Venecia 2011: segundo día, mejor todavía

En la segunda jornada de la Bienale hubo dos protagonistas absolutos: Madonna y Roman Polanski. Mientras que la primera causó el previsible revuelo mediático y la sensación entre los admiradores de la ambición rubia, los críticos se quedaron algo más que fríos ante la proyección de "W.E.", la película que presentaba fuera de concurso. Por otro lado, Roman Polanski estaría ausente en la presentación de su película, pero consiguió que público y crítica disfrutaran y se rieran a rienda suelta con "Carnage" que sí compite en la sección oficial y que arrancó una sonora ovación.

Un dios salvaje

Era sabido que Roman Polanski no iba a estar en el Lido debido a la orden de arresto cursada por las autoridades de los Estados Unidos, donde se le busca para responder por las relaciones sexuales que mantuviera con una menor de 13 años en 1977. Actualmente la joven en cuestión ya tiene 47 años y se le ha podido ver del brazo del cineasta en el estreno en Francia de "The Pianist", por ejemplo. A pesar de que no parece presentar secuelas psicológicas la orden estadounidense llevó al cineasta de 78 años de edad a vivir bajo arresto domiciliario el pasado año en su residencia de Suiza. Momento que aprovechó para realizar pare de la adaptación de la obra teatral de Yasmina Reza.

Tampoco estuvo Jodie Foster, una de las protagonistas de la película de Polanski, pero Kate Winslet, Christoph Waltz y John C. Reilly, no sólo defendieron la película, sino a un director al que le atribuyen todo el mérito de un largometraje de apenas 80 minutos, que parece funcionar como un mecanismo de relojería en el que cada frase y cada movimiento están estudiados hasta el más mínimo detalle. En la rueda de prensa, los actores explicaron que dos semanas de ensayos les permitieron coger el tono y el ritmo que Polanski quería para la película, y que difería bastante del de la obra teatral que todos ellos habían visto.

Una diva blanda

Por su lado, a sus 53 años, Madonna presentaba su segundo largometraje como directora, "W.E.", fuera de concurso. Una película en la que retrata la historia real que mantuvieran una divorciada estadounidense, Wallis Simpson, y el rey Edward VIII, por la que decidió abdicar al trono de Inglaterra. La historia se cuenta desde la perspectiva de otra mujer, Wally Winthrop, residente de Nueva York en los años noventa y que vive obsesionada con la vida de una mujer con la que guarda un misterioso parecido.

Amaparada en los principales integrantes del reparto de su película: Oscar Isaac, Abbie Cornish, Andrea Riseborough y James D'Arcy, la cantante, actriz y directora confesó que se sentía identificada con Wallis Simpson "en el sentido de que cuando las personas se convierten en famosos o iconos se reducen a un simple sonido, al que se le atribuyen una cosas". Lo que la crítica no parece haber atribuido es mucho mérito a su segundo intento como cineasta que definen como demasiado banal.

Perdonen que me parezcan graciosas algunas de las declaraciones de Madonna en la presentación de su película, como eso que dijo sobre que se siente atraída hacia gente muy creativa, lo que le llevó a casarse con dos directores con mucho talento como Sean Penn y Guy Ritchie. Me llama la atención, por un lado, porque no entiendo lo que tiene que ver esto con su película. Y por otro lado porque cuando se casó con Sean Penn, este no había dirigido todavía "The Indian Runner", su ópera prima, que de hecho realizaría dos años después de divorciarse de la rubia de bote. Qué memoria la suya.

Veremos a ver si mañana estamos hablando de otro día grande en el Lido pues esta misma tarde se presenta la película de David Cronenberg, "A Dangerous Method", así como la que ha dirigido Philippe Garrel, "Un été brulant" y la china "Saideke balay (Seediq Bale)", dirigida por Wei Te-Sheng.

Fotos: rtve-es