Placer Culpable: «Stigmata», divertido terror religioso sobrenatural

Entre tantos placeres culpables, me resulta difícil elegir uno. En las selecciones que, semana tras semana, compartimos mis compañeros y yo encontramos una alta cantidad de filmes en el género cómico; pasando por sátiras, hasta musicales -- aunque, sí, tratamos otros géneros --. En esta ocasión me detengo a comentar un filme en el sub-género terror sobrenatural y religioso, título que llegó a cartelera hace 12 años, aproximadamente. Hoy admito que uno de mis placeres culpables es "Stigmata".

Les comento que tengo sentimientos encontrados con el género del terror, y mucho depende cómo te vendan una película. En ocasiones la sinopsis asegura un viaje de terror absoluto, algo que no siempre me creo porque, en su mayoría, resultan un chiste. Existen filmes que no necesariamente buscan aterrar a la audiencia; a lo mejor invita a un ejercicio de anticipación, un diálogo entre texto fílmico y espectador. Por otro lado, tenemos las producciones que buscan explotar la espectacularidad, especialmente aquellas que surgen posterior a la generación MTV.

En El cine según Hitchcock, François Truffaut comenta (y parafraseo) sobre la evolución del espectador con la aparición de la televisión. Con el paso de los años, el público ha modificado sus gustos tendiendo a la espectacularidad, formas intensas en lo visual y lo auditivo. En mi caso, me gusta pensar en aquellas películas que ves, sabes que son malas, pero las disfrutas porque desconectas ese chip de lector crítico. Es como permitirse unas vacaciones en el cine.

Lo anterior aplica con "Stigmata". Dirigida por Rupert Wainwright -- director de cine, televisión y videoclips británico --, cuenta una historia sobre un mensajero, una posesión con estigmas y un testamento apócrifo. Frankie Paige (Patricia Arquette) es una estilista radicada en Pittsburgh, Pensilvania, que comienza a padecer de fuertes episodios (parecidos a una epilepsia), mismos que pronto son acompañados por la aparición de estigmas, todo esto después de recibir un rosario enviado por su madre. Al notar el hecho, un padre manda imágenes al Vaticano. La Santa Sede asigna el caso al padre y científico Andrew Kiernan (Gabriel Byrne), encargado de la investigación de milagros. Al encontrarse con Frankie, Andrew nota que la joven no cuenta con las características de un estigmatizado, una persona espiritual y que dedica su vida a la santidad, siendo que ella es atea.

Las convulsiones se intensifican y, con ellas, aparecen más marcas en el cuerpo de Frankie; si llega a la quinta marca de Jesucristo -- las infligidas durante su crucifixión -- morirá. Sin saber con seguridad qué pasa realmente con ella, Andrew continúa el caso, notando nuevas habilidades como el conocimiento de arameo e italiano, cambios en la voz y frases extraídas de un testamento conocido como el Evangelio Gnóstico de Tomás. El padre y científico encuentra una conexión con el padre Alameida y el caso de una virgen que llora sangre en Belo Quinto, Brasil. Su alma es la que posee a Frankie, como si fuese un mensajero. Para salvarla le practican un exorcismo y su cuerpo es liberado.

Sinceramente, "Stigmata" entra en esa categoría de "es tan mala que resulta buena"; en este caso resulta divertida. La narrativa, la iluminación, la fotografía, todos estos elementos, parecen extraídos de un videoclip -- sí, a lo MTV --. El ritmo es rápido y, en su banda sonora, destaca la música electrónica, con artistas como Chumbawamba -- conocidos en aquel entonces por su éxito, Tubthumping --, Massive Attack y los compositores Billy Corgan (The Smashing Pumpkins) y Mike Garson, pianista que ha colaborado con David Bowie, Nine Inch Nails y The Smashing Pumpkins. El soundtrack es uno de mis favoritos; sí, también lo confieso.

Otro aspecto que me resulta interesante es la representación de la Iglesia Católica y de la teología; los supuestos milagros que la Iglesia para ratificarlos como tal y los textos apócrifos que supuestamente oculta del conocimiento público. También destaca la dedicación y los votos de un padre que anteriormente se dedicaba al mundo de la ciencia, quien es tentado en "el mundo terrenal" por una mujer que necesita ser liberada. Por otro lado tenemos los efectos visuales, los escritos en arameo, los episodios que sufre la protagonista y esa manipulación fácil que afecta al espectador.