Placer culpable: The Last Boy Scout, Bruce Willis un tipo duro

En 1991 Tony Scott dirigió el guión de Shane Black The Last Boy Scout. La cinta fue protagonizada por Bruce Willis, Damon Wayans, Chelsea Field, Halle Berry, Bruce McGill y Noble Willingham. Película llena de acción y de chistes malos. Pura violencia visual de lo más entretenida que no descubre el género y que se parece mucho a Lethal Weapon pero con más sangre y más insultos, con más mala leche.

La trama es de manual, un detective privado en horas bajas interpretado por un Willis absolutamente cómodo en su papel, se une a una antigua estrella del fútbol americano para resolver un caso de chantaje que es mucho más grande y mucho más peligroso de lo que ellos pensaban.

Joe Hallenbeck (Willis) es un antiguo agente de los servicios secretos cuya mujer le engaña con su mejor amigo y con una hija que lo odia. Joe empieza a proteger a una stripper (Halle Berry) que sale con Jimmy Dix (Damon Wayans) una antigua estrella de fútbol americano caída en desgracia por consumo de drogas. Cuando Cory es asesinada ambos se unen para descubrir quien y por qué han matado a la joven. Lo que descubren es una conspiración de asesinato contra el senador de California auspiciada por el millonario Sheldon Marcone, dueño del equipo de fútbol americano Los Angeles Stallions.

El guión de The Last Boy Scout fue en su día el guión más caro de la historia. Shane Black logró un millón de dólares por un libreto plagado de insultos, de frases memorables, de chistes malos y con una trama tan simple que cualquiera sería capaz de imaginarla. Una "buddy movie" con dos protagonistas muy diferentes entre sí, que no se caen bien pero que deberán salvarse el culo el uno al otro en numerosas ocasiones, hasta que se hagan amigos. La relación entre Willis y Wayans es la que fundamenta toda la película pues la trama no es más que una excusa para llenar la pantalla de violencia.

Las escenas de acción están resultas de una manera eficiente y es que Tony Scott tiene una buena mano para este tipo de cine. Es una macarrada total y absoluta y gran parte de ese éxito se debe a Bruce Willis, quien resulta convincente y creíble en su papel. Willis es un tipo duro, un héroe solitario, un perdedor y un cínico. Un hombre especial que se toma la vida como viene pero que nadie le toque las narices porque terminará muerto. Su mirada cansada, su sonrisa socarrona, su barba de tres días y su forma de vestir; todo en su personaje denota derrota pero es un boy scout, un héroe, un hombre con un código a seguir y por el cual se rige, aunque casi siempre se meta en problemas por ello.

The Lost Boy Scout es adrenalina pura; tendremos persecuciones, secuestros, tiroteos, explosiones varias, clubes de striptease, asesinatos y un adorable muñeco de peluche convertido en arma. ¿Qué más se puede pedir? Admito que es una de mis películas favoritas y que si la dan por la televisión la veo y la seguiré viendo dentro de veinte años. Es una película con la que me divierto, que me da justo lo que le pido y que tiene a un Willis cargadito de one-liners inolvidables.