Bob Hoskins y sus cinco interpretaciones obligatorias

Nacido un 26 de octubre, Bob Hoskins cumplía hoy 69 años. A pesar de que se viera obligado a abandonar la escuela a los quince años, este actor inglés mantuvo viva su pasión por la literatura, que le llevó a soñar con convertirse en actor. Si primero fue el teatro, después vendría la televisión y finalmente el cine, donde se convertiría en un actor muy conocido y versátil, capaz de integrarse en filmes de corte independiente como en grandes producciones de Hollywood. Su capacidad le ha llevado a interpretar con la misma intensidad personajes protagonistas como algunos de los mejores personajes secundarios del cine contemporáneo. Por eso nos proponemos hacer un breve repaso por los cinco personajes que más huella han dejado, tanto en público como en crítica, y que considero obligatorios para entender la calidad de este pequeño gran actor británico.

The Long Goodfriday

Si iniciaba sus pasos en el mundo del cine con la que es una de las películas favoritas de Pedro Almodóvar, "Inserts", y conseguía un personaje destacado en "Zulu Dawn", probablemente sea su interpretación del macarra Harold Shand, uno de sus personajes más característicos. Dirigido por John Mackenzie, que después le volvería a dirigir en "The Honorary Consul", y teniendo como compañera de reparto a la siempre magnífica Helen Mirren, Bob Hoskins interpretaba a un gángster inglés que no se las andaba con rodeos cuando cualquier sindicalista de tres al cuarto se interponía en sus negocios. Sin duda una estupenda elección alternativa para disfrutar en Semana Santa, e igual de sangrienta que cualquiera de las películas sobre Jesucristo.

The Cotton Club

Tras dejarse ver en una excentricidad psicodélica como "Pink Floyd The Wall", Bob Hoskins se involucra en una de las que fueran películas de encargo de Francis Ford Coppola, "The Cotton Club". Aquí interpretaba al propietario del mítico club de jazz de Nueva York, Owney Madden, un personaje rico en matices, que si bien no se confirmaba su opción sexual -se sugería que era homosexual siendo memorables las charlas de cuarto de baño- tampoco le temblaba el pulso cuando tenía que matar, asesinar o mandar hacerlo.

Mona Lisa

Tras participar en un proyecto tan interesante como "Brazil", Bob Hoskins protagonizaba en 1986 la que sería su interpretación más aclamada, la del entrañable George en "Mona Lisa". Como si de un alter ego de su personaje en "The Long Good Friday" se tratara, Bob Hoskins interpreta aquí a otro macarra, pero que esta vez acaba enamorado de la prostituta a la que protege. Interpretada estupendamente por Cathy Tyson, Simone no puede corresponder a su amor debido a que sus inclinaciones sexuales no tienen nada que ver con las prácticas de su profesión. Neil Jordan dirigía una película por la que el actor conseguía el premio al mejor actor en el Festival de Cannes, así como el premio Bafta de ese año y una nominación al Oscar al mejor actor.

Who Framed Roger Rabbit

Sólo un actor como Bob Hoskins habría sido capaz de hacer una interpretación tan entrañable como la que hace del detective Eddie Valiant en "Who Framed Roger Rabbit". Robert Zemeckis dirigía en 1988 una película que se convertía en un rotundo éxito y que terminaba por hacer del actor inglés en una figura popular para el gran público. Sin duda a partir de aquí surgirían papeles como los que interpreta en filmes de corte más comercial, como "Hook" o "Super Mario Bros.", aunque ninguna de ellas llegaría a la calidad artística de esta.

Felicia's Journey

Muchas son las películas que interpretaría en los años noventa, desde "Shattered" hasta "The Secret agente", pasando por su interesante interpretación de J. Edgar Hoover -de nuevo un personaje homosexual- en "Nixon", pero, al menos para un servidor, uno de los mejores personajes que Bob Hoskins ha interpretado hasta la fecha en el cine es el de Joe Hilditch en "Felicia's Journey". Se trata de una película de Atom Egoyan en la que interpreta a un meticuloso cocinero traumatizado por una madre castradora, a causa del que ha desarrollado una peligrosa psicopatía. Por mucho que los actos de su personaje fueran deplorables, Bob Hoskins dotaba de tal humanidad a su personaje que el espectador era capaz de entender los trastornos por los que su personaje estaba pasando.

Si posteriormente seguia haciendo gala de su profesionalidad y calidad en filmes tan interesantes como "Vanity Fair", "Mrs. Herderson Presents" o "Made in Dagenham", todavía tendremos oportunidad de volver a verle en filmes como "Outside Bett" y "Snow White and the Huntsman", por lo que en un futuro seguro que estaremos resaltando otras memorables creaciones de Bob Hoskins.