Psicología infantil inversa en «Hall Pass»

No voy a decir que sea una gran conocedor y admirador del cine de los hermanos Bobby y Peter Farrelly, por que no lo soy. Fieles seguidores de esa tradición humorística estadounidense, como es el slapstick, "Hall Pass" atesora una discreta colección de chistes visuales, más que verbales, que, teniendo su indiscutible gracia, no consiguen dotar de coherencia narrativa lo que, al final, no acaba siendo más que una película para adolescentes entrados en edad, que no han conseguido madurar.

Rick (Owen Wilson) y Fred (Jason Sudeikis) son dos amigos que no tienen ningún interés en afrontar la crisis de los cuarenta. Como si fueran adolescentes con la testosterona disparada están todo el día haciendo bromas sexuales, por lo que sus esposas, siguiendo el consejo de una de sus amigas, ponen en marcha un plan de psicología inversa con el objetivo de darles un escarmiento. El plan consiste en darles un pase libre, una carta abierta durante una semana para hacer lo que quieran, aquellas cosas a las que renunciaron al contraer matrimonio. Y sin el riesgo de pedir explicaciones. Aunque al final el escarmiento no se lo llevan sólo ellos.

Si a simple vista pudiéramos pensar que se trata de un conflicto sexista en el que sólo los hombres son los que piensan en sexo fuera del matrimonio, lo cierto es que a medida que se desarrolla la acción comprobamos que el sexo opuesto también siente las mismas necesidades, tan sólo las expresa de diferente manera. En ese sentido, los personajes no se desarrollan a partir de estereotipos basados en los clichés masculino y femenino. Pero a pesar de que los comportamientos se darán a partes iguales entre unos y otras, lo cierto es que subyace en el discurso una doble moral que no permite ni dejarse llevar por la historia, ni confiar plenamente en una resolución demasiado previsible.

Insisto, no puedo decir que la película no tenga momentos divertidos y graciosos. Los tiene. Pero más que por la habilidad de sus guionistas para escribir situaciones ingeniosas, es por la capacidad de sus actores protagonistas para sacarlas adelante, especialmente Owen Wilson y Jason Sudeikis. Si acaso lamentar, más que agradecer, la presencia de Richard Jenkins. No porque no defienda su personaje, todo lo contrario está gracioso y perfecto, como siempre, sino porque da la impresión de que está desperdiciando su trayectoria a base de personajes secundarios en películas que no conducen su carrera hacia ninguna parte.
2 estrellas