Placer culpable: «Mission: Impossible», Brian De Palma vs. Tom Cruise

Puede que a muchos sorprenda mi elección de "Mission: Impossible" entre mis placeres culpables. No porque no sea un título de gran aceptación entre el público, sino porque parece no encajar entre los consumidores habituales de un cine más erudito, entre los que fijo me ubican algunos. Pero es que considero que la primera aventura cinematográfica de Ethan Hunt tiene grandes aciertos que debieron pasar desapercibidos para consumidores habituales de un cine menos comercial. En concreto estaba pensando en Fernando Trueba, que hacía gala de su nulo sentido del humor en un periódico al quejarse de que no había nada en la cartelera veraniega de 1996, colocando como abanderada la película en la que Brian De Palma dirigía a Tom Cruise.

A pesar de que la carrera cinematográfica de Brian De Palma pueda estar llena de altibajos, el simple hecho de que "Mission: Impossible" estuviera dirigida por el mismo director de títulos tan estimulantes como "Sisters", "Phantom of the Paradise", "Carrie" o "Dressed to Kill" ya suponía garantía suficiente para un servidor para comprar su entrada. Más todavía cuando su título inmediatamente anterior había sido la magnífica "Carlito's Way", en la que retomaba el cine de gángsteres que tan buen resultado le había dado con "Scarface", o por tratarse de una adaptación televisiva, que tan buen resultado le había dado con "The Untochables". No seré yo el que deje de ir a ver una película dirigida por Brian De Palma, no, otra cosa sería una de Tom Cruise.

La primera aventura de Ethan Hunt venía con todas las garantías constatadas ya desde su guión, en el que habían participado plumas tan reputadas y reconocidas como las de Steven Zaillian, en cuyo CV hasta la fecha se encontraban títulos como "The Falcon and the Snowman", "Awakenings", "Searching foro Bobby Fischer", "Schindler's List" o "Clear and Present Danger"; David Koepp, conocido por aquellas fechas por ser el responsable de guiones más populares entre el gran publico como "Bad Influence", "Death Becomes Her", "Jurassic Park", "Carlito's Way" o "The Parper", y Robert Twone, el más reputado de los tres al haber contribuido a títulos como "The Last Detail", "Chinatown", "Yakuza", "Shampoo", "Greystoke: The Legend of Tarzan, Lord of the Apes", "Tequila Sunrise" o "The Firm"; luego un servidor no entiende dónde radica el rechazo de aquellos que seguramente se pondrían de rodillas ante alguno de estos títulos.

El cineasta estadounidense no sólo conseguía sacar partido visualmente de las aventuras que protagonizaba Tom Cruise, sino que aprovechaba a la perfección un interesante reparto internacional en el que coincidían las figuras de la siempre espléndida Vanessa Redgrave y John Voight, que rescatado para el cine por Michael Mann, retomaba con fuerza su carrera cinematográfica. Junto a ellos se colaban dos actores como Jean Reno y Ving Rhames, conocidos por sus colboraciones con Luc Besson, el primero, y Quentin Tarantino, el segundo. Pero, sobre todo, un servidor disfrutó de lo lindo con las breves intervenciones de actrices como Ingeborga Dapkunaite, que había participado junto a Nikita Mikhalkov en "Utomlyonnye solntsem (Quemado por el sol)" y Kristin Scott Thomas, conocida por aquel entonces por sus espléndidos papeles secundarios en "Bitter Moon" y "Four Weddings and a Funeral"; además de la efímera incorporación al cine estadounidense de Emmanuelle Béart, abanderada del cine francés de qualité de la época que había trabajado con cineastas tan reputados como Claude Sautet, Jacques Rivette, Claude Chavrol, André Techiné o Claude Berri.

Si me apuran, lo que no entiendo es cómo los consumidores de arte y ensayo no fueron en masa a ver una película que contaba con tan excepcionales colaboradores. Quizás tenían sus reservas ante un título que se proclamaba al servicio de Tom Cruise, responsable final de la película al ser también su productor. En cualquier caso, el duelo entre productor y director juraría que fue ganado por este último pues disfruté como un enano con los fuegos artificiales, los giros argumentales y las piruetas visuales. Parecía que la seña de identidad de Brian de Palma, que consiste en crear complejas secuencias y juegos visuales, se adaptaba a la perfección a las necesidades de las misiones imposibles de Ethan Hunt y sus colegas. Y pesar de que Tom Cruise era el protagonista de la película, este también quedaba un tanto eclipsado entre el lujoso reparto y estas peripecias visuales de De Palma, además de contar con una espectacular banda sonora renovada por Danny Elfman, que incluía una versión del tema original compuesto por Lalo Schiffrin, que ahora interpretaban Adam Clayton y Larry Mullen, componentes de U2.

Quizás el espíritu de Fernando Trueba se apoderaría de un servidor cuando llegaba su segunda aventura, "Mission Imposible II", pero más que nada porque estaba comandada por un cineasta mucho más ¿puedo decir grotesco? como John Woo. Los resultados fueron bastante más discutibles, tanto comercialmente como artísticamente, por lo que tengo entendido. En cualquier caso después llegaron J.J. Abrams y ahora Brad Bird para relanzar una franquicia que, desde mi punto de vista, puede que tenga más interés incluso que la de James Bond, aunque esta sea más entrañable. Eso sí, deseando estaba que se deshicieran de Tom Cruise, no voy a negarlo no. Ya podían volver a llamar a Brian para la primera del siguiente, ahora que parece que ya no va a estar Tom.

Fotos: The revolution is within