«Dark Shadows» de Tim Burton no se verá en 3D

Es la fecha que no nos cansamos de hablar sobre el formato 3D, sea para bien o para mal. Para algunos se trata de una innovación tecnológica en la industria -- algo similar al salto de blanco/negro al color --; para otros es un elemento que le agrega espectacularidad a las producciones, elemento que convierte al séptimo arte en circo. En mi opinión, se trata de una tecnología que requiere un largo proceso de desarrollo para alcanzar su máximo potencial (si es que llega a darse el caso). Gracias a cineastas e inventores como George Lucas y James Cameron, algún día podremos ver un formato 3D que se integre a los elementos narrativos del filme. Mientras tanto, tanto cineastas como el público en general tiene la oportunidad de elegir. Tim Burton es partidario de esta idea.

Después del gran éxito de taquilla obtenido con "Alice in Wonderland", Tim Burton elige mantener el tradicional 2D para "Dark Shadows", filme protagonizado por Johnny Depp y Helena Bonham Carter, mismo que actualmente se encuentra en producción. Burton deja los lentes atrás no porque haya tenido una mala experiencia con la conversión de su filme anterior, sino porque está consciente que hay historias que van con dicha tecnología; en otras, no resulta necesario.

No tengo planes para ello. Amé hacer "Alice in Wonderland" en 3D. "Frankenweenie", haré esa en 3D. Hay personas que dicen "Todo debería ser en 3D" o "¡Yo odio el 3D! . Pienso que esas personas deberían tener la elección. No creo que debamos forzar a nadie. Al mismo tiempo, resulta genial.

En este punto, le concedo la razón al director y, para complementar, rescato algunas palabras de George Lucas, otro cineasta que forma parte fundamental del avance tecnológico de la industria cinematográfica actual. En una entrevista para la cadena G4, habla sobre la conversión de la saga "Star Wars", que se reestrenará en cines en 3D. Parafraseando al gran Lucas, comenta sobre el proceso de conversión; más que dar dimensión a la imagen, se convierte en un proceso enteramente creativo, donde los involucrados deben conocer el material al 100% para aplicar el 3D de manera adecuada. También hace la distinción entre dos tipos 3D: uno se encuentra detrás del escenario (el que aprovecha la profundidad) y otro que resalta objetos hacia la cara del espectador. Para que se hable de una transición, se debe hacer una distinción y adopción del 3D que influya en la narrativa del filme, sin que se quede en un efecto especial para mero entretenimiento de masas.

Actualmente encuentro válido --tanto para el cineasta como para el mismo espectador -- tener la libre elección de realizar un filme o asistir a una función en 3D, según sea el caso. La taquilla refleja que el público es inteligente, que selecciona el filme que vale la pena ver en 3D, más allá de la novedad que esto implica. La industria se tendrá que ajustar a esta idea. El 3D, ¿alcanzará la evolución necesaria para ser considerada el siguiente paso en la cinematografía? o ¿se quedará en un mero sueño de la industria? Creo que esta discusión quedará vigente unos años más... especialmente con cineastas como Tim Burton que saben hacer la diferencia entre el arte y lo artificioso.

Foto: GAS Press Office