Confieso: no soporto a Kenneth Branagh cuando se aleja de Shakespeare

Vaya por delante que no tengo intención de referirme a la carrera de actor de Kenneth Branagh, sino tan sólo a su trabajo detrás de las cámaras. Nacido en Belfast, Irlanda del Norte, un 10 de diciembre de 1960, Kenneth Branagh ingresa a la edad de 23 años en la Royal Shakespeare Company, donde interpreta los personajes protagonistas de Henry V y Romeo and Juliet. Sólo seis años después debuta como cineasta con la que sería su primera adaptación del universo literario de William Shakespeare con "Henry V".

Nominado al Oscar tanto por su interpretación como por la dirección de la película, no se llevaría ninguno de los dos galardones, aunque sí el Bafta al Mejor Director de ese mismo año. Deudor estético de la adaptación que Laurence Olivier realizara de la misma obra teatral cuarenta y cinco años atrás, la casualidad querría que el camino de ambos actores convertidos en directores fuera de la mano, tanto por que ambos se centraran en las adaptaciones de Shakespeare, como por que ambos fueran eclipsados popularmente por sus respectivas esposas, Emma Thompson y Viven Leigh, respectivamente; además de la sospecha de la homosexualidad.

Tras su exitosa opera prima como cineasta, decide embarcarse en un proyecto más superficial, como "Dead Again". Junto a su esposa y algunos actores en alza en aquellos momentos como Andy Garcia o Campbell Scott, rescataba algunas viejas glorias del cine como Derek Jacobi -que ya habría participado en "Henry V"- o Hanna Schygulla, pero para hacerles pasar un infinito ridículo en una película más cómica que otra cosa. A esta le sigue una sencilla película tan sencilla como pretenciosa, como sería "Peter's Friends". Un título con una espléndida banda sonora y una colección de simpáticos personajes que pretendiendo ser originales no respondían más que a estereotipos más o menos curiosos. La película no está mal, pero el previsible final con Peter saliendo del armario a la vez que comunicaba que su retirada sexual al haber contraído la temible enfermedad de los años ochenta por excelencia, el SIDA, volvía a resultar mas cómica que otra cosa.

En su tercera película, "Much Ado About Nothing", decide volver sobre uno de los textos menos conocidos de Shakespeare, que se traduce en una de sus mejores películas. Con un psicodélico reparto que integraba en la misma película a Keanu Reeves, Denzel Washington y un insoportable Michael Keaton, junto a los relativamente debutantes Robert Sean Leonard y Kate Beckinsale, además de habituales como Emma Thompson, Imelda Staunton o Phyllida Law, consigue con la que desde mi punto de vista es su mejor película. Graciosa, divertida y original, su terrera película marcaría el final de una etapa pues sería la última en la que colaboraría profesionalmente con Emma Thompson, así como en lo personal también se separaría definitivamente de la actriz.

Comencé diciendo que no soportaba a Kenneth Branagh cuando se aleja de Shakespeare. Error, debería haber sumado a la ecuación a la actriz londinense, pues en cuanto ambos se separan comienza desde mi punto el declive del actor como cineasta. Si su "Frankenstein" me parece un despropósito en todos los sentidos, cuyo único esfuerzo parecieran haber sido los abdominales con los que parece contestar a su ex-esposa por haberse ido a Hollywood a rodar junto a Arnold Schwarzenegger, no me atrevería a echarle un vistazo a "In the Bleak Midwinter", retomando mi ya deteriorada relación con el cineasta al llegar su tercera adaptación del universo literario de Shakespeare con "Hamlet".

En su sexta película no sólo recurría de nuevo al dramaturgo inglés, sino que volvía a adaptar una obra que Laurence Olivier adaptara con éxito en su la que fuera su segunda película como director. Mientras Olivier ponía su cámara y estética al servicio de la historia que necesita contar, Kenneth Branagh las pone a su servicio propio y único en un ejercicio de megalomanía que ya había ensayado en "Frankenstein". En su "Hamlet" de 1996 hace que la cámara rote continuamente en torno a su figura con el pelo decolorado. El actor se limita a ir mostrando su mejor perfil a la cámara, mientras el resto del espectacular reparto se deja la piel intentando salvar una de las más insoportables adaptaciones de Shakespeare que se hayan hecho nunca.

Después llegaron otras adaptaciones como "Love's labour's Lost" o "As You Like It", pero un hervidor ya no estaba por la labor. Ni sé lo que pasó con "The Magic Flute" y desde luego no me interesaba ver un remake de "Sleuth", cuyo original protagonizara, precisamente, Laurence Olivier. Y luego está "Thor", pero de esta ya dije todo lo que opinaba, así que no voy más que a reincidir en que quizás me equivocara con el título y no es que no soporte tanto a Kenneth Branagh cuando se aleja de Shakespeare, sino que me parece que no es nadie sin Emma Thompson a su lado. Por que detrás de muchos hombres, ellos se encargan de esconder a toda costa una mujer mucho mejor que ellos.