Confieso, no soporto… el remake de «Psycho» por Gus Van Sant

La producción de remakes no es algo nuevo, ni propio del Hollywood que conocemos actualmente. A lo largo de la historia del cine, ya con un poco más de 100 años, se han contado y recontado varias historias, en diferentes épocas, una y otra vez. Cada versión surge por diferentes razones, con distintos resultados. "Ben-Hur" , la versión que todos conocemos, la protagonizada por Charlton Heston en 1959, fue la tercera versión que llegó al cine; aclamada por la crítica y el público, recibió 11 premios Oscar.

Lo vemos con las películas consideras extranjeras en Hollywood, las cuales adoptan y adaptan. Se retoman historias clásicas, fórmulas que funcionaron en algún momento. Con cada remake se intenta plasmar la visión del director en turno. Hasta existen casos, pocos, en donde el mismo director hace un segundo ejercicio con una misma historia. "The Man Who Knew Too Much", de Alfred Hitchcock, es un gran ejemplo de esto.

Pero qué ocurre cuando un director decide hacer un remake a copia calca de un clásico del cine. Hoy confieso que no soporto el intento de Gus Van Sant por recrear "Psycho".

En 1998, como homenaje a Alfred Hitchcock, Gus Van Sant presenta su versión de "Psycho". La historia es la misma que la original, exactamente igual: una secretaria, de nombre Marion Crane, roba dinero de su trabajo y, posteriormente, llega a un motel donde conoce a Norman Bates, quien vive bajo en dominio de la Madre. Pero no sólo la historia es la misma.

Aquí las palabras copia calca toman sentido. Los encuadres, los movimientos de cámara, la música, cada detalle fue cuidado para emular el trabajo de Hitchcock. El director hasta tenía un reproductor con "Pyscho" como guía, como si fuera el storyboard. Hasta los pequeños errores en la película original, Gus Van Sant los reprodujo tal cual. El director tuvo la oportunidad de seguir cada pauta de su Maestro. Desafortunadamente, se preocupó más en realizar una copia exacta (ahora a color) que darle una voz propia contando su versión.

"Psycho" de 1998 es una película tan similar a la original, pero también se perciben ciertas diferencias. Y no sólo hablo del salto al color. Aunque los personajes son los mismos, por desgracia, el reparto tiene mucho que ver en esto. En la versión de 1998, Marion Crane es interpretada por Anne Heche, quien no termina de encajar en el personaje; más parece una marioneta que una actriz siguiendo un libreto. En el papel de Norman Bates tenemos a Vince Vaughn, que por momentos le creemos su locura, sin embargo, no llega ni a los talones a la interpretación de Anthony Perkins.

En el caso de Lila Crane y Sam, estos son los únicos personajes que parecen transportados a un contexto contemporáneo, respetando su misma función en la trama. Es su vestimenta, su expresión, su actitud. Aunque se hace nota la intensión de plantear de manera distinta estos personajes, el trabajo de Julianne Moore y Viggo Mortensen resulta insuficiente para sacar los personajes adelante (¿o será la mala dirección?). El cuadro por cuadro, la copia de la narrativa, no tiene punto si no se logran los personajes.

Gus Van Sant, si acaso, modificó algunos movimientos de cámara, empleando tomas que Hitchcock quería pero que en 1960 era imposible lograr por las limitaciones tecnológicas. La toma inicial es un gran ejemplo; se establece el lugar hasta entrar al cuarto donde vemos a la pareja en cama. Así como esta toma y el movimiento de cámara, ocurrió lo mismo con un par de líneas que en aquellos años eran motivo de censura -- como la escena en la oficina, cuando el cliente le sugiera a Marion tomar unas vacaciones en Las Vegas --.

Otra diferencia es la escena donde Bates observa a Marion a través de un agujero, mientras se masturba. Con una buena edición, hubiera logrado mejor efecto (pero dejemos al autor hablar por si mismo aunque sea en esta escena). Y, por supuesto, el montaje de la clásica escena en la regadera. Además, a color, termina perdiendo fuerza. Alfred Hitchcock logró dicha escena, a blanco y negro, con un presupuesto mínimo; de hecho, el equipo técnico de su filme fue el mismo que trabajaba con él en su programa de televisión Alfred Hitchcock presents...

En general, el resultado es un filme fallido, pero que queda como un ejemplo importante para todos los cineastas que tengan en mente realizar algo similar. Si bien los remakes seguirán existiendo, "Psycho" de Gus Van Sant muestra que un ejercicio realizado cuadro por cuadro termina siendo una copia sin chiste, donde lo único que se logra es imitar, más no aprender de una obra clásica. No existe propuesta. No hay evolución en el lenguaje cinematográfico. Nada. ¿Cuál es el punto de re-producir un filme? Creo que seguiré sin entender el propósito de Gus Van Sant.