Confieso: no soporto que Jim Carrey haya desaprovechado su talento

Jim Carrey, y todo el mundo estará de acuerdo, entra dentro de ese grupo de actores que los odias o los amas. Su personal estilo no deja indiferente a nadie, ya sea dentro de la comedia o del drama. Algunos sólo con ver su cara y sus muecas no pueden parar de reír y siguen cada una de las producciones en las que aparece mientras que otros simplemente no pueden verlo en pantalla, no soportan sus gags ni unas gracias que de tan personales llegan a repetirse, como ocurre a muchos otros con Jack Black.

Sin embargo, yo me encuentro entre los primeros, entre los que se divertían sobremanera con sus películas cómicas y entre los que experimentaban todas las emociones que transmitía en sus obras dramáticas. Por ello quiero aprovechar este Confieso: no soporto para romper una lanza en su favor al menos en cuanto a una de sus vertientes interpretativas, porque por otra parte no hablaría de este actor (o de cualquier otro) en esta sección si no tuviera algo que criticarle.

Todos conocemos los orígenes artísticos de Jim Carrey. Comenzó como cómico en distintos espectáculos de su Ontario natal, donde poco a poco fue labrándose un nombre y consiguió traspasar la frontera y firmar sus primeros contratos en Los Ángeles. Sin embargo sus miras siempre habían estado puestas en el cine y la televisión, donde comenzó a trabajar a principios de los noventa en el programa In Living Color, donde se dio a conocer al gran público.

A partir de aquí dio el gran salto el cine de comedia, donde debutó con "Ace Ventura". Personalmente, la película es genial y en ella Carrey despliega todo el abanico de gestos, muecas y demás que le llevaron allí y que le sirvieron para dar un gran salto en su carrera, ya que a partir de entonces se convertiría en el actor de comedia más solicitado de Hollywood. En estos años se encadenan sus trabajos más populares dentro del género, como la secuela de "Ace Ventura", "The Mask" o "Dumb & Dumber".

Sin embargo no es hasta finales de la década de los 90 cuando demuestra su auténtico potencial, lo que sorprendió a muchos por lo inesperado del asunto: y es que era un gran actor. Lo demostró con "The Truman Show" y "Man on the Moon", donde enormes papeles protagonistas que interpretó magistralmente sin despeinarse, dejándonos boquiabiertos a los más escépticos, a los que creían que Carrey estaba condenado a ser un comediante para toda su vida.

Pero no fue así, ya que en 1998 Peter Weir se fijó en él para la película que estaba preparando sobre un hombre que vive toda su vida en un reality sin saberlo. Toda su vida es una farsa, creada para conseguir un programa que bata récords de audiencia sin tener en cuenta de que se trata de la libertad de un ser humano, de su capacidad para elegir qué camino tomar y qué hacer con su vida. Carrey no se había enfrentado a un reto semejante en toda su carrera, donde apenas había dejado de interpretar a locos estrafalarios que no dejaban de hacer muecas. También contaba con la ayuda de Weir para superar el reto, y todo ello lo consiguió magistralmente.

Tras esta primera prueba muchos pensaron que simplemente podía ser un hecho puntual que un actor así, que sólo había hecho comedia, demostrara unas grandes dotes interpretativas para el drama. Pero todos los rumores los calló cuando un año después estrenó "Man on the Moon", donde volvía ha dejarnos una magistral interpretación, esta vez en una película biográfica del mítico humorista Andy Kaufman.

¿Pero dónde ha quedado todo eso? Si los años 90 fueron su gran explosión, la primera década del siglo XXI sólo ha servido para que quede relegado a un segundo plano por una ristra de películas decepcionantes donde sólo se salva "Eternal Sunshine of the Spotless Mind". Lo que ha demostrado Carrey en estos últimos años es que no sabe escoger bien sus papeles, o que quizá sean esos personajes los que quiere interpretar.

Sea cual sea de las dos opciones, es normal que muchos de sus fans a los que tanto nos gustaron sus interpretaciones, ahora nos decepcionemos con cada una de las películas que saca en cartelera. Y es que parece que lo único que le interesa al bueno de Carrey es conseguir dinero fácil por trabajos mediocres. ¿Se arrepentirá algún día de esta decisión? Debería, y esperemos que sea lo suficientemente pronto como para que podamos verle en otra película del corte de "The Truman Show".

Fotos: LaEzquinaMezquina & DaTuOpinion