Las mejores bandas sonoras de 2011

A lo largo del año hemos visto pasar multitud de títulos por los festivales internacionales de cine de todo el mundo que, progresivamente, han ido llegando en las salas comerciales. Si en las últimas semanas algunas asociaciones de críticos han dado su veredicto, sobre lo que ha sido lo mejor del año, en pocos días conoceremos las nominaciones de los sindicatos profesionales estadounidenses, así como las de los Globos de Oro, marcando la tendencia de lo que veremos competir en los próximos premios Oscar, mal que algunos nos pese, el mayor acontecimiento cinematográfico a nivel mundial. En Extracine no queremos perder la oportunidad de aportar nuestro punto de vista, por eso si ayer comentábamos las mejores películas de terror, nos proponemos repasar y señalar hoy lo que ha sido, para nosotros, lo mejor del año en cuanto a bandas sonoras se refiere.

Huelga decir que esta selección es completamente subjetiva y que está realizada a partir de aquello que un servidor ha visto, no sobre lo que considera podría estar bien. Por eso quedan excluidas aquellas películas que aunque previendo que vayan a tener una estupenda banda sonora, todavía no lo hemos podido comprobar. Tampoco me dispongo a distribuir los títulos en un orden de menor a mayor o viceversa, tan sólo me limito a resaltar aquellas bandas sonoras que, por un motivo o por otro, han llamado mi atención, distribuyéndolas en el orden en el que las he visto o se han estrenado en mi país. Los caprichos de la distribución hacen que unos títulos llegan antes a unos sitios que a otros, por lo que no se sorprenden si encuentran referencias a algún filme que alguno de ustedes viera el año anterior, o que incluso no haya llegado todavía a las salas comerciales de su ciudad.

Por último, quisiera aclarar mi predilección sobre aquellas bandas sonoras que resultan igual de efectivas cuando ilustran las imágenes de una película, que cuando se disocian de estas, sirviendo, si acaso, para evocar el film en el que se han escuchado.

Black Swan / Hanna

Quizás la banda sonora de Black Swan no pudiera conseguir su nominación al Oscar debido a que, más que música original, la mayoría del score de la película estaba realizado a base de arreglos de las inmortales piezas de Tchaikovsky. Pero esto no impide que el resultado final fuera una partitura emocionante que conseguía transmitir la angustia existencial de Nina (Nathalie Portman). Junto a los temas arreglados por Clint Mansell, compositor de todas las películas de dirigidas por Darren Aronofsky se podían escuchar también tres temas originales del dúo británico The Chemical Brothers: Danka Jane, Electric Hands y The Nina Frequency, que sin duda les sirvieron como prólogo a la que es, para un servidor, una de las mejores bandas sonoras del año, la que compusieran para la película dirigida por Joe Wright y que, de entrada, ya ha sido reconocida como la mejor banda sonora del año por la asociación de Críticos de Los Angeles.

Never Let Me Go / Somewhere / Beginners

Hay cineastas que siempre parten con ventaja, más que a la hora de escoger compositor para las bandas sonoras de sus películas, para seleccionar las piezas musicales con las que van a ilustrar algunos pasajes, bien sea por cuestiones diegéticas o para asociarles a un período histórico concreto, como para vincular emocionalmente las experiencias de los personajes con las del espectador a través de una canción que ya forma parte de la memoria emocional del espectador. Por eso me resulta bastante difícil escoger una sola de las bandas sonoras de este bloque sobre tres cineastas como Mark Romanek, Sophia Coppola y Mike Milles, responsables respectivamente de Never Let me Go, Somewhere y Beguinners.

Un trío de ladrones de orquídeas que tienen la capacidad de saltar de formatos audiovisuales como la publicidad y el videoclip hasta un formato mucho más extenso como el cinematográfico, sin perder por ello su capacidad para integrar toda una amalgama de músicas que van desde la música clásica hasta la electrónica pasando por la música pop, rock o jazz. Si sus filmes previos ya eran buena muestra de su capacidad para integrar música e imagen, tampoco es menor su criterio a la hora de escoger a los compositores que van dotar de una definitiva coherencia musical a sus películas. Si Rachel Portman se encargaba de la banda sonora de Nerver Let Me Go, Phoenix hacía lo propio con la de Sophia Coppola, así como Dave Palmer, Roger Neill y Brian Reitzell resolvían la partitura de Beginners.

Potiche

En una vertiente mucho más clásica, aunque absolutamente encantadora, podemos encontrar la deliciosa banda sorna de la película dirigida por François Ozon que con una partitura original a cargo de su colaborador habitual, Philippe Rombi, integraba también canciones populares de los años setenta entre las que podemos escuchar las voces de Boney M, The Bee Gees, Sylvie Vartan, Johnny Hallyday o la propia Catherine Deneuve que cantando uno de los éxitos musicales de Brigitte Bardot, rememoraba también los tiempos de Le parapluies de Cherbourg, más que los de Dancer in the Dark.

