Dos católicos y un judio: Gibson + Eszterhas = Judas Macabeo

Dios los cría y ellos se juntan. No sé quien me da más miedo, si el guionista o el director. Y no lo digo porque tenga dudas de su capacidad en cada uno de sus terrenos, sino porque si a Mel Gibson le acusaran de antisemita -no ya por The Passion of the Christ, sino por aquellas jugosas declaraciones acerca de la responsabilidad de los judíos en todas las guerras cuando se le detuviera por conducir en estado de embriaguez-, a Joe Eszterhas siempre le ha tildado de machista. El caso es que el guionista de filmes como Flashdance, Basic Instinct o Showgirls, nunca nominado a un premio Oscar y cuatro veces a los premios Razzie -lo ganó en dos ocasiones-, afirma estar a punto de terminar un guión sobre un héroe judío: Judah Maccabee (Judas Macabeo). Y está convencido que Mel Gibson es el director ideal para dirigir la película.

No estoy seguro de si la intención de Eszterhas es sincera o irónica pues si por un lado considera que la visión épica que Gibson proporcionara a una película como Braveheart es la idónea para el guión que está terminando, por otro secunda las palabras de la ex compañera sentimental del actor-director cuando dice que "necesita medicación". El guionista no sólo se confiesa admirador de The Passion of the Christ, que no considera una película antisemita, es que además está encantado con la peculiar visión católica de su colega, de la que afirma es producto de su imaginación. Con amigos como estos, ¿para qué vas a querer enemigos? Preocupado por aquellas polémicas declaraciones del cineasta, Eszterhas esperará a ver cual es la reacción de Gibson cuando lea su guión. Igual espera que se redima de sus palabras de la misma manera que el propio guionista rechazó sus años de excesos en Hollywood para convertirse en un hombre religioso.

He sido un chico malo toda mi vida. Era el rey del sexo y la violencia, el pelo salvaje, el elefante pícaro, el tío más bebedor, drogata, salvaje, un cowboy de la coca

Algo más de un lustro ha pasado desde que Gibson no se pone detrás de las cámaras. Puede que Apocalypto pasara con más pena que gloria, pero muchos todavía recuerdan el festival gore que nos regalara de la mano de The Passion of the Christ. Aunque muchos todavía siguen prendados de su segunda película, Braveheart, ganadora de cinco Oscar de la Academia, aunque criticada por su peculiar visión de la historia de William Wallace, contada sin poco o ningún rigor histórico. Un pequeño empujón no le vendría nada mal a su carrera, ya no como director, sino también como actor pues finiquitadas la franquicia iniciada con Lethal Weapon, pocos o casi ningún éxito a cosechado en la última década. Si en estos últimos años estrenaba películas discretas como Edge of Darkness y The Beaver, tendríamos que remontarnos a 2002 para recordar su último gran éxito de público, Signs, que tampoco es que gustara mucho realmente.

Por otro lado, parece que el proyecto sobre vikingos que lleva años tratando de sacar adelante con su productora, Icon Label, va camino del segundo guión, aunque según un acuerdo con 20th Century Fox se estrenaría directamente en la televisión de pago. Algo un poco descabellado si tenemos en cuenta que, en la linea de sus películas previas, quiere rodarla en el antiguo idioma vikingo. ¿Como no se le ocurriría rodar Braveheart en gaélico? Seguramente porque tendría que habérselo aprendido él mismo.