Bette Davis y Joan Crawford: una historia de odio y rivalidad

El director de cine Robert Aldrich tenía en mente una película asfixiante, claustrofóbica e inquietante; un estudio sobre la psicología humana y sobre uno de los pecados capitales más perversos, la envidia. Para ello quería contar con la presencia de dos grandes actrices, dos mujeres que pudieran, con una mirada, expresar todo el dolor, la rabia y el rencor que sus personajes llevaban dentro. Aldrich quería a Bette Davis y a Joan Crawford pero juntar a estas dos grandes del cine sería complicado y tortuoso, ya que las dos mujeres no podían ni verse y su odio era una de las comidillas de Hollywood.

Joan Crawford (1905-1977) y Bette Davis (1908-1989) fueron dos actrices de gran talento, con un fuerte carácter y una vida tumultuosa. La Crawford era conocida por su promiscuidad, tal era el número de sus conquistas sexuales que Bette Davis llegó a decir:

Se ha acostado con todos los actores de la Metro a excepción de la perra Lassie.

"Whatever Happened to Baby Jane?" cuenta la historia de dos hermanas que fueron actrices y que, en su madurez, comparten casa en California. Una de ellas está en silla de ruedas (Crawford), y la otra (Davis) es una muñeca rota que guarda un profundo resentimiento y cuya estabilidad mental está a punto de quebrar.

Bette le preguntó a Aldrich si se había acostado con su némesis, a lo que el director respondió

No porque miss Crawford haya dejado de intentarlo

La gran Bette aceptó el papel. Para ambas fue una cura de humildad tratar con un director como Aldrich. Ninguna tenía el poder de antaño, no podían hacer extravagantes exigencias ni interrumpir el rodaje para adecuarlo a sus horarios. Además, el director, las trataba como lo que eran, personas, sin ceder ante el enorme peso cinematográfico de sus protagonitas.

Al iniciarse el rodaje, Joan Crawford le envió regalos a Davis. No era la primera vez que lo hacía. Años antes había intentado cortejarla pero Bette, que no tenía el más mínimo interés en las mujeres, la había rechazado. El ego de la Crawford nunca se lo perdonó. Sin embargo, volvió a la carga durante el rodaje de "Whatever Happened to Baby Jane?". Davis le dijo que parara, que ella no quería regalos y que no iba a hacérselos, Joan no se lo tomó nada bien. Descargó su furia en su hija Christina y empezó a tratar a Bette de manera condescendiente y altiva. Si bien la Davis no quería las atenciones de su compañera de rodaje tampoco toleraba que nadie la ningunease. La guerra estaba en su punto más caliente.

A Bette esa condescendencia no le hizo mucha gracia, así que como represalia mandó instalar una máquina de Coca-Cola en el rodaje. ¿Por qué? Bueno, Joan Crawford era la viuda del presidente de Pepsi.

En una escena de la película Bette debe golpear a Joan, la pelirroja debió de emocionarse porque le pegó a su compañera de rodaje tan fuerte que tuvieron que darle puntos en la cabeza. En venganza, Joan, se puso piedras en los bolsillos en la escena en la que Bette debe arrastrarla, así pesaba más y podía dañar la espalda de la Davis.

Por su papel en "Whatever Happened to Baby Jane?" Bette Davis obtuvo una nominación al Oscar pero Joan Crawford, que está espectacular en la película, no. La entrega de premios de ese año fue tensa. Joan había pactado con las demás actrices nomidas que, si ellas no podían, subiría a recoger el premio en su nombre. El Oscar fue para Ann Bancroft y cuando Joan pasó por delante de su odiada compañera de reparto gritó: “Ajá”. Ese desaire enfureció a la Davis que se marchó a Europa para promocionar su película.

Aldrich, a pesar de la tensión del rodaje de "Whatever Happened to Baby Jane?", quiso repetir la experiencia en "Canción de cuna para un cadáver". Sin embargo, las dos divas se negaron a participar a no ser que se usasen dobles en todas sus escenas juntas. El director no aceptó semejante propuesta y Joan Crawfod decidió no hacer la película. Bette Davis quería a Vivien Leigh, la inolvidable Scarlett de "Gone with the Wind", a su lado pero Leigh rechazó el papel diciendo

podría quizá mirar el rostro de Joan Crawford a las siete de la maña­na en una plantación del Sur. ¡Pero desde luego no podría mirar al de Bette Davis!

El papel recayó en Olivia de Havilland, amiga íntima de Bette Davis desde hacía mucho tiempo.

A pesar de su enemistad, Crawford y Bette eran más parecidas de lo que querían admitir; las dos eran dos grandes actrices del Hollywood dorado, mujeres de gran carácter, competitivas, multipremiadas. Bette ganó dos Oscar y estuvo nominada diez veces. Joan ganó uno y obtuvo dos nominaciones más. Bette era directa y dominante. Joan promiscua, alcohólica y perversa.

Bette se casó hasta en cuatro ocasiones. Tenía una madre destructiva y una hermana con problemas mentales. Joan fue una madre horrible y tirana. Se casó cinco veces y se acostó con casi todo el mundo. Ambas tuvieron sonadas discusiones con sus compañeros de reparto, ambas convertían los rodajes en entornos de trabajo tensos y crispaban a actores, directores y productores.

Pero recordemos sus grandes papeles, sus grandes películas y su maravillosa capacidad como actrices dramáticas.