«Super 8», emoción y explosión

El cine es un arte, siempre se ha dicho y creído. Yo, personalmente, siento que está más ligado a la magia, a lo místico y a lo sobrenatural. "Super 8", dirigida y escrita por J.J. Abrams y producida por Steven Spielberg, es una fiel muestra de que mi pensamiento no está tan errado, sobre todo en cuanto a la parte mágica se refiere, porque sí, un filme te puede hacer volar, caer, aterrizar forzosamente, pero al final siempre te llevará a salvo a casa. Acá ocurre algo parecido. Una montaña rusa, una rueda que gira y que no sabes dónde se detendrá. Aquí la magia se fusiona con el arte y logramos algo delicado, emocionante y de una factura impresionante.

La cinta cuenta la historia de Joe Lamb, un chico de una pequeña ciudad, quien, junto a sus amigos, está grabando una película de zombies en una cámara Super 8. Un día, mientras filmaban una escena en la estación de tren local, ven como un gran carguero sufre un accidente, se descarrila y explota. Luego de ese incidente, extrañas cosas empiezan a ocurrir. Perros empiezan a desaparecer, personas no son vistas más y extraños aparatos empiezan a ser hurtados de las casa de los vecinos del pueblo. Desde pequeños hornos hasta grandes motores de autos. Extraño.

Como era de esperarse, la película cuanta una historia de monstruo muy a lo "Cloverfield", donde el ya mencionado J.J Abrams tuvo bastante que ver. ¿Pero cuál es la diferencia? Que, a pesar de lo que todos pensábamos, Super 8 relata mucho más una historia de valores familiares y morales, que una batalla con algo desconocido. Aquí se aprecian las debilidades humanas, los dramas familiares, el perdón por errores y la sobre investigación de lo desconocido.

Hay varias cosas que no les puedo contar por razones obvia, pero es necesario que entiendan que aquí en ningún momento el "monstruo" es el protagonista ni el que se roba protagonismo. Acá lo que importa es la camaradería y amistad entre los amigos, el amor que crece y el par de prohibiciones que se deben enfrentar. Nuestro pequeño protagonista, incluso, tiene la desdicha de perder a su madre en los primeros segundos de la película. Créanme, esto no es un spoiler y puede no ser nada importante para la trama de la cinta, pero la muerte de una madre nunca dejará de pesar en el corazón de un hijo y de un esposo que extraña. El pasado duele.

Las actuaciones son otro punto importante de esta obra, acá la cinta completa se sustenta sobre un par de jóvenes actores que, obviamente, vale la pena mencionarlos: Joel Courtney, Riley Griffiths, Ryan Lee, Gabriel Basso, Zach Mills y, por supuesto, la guapa, tierna y encantadora Elle Fanning, quien, permítanme decirles, es uno de los aportes más grandes a esta producción. Lo digo en serio. Esta chica lo tiene todo para ser grande.

"Super 8", para los escépticos, puede funcionar en la lógica de una película de acción y monstruos. Es así. Funciona en esa lógica. Tiene explosiones, misterios, un tanto de muertes, algo de escalofríos; pero también tiene corazón y alma. Charles, el personaje interpretado por Griffiths, quien es el director de la película de zombies que está grabando el grupo de pequeños, lo dice en un momento, "tenemos las explosiones, pero nos falta el valor de producción". Ahí se explica la lógica y el modo de creación de la obra compuesta por Spielberg y Abrams.

Muchos dirán que esta película es la "E.T." de la nueva generación y no estarán para nada equivocados. La única diferencia es que éste es el extraterrestre que nosotros necesitamos, el que un mundo como en el que vivimos se merece. Acá las historias se cuentan con valores, pero también con sangre y explosiones. Porque así es el mundo en el que vivimos y éstas son las películas que necesitamos.

"Super 8" es un ejercicio y, de verdad, los invito a que lo hagan. Esfuercen su corazón, gocen como niños, déjense sorprender y aprendan de los valores escondidos que presenta esta cinta. ¿Explosiones, monstruos, extraterrestres, muertes? No importa. La amistad, tu papá, tus amigos, el primer amor, la valentía. Eso es lo que vale. Acá se enfrentan la emoción y la explosión en una gran batalla. La primera gana, pero la segunda es el telón de fondo más adecuado que podría tener.

5 estrellas