Placer culpable: White Chicks

A pesar de haber sido un film con un éxito de taquilla considerable no puedo dejar de sonrojarme cada vez que digo que White Chicks es por lejos mi comedia favorita. Es uno de esos films que fácilmente debo haber visto una decena de veces y sigo riéndome como la primera vez cada vez que la encuentro por la tele.

Los hermanos Wayans son rostros bien conocidos en el género de la comedia y gracias a Scary Movie son prácticamente reconocidos por la mayoría de los espectadores. Tan amados como odiados tienen una punta de comedias en su haber tanto en forma conjunta como por separado. Pero es en White Chicks donde debo admitir que me conquistaron por completo aún cuando es una comedia bastante pasatista, tópica y previsible.

Por empezar el cambio físico radical que logran para satirizar a esta especie de gemelas al mejor estilo Paris Hilton me deja boquiabierta incluso cuando es evidente el kilo de maquillaje y plástico que llevan encima. Pero ver a estos dos agentes negros del FBI transformarse en dos rubias huecas y superficiales ya me despierta la primera risa franca.

Sé que si uno se pusiera un poco exigente reconocería que es imposible no darse cuenta que detrás de esos rostros artificiales se esconden dos hombres, pero también sería un tanto ingenuo uno si no reconociera que en ello reside la gracia de la mayor parte del film. Escenas como la del grupo de amigas yéndose a comprar ropa y ver cómo uno de estos pobres agentes terminan por romper cual Hulk lo que llevan puesto me descostilla de la risa. Y me asombra comprobar que a pesar de odiar el humor barrabás de gases, eructos y demás la escena del retrete me divierte sobremanera.

Uno de los personajes que presenta esta cinta es Latrell Spencer interpretado por otro grande de las comedias de este tipo, Terry Crews. Latrell es un millonario que cae enamorado de una de estas falsas hermanas y no escatima estrategias ni recursos para seducirla. Las escenas en la que aparece cantando o bailando bajo los efectos de la droga son realmente hilarantes; cada una de sus intervenciones son una de las cosas que más espero cuando la reveo aún cuando ya sé qué sucederá, qué gesto hará o qué línea dirá. Es simplemente sensacional y curiosamente por este film ha obtenido una amplia cantidad de fans propios.

Si bien los hermanos Wayans habían anunciado una segunda parte de este film, en una entrevista para la 1015JAMZ comentaron que el proyecto por el momento se encuentra en veremos. Por mi parte esperaré ansiosa por que una segunda entrega pueda hacerse realidad.

Ahora les dejo una de las escenas del film en que Latrell canta Thousand Miles, contra toda predicción de la asombrada rubia, su canción favorita.