«Moneyball»: juego, negocio, estadística y pasión

Béisbol. Uno de los deportes más jugados en Estados Unidos; también conocido como el rey de los deportes. Y, sinceramente, yo no sé absolutamente nada sobre el juego, sus reglas, sus estadísticas; sólo soy lo suficiente borrego para irle a los Yankees cuando mi padre "saca la camiseta". Lo bueno es que "Moneyball" no trata precisamente del juego, sino va más allá. "Moneyball" habla sobre los negocios, la pasión por lo que haces y las decisiones que se deben tomar en base de lo tangible y la intuición.

Basada en una historia de la vida real, "Moneyball" cuenta la historia de Billy Beane (Brad Pitt), el gerente general de los Atléticos de Oakland. Después de perder un partido de post-temporada contra los Yankees, el equipo pierde a sus mejores elementos, al ser comprados por grandes equipos. Ante tal escenario, Beane se propone mejorar su desempeño para la siguiente temporada, pero, ¿cómo logrará esto sin un presupuesto decente?

Después de varias sesiones con sus asesores —cuyas decisiones se basan en la vieja escuela—, Beane se topa con la luz: un chico llamado Peter Brand (Jonah Hill). Graduado en Yale, este geniecillo geek no sabe nada del juego... pero sabe de números y estadísticas. Valora a los jugadores por las carreras que logran, no por su imagen pública o las maravillas que pueden hacer, a nivel técnico. Gracias a Brand, Billy Beane forma su equipo rescatando jugadores que son infravalorados por la liga. Vaya, los rechazados. Con esta estrategia en mente, los Atléticos de Oakland lograron un récord, el cual tengo entendido aún permanece.

La película, más allá de armar un equipo de béisbol, va sobre la pasión en el deporte; seas un jugador o el gerente del equipo. La presentación del personaje es exquisita. A lo largo del largometraje conocemos las diferentes facetas de Billy Beane: su primer contacto con el béisbol profesional, sus sueños, sus sacrificios, sus fracasos. Llegado el momento, Beane se convierte en el gerente más joven en la liga. Su pasión y entrega continúa, aunque sea afuera del campo. Brad Pitt logra una actuación correcta, de un hombre solitario, atormentando por las derrotas —tanto en el juego, como en la vida—, que hace lo que considera correcto para llevar a su equipo a la gloria.

Por otro lado, Jonah Hill sorprende con su interpretación de Peter Brand. Un chico tímido, sobrio, reservado. Recién graduado de Yale, sin experiencia laboral, que se encuentra con un hombre apasionado por lo que hace. Los números, esa estadística dura y tangible, se encuentra con el hombre que normalmente se guiaba por su intuición... La misma intuición que le ha fallado en ocasiones. La dualidad, ese equilibrio entre personajes, les hace un complemento perfecto en pantalla.

Philip Seymour Hoffman —quien trabajó con el director Bennett Miller en "Capote"— interpreta a Art Howe, el entrenador del equipo. Se trata de un personaje clave para el desarrollo de la trama. Tiene grandes momentos en pantalla con Brad Pitt. Sin embargo, en general, su presencia se percibe un tanto en segundo plano. Pero, como dije, "Moneyball" no se centra en el juego en si.

Como director, Miller aprovecha el guión escrito por los ganadores del Oscar Aaron Sorkin (por "The Social Network") y Steven Zaillian (por "Schindler's List"). El sello característico de Sorkin se hace notorio en la fuerza de los diálogos y en la pasión de sus personajes. Será por negocio. Será por el juego. Será por un deporte. Existe una batalla entre lo seguro de la estadística y una corazonada. Al final, uno de ellos debe dictar el camino. El único detalle que me causa ruido es el montaje, en especial hacia el final de la película; el ritmo es bastante peculiar; llega un momento donde crees que está apunto de acabar y es todo lo contrario. Son permisos que, en ocasiones, resultan productivos.

Aunque toma como base el béisball y muestra el desempeño de los Atléticos de Oakland, "Moneyball" va más allá del deporte. Es una historia sincera, que cuenta con un equilibrio entre drama y humor. Nos puede invitar a la reflexión, a replantearnos nuestro camino, a entender nuestras pasiones. Va más allá del béisbol, o de cualquier deporte. Muestra una estrategia de negocios y nos hace entender que, de vez en cuando, es bueno guiarnos por nuestra intuición. Sólo queda una gran pregunta: ¿por qué Brad Pitt sale comiendo en todas las películas que hace?

cuatro estrellas