Hasta los empleados tienen «Una misión en la vida»

Uno de los temas más interesantes para ver retratados en el cine es, claro está, el mundo laboral con sus particulares vicisitudes, cosa que ha quedado muy bien retratada en estas páginas con la aparición de un Top Ten de "cine laboral". ¿Qué es lo que nos interesa siempre en torno a este tema?: es una pregunta idiota, el mundo laboral es parte del mundo, no una esfera separada y autosuficiente, mal que nos pese... La dinámica de cualquier empresa contagia nuestras vidas hasta el punto de que creemos políticamente más confiable al empresario que se postula a un puesto dentro de determinado gobierno que al político de carrera, aludiendo siempre que el primero "realiza buenas gestiones" y el segundo "seguro estará manchado por algún acto ilícito". Política internacional-nacional y política empresarial se unen siempre en el departamento de Recursos Humanos, lugar destinado a la ética laboral, a la preocupación del empleador por el empleado y todas esas cosas que nos venden en más de una reunión --- y que, para sólo remitirnos a un único producto de la industria cultural, tan bien retratado se encuentra en series como The Office ---. El problema es: ¿qué pasa cuando el responsable de Recursos Humanos es el que se tiene que encargar del trabajo sucio de la empresa? ¿Hasta que punto cualquier fábrica u organización con empleados es responsable de todo lo que les suceda en la vida? ¿Y en la muerte?: "Una misión en la vida" es, precisamente, el tipo de películas que empieza con muchísimas preguntas para seguir la cadena de cada pequeña respuesta hasta el último eslabón.

¿Qué cadena de acontecimientos? Bueno, la más siniestra, casi: una empleada de limpieza en una gran panificadora israelí de nombre Yulia --- el único personaje totalmente identificado con un nombre ---muere en un atentado terrorista frente al mercado de Jersualén. Tras la defunción, un periodista logra encontrar la información del tema y comienza un fuerte rumor a través de una serie de notas de que la empresa no quiere comprometerse con la empleada, cosa en parte verdadera. En función de subordinado, el personaje del Jefe de Recursos Humanos debe meterse en el asunto por pedido de su superior --- la dueña de la empresa, bah, la viuda del dueño --- y así encargarse no sólo de identificar el cuerpo, sino de llevarlo a Rumania para que su familia pueda darle el entierro que corresponde.

En tono de tragicomedia --- digamos: en tono del absurdo, del contraste entre escenas sumamente dramáticas y momentos hilarantes ---, Eran Riklis, responsable de películas como "Lemon Tree" (2008), logra en esta cinta dar vuelta, muy de a poco, la política empresarial de cualquier oficina de Recursos Humanos, haciendo entrar en la fría y ascética vida de cualquier organización la preocupación ética por el ser humano sin necesidad de caer en los parcelamientos a los que estamos acostumbrados en el mundo del mercado: teniendo que atravesar grandes distancias con un ataúd al cual difícilmente puede ubicar en cualquier lado, es el gerente el encargado de decirle al ex-esposo de Yulia, a su hijo, a su madre que ella ha fallecido en un terrible atentado. Es también el que toma las decisiones límites, jugando su cuello para cruzar tormentas y oficiales de policía con tal de hacer lo que cree correcto, en el medio de una clara tormenta personal: en el difícil trance de concretar su divorcio, el gerente de Recursos Humanos trata de (re) construir la relación con su hija, cosa que realmente le está costando horrores. Sin embargo, preocuparse realmente por algo, reconocer --- como bien ha argumentado Emmanuel Levinas --- que es el Rostro del otro el demandante de una ética previa a cualquier ontología, sutil forma de decir: antes de cualquier cosa, el rostro demandante del otro necesitado, desnudo, descubierto. Y eso es lo que se ve en la película: alguien que deja todo por el llamado de este otro demandante.

¿Fecha de estreno? 9 de junio en Argentina, por lo que podemos suponer que varios otros puntos de Latinoamérica la tendrán cerca de la misma fecha en sus respectivas carteleras.

Realmente, "Una misión en la vida" (o "The Human Resources Manager") es un trabajo para recomendar: tragicómico, grotesco, hasta casi épico, en 103 minutos da una lección de lo que el cine puede hacer con dos temáticas ten preocupantes que incumben a la política en su propia médula, sea del ámbito cotidiano o del propio mundo laboral... Que son lo mismo, ya lo dijimos, inútilmente pensados por separado.