoopi Goldberg. Te lo pasarás tan bien, que llegarás a adorarle. Además podrás experimentar un auténtico viaje al pasado pues en Jumpin' Jack Flash encontrarás todas las peculiaridades que marcaban la vida de una persona común en los años ochenta. ¡¡Cuantas de las cosas que se muestran en la película no habré tenido yo mismo!!