Mitos, amor y prejuicios en «Midnight in Paris»

Encantadora, deliciosa y gratamente vital y optimista resulta la última película de Woody Allen, "Midnight in Paris", estrenada en España al día siguiente de su presentación en Cannes debido a que se trata de una coproducción española, la última del acuerdo que tenía Mediapro y que se ha materializado en "Vicky Cristina Barcelona", "You Will Meet A Tall Dark Stranger" y este gratificante homenaje a la ciudad de la luz.

Uno de los primeros aciertos de la película es que en una obertura similar a la que hiciera con New York en "Manhattan" y al contrario de lo que sucediera en "Vicky Cristina Barcelona" en la que desperdigara a lo largo de toda la película sus lugares favoritos de la ciudad en condal, en "Midnight in Paris" concentra todos sus lugares favoritos de París en los primero minutos de la película, para entrar a continuación de lleno en el conflicto de la historia: un guionista con aspiraciones a escritor que no se encuentra a gusto ni con su ciudad, ni con su pareja, ni con su época, ni con su vida.

En cierta medida podemos considerar "Midnight in Paris" como la cara opuesta de "The Purple Rose of Cairo". Si en esta, Cecilia (Mia Farrow), viviera en un época de crisis en la que recurriera al cine para evadirse, en la película que nos ocupa Gil (Owen Wilson) vive una nueva época de recesión económica, siendo los artistas que vivieran el parís de los años veinte y aquella revolución cultural que eclosionó en varios movimientos de vanguardia, la evasión que necesita para enfrentarse a su presente. Si en su película de 1985, fueran el personaje de ficción el que transgrediera la pantalla para convertirse en un personaje de carne y hueso, en la de 2011 es el personaje protagonista el que viaja en coche, literalmente, al pasado para encontrarse con sus mitos y héroes.

Pero cuando "The Purple Rose of Cairo" era una película triste, realista y pesimista, "Midnight in Paris" es una película vital, romántica y optimista ---tal y como eran las películas que Cecilia veía en su película--- en la que la vuelta al pasado no soluciona los problemas que uno pueda tener, pues viajan con él. Asimismo, igual que Gil siente nostalgia por los años veinte, una época que no ha vivido pero mitifica, su musa siente nostalgia por una época anterior, renegando de ese presente que fascina a Gil, siendo la conclusión del filme tan realista como lo fuera la del "The Purple Rose of Cairo", pero que en lugar de dejarte una sensación de derrota, te transmite unas ardientes ganas de vivir.

Si Gil mitifica a los grandes artistas que admira, Woody Allen hace una representación de ellos que está igualmente mitificada, exagerada, mostrando de ellos el arquetipo, el cliché, pero logrando algunos de los momentos más deliciosas y delirantes de la película en la que quizás destaquen Alison Pill ---que recordarán de filmes como "Scott Pilgrim vs. the World" o "Harvey Milk"---que encarna a Zelda, la esposa de F. Scott Fitzgerald, y un sorprendente Adrien Brody haciendo de Salvador Dalí. Impagable el chiste que sobre "El ángel exterminador" protagoniza Gil con Luis Buñuel. Bueno, y lo del detective...

Con lo que respecta al reparto contemporáneo, Owen Wilson está perfecto en su representación de guionista de Hollywood que trabaja única y exclusivamente por dinero, realizando un crítica indirecta, pero al cuello, al cine comercial estadounidense, así como a un amplio sector de su país de origen, esa clase social que se identifica con el pensamiento republicano tan llena de prejuicios, y para la que lo único bueno del mundo es aquello que nace, crece y muere en los Estados Unidos de América y que interpreta insoportablemente bien Rachel McAdams. Asimismo, el atractivo sex-appeal francés está perfectamente bien representado por una eficiente y sencilla Carla Bruni, pero, sobre todo, por Marion Cotillard en el pasado y por Léa Seydoux en el presente, que cautivan desde el primer instante que aparecen.

Probablemente, para aquellos que se empeñan en comparar cada nueva película de Woody Allen con "Match Point" ---porque quizás la memoria no les da para más---, pues está claro que "Midnight in Paris" sería entonces una de esas "consideradas", películas menores de Woody Allen, pero la verdad es que es tan refrescante y gratificante, que ojalá todas las películas menores de otros cineastas fueran así. Asimismo, se desprende de "Midnight in Paris" que Woody Allen está completamente enamorado: de Soon Yi, de la vida, del cine, del arte y del mundo, por eso estamos en esta etapa en la que además de estar de vacaciones de su país, nos está descubriendo los lugares más encantadores del mundo, de nuestra época y de nosotros mismos. para mis próximas vacaciones me voy a París. Y espero que llueva.
3 estrellas