Los siete fantasmas de Federico Fellini

Pocos cineastas han sido tan influyentes y universales como Federico Fellini, quien fallecía hace hoy dieciocho años en su querida Roma. Como si de una de sus propias películas se tratara, parece una broma que falleciera el día que precede a la noche de todos los Santos, Halloween para los anglosajones. Broma porque si el cineasta de Rimini comenzara ligado al neorrealismo italiano, poco a poco sus propios fantasmas personales se irían apoderando de su cine hasta llegar a constituir lo que finalmente se ha popularizado como el universo felliniano. Un universo poblado de criaturas grotescas, mágicas y fantasmagóricas cuyo visionado se me antoja de lo más indicado para una noche como la del 1 de noviembre.

El fantasma de la tentación

Quizás el primer síntoma fantástico que encontramos en la filmografía de Federico Fellini sea aquella majestuosa y voluptuosa aparición que, con el cuerpo de Anita Ekberg, se le aparecía al doctor Antonio, personificado por Peppino De Filippo, en "Le tentazioni del dottor Antonio", uno de los fragmentos incluidos en el interesante filme colectivo "Boccaccio '70". Una aparición que a más de uno recibiría con agrado, pero que en la película de Fellini se convertía en toda una pesadilla para un hombrecito presa de sus propias represiones sexuales.

El fantasma de la creatividad

La película que marca un antes y un después en la filmografía de Fellini es sin duda "8 1/2". Realizada en 1963, estamos hablando de un título en el que el cineasta exorciza su propia crisis de creatividad a partir de sus fantasmas personales. Ficción y realidad se mezclan en esta influyente película cuyo visitando es interesante tanto para acercarse a Federico Fellini, como desde el punto de vista cinematográfico, y que trasciende los límites de la pantalla para erigirse como una auténtica obra de arte que se alzaría con el Oscar a la Mejor Película Extranjera, además del mejor Vestuario para Piero Gherardi.

Los fantasmas del matrimonio

Musa profesional y compañera sentimental, no podemos desligar la influencia de Giulietta Masina en la filmografía de Federico Fellini. Si la actriz aportaba su desbordada y poética sensibilidad a películas tan entrañables y emotivas como "La estrada" o "Le notti de Cabiria", Federico Fellini ahonda en los fantasmas personales de Masina en "Giulietta degli spiriti". Psicoanálisis y fantasía caminan de la mano en una película en la que un cruel Fellini, colocaba a su esposa directamente enfrente de quien era su propio fantasma y amenaza en la vida real: Sandra Milo. Nuevamente se mezclan ficción y realidad en una película llena de fantasmas, espíritus y todo tipo de fascinantes criaturas. A resaltar el fabuloso trabajo de Piero Gherardi en la confección de un diseño de vestuario absolutamente extraordinario, por el que fue nuevamente nominado al Oscar, así como por la dirección artística de la película.

Los fantasmas de Edgar Allan Poe

Federico Fellini volvía a participar en 1968 en una película colectiva, junto a Louis Malle y Roger Vadim. Se trata aquí de adaptar a la gran pantalla tres relatos de Edgar Allan Poe en "Histoires extraordinaires", siendo la aportación del cineasta italiano el fascinante fragmento protagonizado por Terence Stamp, que llevaba por título "Toby Dammit". Una historia con ecos de "La doce vita" en la que un actor inglés se instala en Roma para realizar una película, y cuyos excesos personales le llevan de cabeza a un trágico final.

Los fantasmas de su ciudad

Como si estuviéramos en el circo de "Freaks", Fellini rinde tributo a su querida ciudad en lo que parece, más que una sinfonía, una fantasmagoría urbana. Se trata de "Roma", una película en la que el propio director guía al espectador, a través de una voice over, por las calles de una ciudad tan real como imaginaria, pero ya indiscutiblemente felliniana.

Los fantasmas de su infancia

En 1973 Federico Fellini nos regalaba una de sus películas más hermosas: "Amarcord". Una maravillosa película en la que el cineasta rinde tributo a su ciudad natal, Rimini, para lo que recurre a recuerdos personales que su imaginación ha distorsionado y exagerado con el paso del tiempo. Contando con una inolvidable banda sonora de Nino Rota, la película se alzaría con el Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera, entre otros premios internacionales.

Los fantasmas del cine

Dentro de esta colección de filmes fantasmagóricos, no es posible dejar fuera un título tan indescriptible como inclasificable, como fuera "E la nave va". Más que ficción y realidad, en este relato se mezclan personajes reales con imaginarios en un mundo descaradamente irreal en el que rinde tributo tanto al cinematógrafo como a la música. Un viaje hipnótico en el que se pueden encontrar presencias tan estimulantes como la de Pina Bausch, recientemente homenajeada en "Pina".