«Brooklyn’s Finest»: la complicada lucha por hacer lo correcto

Sorprende que una película como "Brooklyn's Finest", con un reparto encabezado por Richard Gere, tarde tanto tiempo en estrenarse. Si la película comenzaba su trayectoria por el Festival de Sundance en enero de 2009, no llegó a las carteleras de su propio país hasta un año después, para comenzar su recorrido internacional por Latinoamérica en la primavera de 2010, y estrenarse, otro año después, en España, en lo que hasta ahora parece ser su final de trayecto. Pero este retraso no impide que se pueda apreciar el intenso drama en el que viven los tres policías cuyas historias se cruzan por un momento en "Brooklyn's Finest".

Antoine Fuqua —renombrado director de videoclips para artistas como Arrested Development, Toni Braxton, Steve Wonder o Prince, así como responsable de títulos como "The Replacement Killers", "Training Day" o "Shooter"— nos ofrece un relato intenso, alejado de los clichés del género negro, policíaco o de acción, para sumergirnos en el drama de tres policías muy diferentes. Tres individuos que se enfrentan a un complicado día a día en el que, como se introduce en la primera secuencia de la película, deberán tomar decisiones constantemente, pero más que para decidir lo que está bien o mal, para hacer lo correcto dentro de lo buenas o malas que sean determinadas situaciones.

Esta primera secuencia marca también una constante en el relato a partir del equívoco que se produce con lo que presenciamos pues, si en un principio pensamos que estamos viendo una charla entre dos amigos, la resolución de la secuencia sugiere que no es así. Si después pensamos que el personaje está en el hospital por una persona, luego resulta que es por otra; si pensábamos que era un asesino, luego resulta que era un policía. Este sencillo recurso hace que el espectador quede alerta para el transcurso posterior del relato que está marcado por un estilo visual sobrio, pero contundente en el que el director no toma partido por ninguno de sus personajes, dejando que sea el espectador quien decida si las decisiones de sus personajes son buenas o malas.

Tan soberbias como breves son las intervenciones de Vincent D'Onofrio y Ellen Barkin. Sorprendente es la ausencia de excesos en la interpretación de Wesley Snipes. Pero si no creo que nadie se sorprenda de encontrarse con las espléndidas actuaciones de Don Cheadle y Ethan Hawke; sin duda muchos quedarán gratamente sorprendidos con Richard Gere. Es lamentable que el público acuda en masa a ver otros productos del actor de "An Officer and a Gentleman", tan sólo porque son productos comerciales a los que se destina un gran presupuesto para promoción y vaya a pasar desapercibida una de sus mejores interpretaciones, que me remonta a otro gran personaje, también policía, que interpretara en "Internal Affairs", la película de 1990 que dirigiera Mike Figgis. Para que se hagan una idea.

Sin duda ninguno de estos trabajos habría sobresalido tanto de no ser porque el material de base es un sólido guión escrito por Michael C. Martin; primero que escribe para la gran pantalla y que esperemos que no sea el último pues no cabe duda de que sabe la diferencia entre escribir bien y escribir mal.

3 estrellas