Confieso: no soporto a la Susan Vance de «Bringing Up Baby»

Mira que me duele confesarlo porque Howard Hawks es para un servidor uno de los cineastas más interesantes que ha surgido de la genuina cultura estadounidense, responsable de filmes como "Scarface", "His Girl Friday", "Ball of Fire", "The Big Sleep" o "Rio Bravo", pero a pesar de que "Bringing Up Baby" está considerada como una de las cumbres de la denominada screwball comedy (comedia alocada) y de que he intentado religiosamente verla varias veces (doblada, en versión original con subtítulos, sin subtítulos, de pie, de rodillas, tirado en el sofá y con estados de ánimo diferentes), me veo en la obligación de confesar que no la soporto.

Aunque lo más probable es que se deba a la histriónica interpretación de Katharine Hepburn, cuya altiva y distante personalidad sí le iba perfectamente al personaje que interpretara en "The Philadelphia Stories" (película que me encanta), pero no desde luego a la caprichosa e insoportable Susan Vance que lleva de cabeza al encantador Dr. David Huxley, maravillosamente interpretado (eso sí) por Cary Grant, con el que me identifico plenamente pero no entiendo que acabe rendido ante los (supuestos) encantos de la señorita Vance. Estaríamos de nuevo en uno de esos controvertidos casos de, no ya verosimilitud, sino incomprensión por el enamoramiento de un señor encantador hacia una mujer imposible e insoportable, hacia la que un servidor pediría una orden de alejamiento permanente e inquebrantable.

Objeto de varias revisiones, la que sí puedo soportar y de hecho me encanta, es aquella versión dirigida por Peter Bogdanovich, que protagonizara una inefable y graciosa como nunca Barbra Streisand. Lo que para un servidor era arrogancia en la interpretación de Hepburn, en "What's Up Doc?" se vuelve carisma y encanto en la interpretación de Streisand, y eso que apenas canta. Quizás también contribuya la presencia de una de mis actrices cómicas preferidas, la maravillosa y nunca bien ponderada Madeline Kahn, quien era en la película la prometida de un emergente Ryan O'Neal.

La película fue objeto de un nuevo remake protagonizado por Sandra Bullock, que si la película de 1938 ya no me convenciera, no puedo imaginarme una versión en la que me obligan a tragarme a una actriz que de ninguna de las maneras puede parecerme encantadora, ni carismática ni nada de nada. Otra cosa sería "The Blind Side", pero se trata sin duda de la excepción que confirma la regla.

Curiosamente, entre las citas a la película original de Howard Hawks a un servidor le llama la atención la que Michael Haneke hiciera en su versión estadounidense de "Funny Games" al ser una de las películas que se puede ver en la televisión. ¿Será que Michael Haneke tampoco la soporta?