Noruwei no mori (Tokio Blues)

Una de las bandas sonoras que seguramente pasarán desapercibidas en la carrera por el Oscar es la que Jonny Greenwood, miembro de la banda británica Radiohead, compusiera para la fabulosa adaptación que Tran Anh Hung realizaba de la conocida novela de Murakami en Noruwei no morí (Norwegian Wood/Tokio Blues). Una banda sonora tan sensible como sus personajes, que transmitía a la perfección la esquizofrenia emocional que ambos experimentaban. Tran Anh Hung prescindía por segunda vez de su compositor habitual, Tiêt Tôn-Thât -Gustavo Santaolalla se encargara de su película precedente, I Come with the Rain- para recurrir a uno de los integrantes de la banda que compusiera Creep, que ya había incluido de manera excepcional en Cyclo. En su debut cinematográfico, el músico británico hacía acopio de la característica emocional de la mayoría de las piezas de Radiohead, para realizar una banda sonora cargada de nostalgia y melancolía, que venía sazonada con varios temas de Can y el tema de The Beatles al que alude el título de la película.

Sucker Punch

Como si de una ópera rock se tratara, lo mejor de la película que Zuck Snyder estrenaba este año que acaba era sin duda su banda sonora. Temas de bandas tan populares como Eurythmics, Bjork, Queen, Skunk Anansie o Bryan Ferry eran remezclados y reinterpretados para ser incorporados a uno de los títulos más postmodernos del año, aunque también más fallidos.

X-Men: First Class

En un verano que venía cargado de superhéroes, los que no sólo no defraudaron, sino que superaron todas las expectativas fueron los que nos trajo X-Men: First Class. Con la película dirigida por Matthew Vaughn nos llegaba la estimulante partitura de Henry Jackman, compositor británico de carrera cinematográfica todavía breve, pero que ya había colaborado con el cineasta en Kick-Ass. Puede que algunos momentos de su banda sonora estén supeditados a las secuencias de acción para las que han sido creados, pero lo cierto es que Jackman tiene la capacidad de dotar de una coherencia general a toda su partitura, incorporando a su vez guiños tanto a las películas previas de la saga, como su propio leitmotive.

Super 8

Pero para bandas sonoras clásicas, la que nos ofrecía Michael Giacchino en la que si paras muchos es una de las películas del verano, para otros es la película del año. Si J.J. Abrams lograba superar todas las expectativas con su sentido homenaje a la primera etapa cinematográfica de Steven Spielberg, su compositor habitual desde la serie Lost, lograba hacer lo mismo evocando el espíritu de las bandas sonoras que John Williams compusiera para los filmes del mismo período de Steven Spielberg. Una banda sonora en la que también se pueden escuchar temas de Electric Light Orchestra, The Commodores, The Cars, Wings, Blondie o Chic y que nos transportan a la época en la que se desarrolla la acción de la película.

Pina

La contribución de Thom Hanreich, acreditado simplemente como Thom, a la banda sonora de Pina no abarca todos los temas que se escuchan en la película que se completa con temas de Jun Miyake, Hazmat Modine, Germano Rocha o Cujo (Amon Tobin), músicas que la coreógrafa Pina Bausch utilizara ya en sus magníficas creaciones. Quizás por eso la banda sonora del documental dirigido por Wim Wenders sea una de las más espectaculares y emocionantes con las que he podido disfrutar este año. Ni siquiera estoy seguro que Pina se cuele entre las películas documentales nominadas en los próximos premios Oscar, casi apostaría más por verla entre las nominadas como mejor lengua extranjera, pero seguro que no hay ni mención para esta fabulosa banda sonora. Y lo que no puedo evitar es recordar las palabras de Pina: "danzad, danzad o estaréis perdidos", más que nada porque cada vez que escucho esta banda sonora me asaltan unas ganas irremediables de bailar.

The Tree of Life / Melancholia

No es que Aleandre Desplat vaya camino de convertirse en uno de los grandes compositores contemporáneos. Es que ya lo es. Por derecho propio. Este año ha compuesto la banda sonora de ocho largometrajes entre los que, además de la película de Terrence Malick también se encuentran Carnage, las dos últimas películas de la saga de Harry Potter, The Idus of March o Extremely Loud and Incredibly Close, entre otras. Aunque quizás lo que realmente destaca de la banda sonora de The Tree of Life, no sea sólo las músicas originales que aporta, sino la completísima recopilación de música clásica que se puede escuchar junto con las espectaculares imágenes de la película. Quizás por eso he decidido incluirla en un mismo bloque junto a la película de Lars Von Trier, Melancholia, que aprovechaba majestuosamente la música compuesta por Richard Wagner en su ópera Tristan e Isolda.

Drive

El neoyorquino Cliff Martinez ha completado este año el score de tres largometrajes, The Lincoln Lawyer, Contagio y Drive. Si la banda sonora de la primera no me llamara demasiado la atención, lo cierto es que lo mejor de Contagio era su banda sonora, pero nada comparado con la partitura que ha realizado para Drive, la película dirigida por Nicolas Winding Refn. Nuevamente tenemos que hablar de una banda sonora en clave electrónica que recupera, además, el sonido electro que se popularizara a lo largo de los ochenta. Una banda sonora espectacular, para unas imágenes resplandecientes, aunque gran parte de la película transcurra de noche o en ambientes algo sórdidos. Tampoco esta banda sonora ha pasado desapercibida pues si no ganara, al menos quedara finalista como la mejor banda sonora del año para la Asociación de Críticos de Los Angeles, detrás precisamente de la de Hanna.