Placer culpable: «Napoleon Dynamite»

Reconozco que no vi "Napoleon Dynamite" el año de sus estreno, en 2004, sino que descubrí esta genial obra unos años más tarde. En verdad esto no influye para apreciarla, puesto que es atemporal: siempre habrá jerarquías, distintas clases sociales donde la ley del más fuerte es lo que predomina, y más aún en escuelas e institutos. De eso es de lo que habla "Napoleon Dynamite": de las clases, de los niveles sociales, de las distintas agrupaciones y de cómo todas ellas se ven forzadas a convivir para cumplir esa idea de lo que es políticamente correcto.

La historia se centra en el personaje que da nombre al título de la película, el paradigma de personaje nerd, que intenta encajar en un mundo que no está hecho para él, por lo que se ve obligado a estar marginado o a relacionarse sólo con personas que le tratan como un ser humano, porque también son como él. En los primeros minutos de la película nos queda perfectamente claro el tipo de personaje que nos encontraremos en el resto del metraje. Mediante breves sketches de distintos momentos de un día normal para él, como su viaje hacia el colegio, una presentación en clase o su tiempo de recreo, lo que nos cuenta es que no es una persona con gran vida social, sobre todo porque el resto de sus compañeros le aíslan.

Es muy interesante comprobar cómo se puede describir de una manera tan efectiva a un personaje, en todos los ámbitos de su vida social, en apenas unos minutos. También podemos ver la escasa relación que tiene con sus compañeros, que sólo le utilizan para reírse de él o para desahogar su ira. El cambio se da cuando consigue tener un primer amigo, Pedro, un estudiante mejicano que acaba de llegar a su escuela y que se parece tanto a Napoleon que no les queda más remedio que unirse.

A partir de aquí, se concibe una vida social entre ellos que se reduce a eso, a ellos dos. El resto de personajes que aparecen, como el hermano nerd de Napoleon o su tío Rico, son igual de extravagantes que él. Cuando comencé a buscar información sobre la película, después de haberla disfrutado, leí un comentario del crítico Javier Cortijo donde afirmaba algo así:

Incluso en “Freaks” [Tod Browning, 1932] había alguien normal. Aquí no.

Creo que esa es la esencia de la película, lo que la hace grande, y sobre todo lo que la hace realista. Para el año 2004 ya se habían hecho muchas películas sobre personajes nerd, explotando todos los frentes que se podían. En los años 80 John Hughes mostró su lado humano, los seres humanos que llevan dentro y se interesó por ellos, ya no era la típica comedia adolescente hasta que en los años 90 resurgió con fuerza gracias a la saga de "American Pie". Además, a finales de esa década llegó a las televisiones Freaks & Geeks, donde se conseguí aunar esas dos líneas que parecían estar condenadas a no juntarse nunca: la de los adolescentes salidos y la comedia gamberra por un lado, y por otro el drama adolescente, que hacía hincapié en su vida real.

Sin embargo "Napoleon Dynamite" aporta ese grano de arena donde todo lo que rodea al protagonista, absolutamente todo, no funciona. Ni la familia, ni sus amigos ni sus enemigos, todos son raros, antinaturales, pero a la vez esconden una naturalidad y una personalidad que podríamos encontrar en cualquier chico de cualquier instituto. Al fin y al cabo todos buscan lo mismo: encajar, tener amigos y tener una vida social decente. Pero ninguno quiere renunciar a su manera de ser para conseguirlo, por lo que se ven abocados a la marginación.

Por ello, creo que la última escena de la película, donde el protagonista se desmarca de esa idea de desecho social, con el que nadie se sentaría en clase, queda reducida a nada gracias a que Napoleon consigue soltar todo lo que tiene dentro y no le da miedo mostrárselo a toda la escuela. Me refiero a la escena del baile, antes de las votaciones:

No aparece en el vídeo, pero tras el baile todo el colegio estalla en aplausos hacia el protagonista, no sólo por lo que acaban de ver sino también porque le reconocen haberse desatado de esa imagen impuesta de marginado para sacar todo lo que lleva dentro. Además, la naturalidad con la que Jon Heder interpreta al protagonista da mayor credibilidad a toda la historia. Desde luego en eso también hay que aplaudir a Jared Hess como director, porque consigue que todos y cada uno de los personajes sean creíbles, desde el protagonista hasta su tío Rico pasando por su hermano o por Pedro. Cada uno de ellos entra dentro del grupo de seres extraños pero están perfectamente individualizados.

Sin duda, los dos grandes valores que hacen genial a esta película son que ninguno de los personajes se salva de la quema y sobre todo que cada uno de ellos es perfectamente creíble, tanto por sus interpretaciones como por lo bien que están captados. Para todo el que no la haya visto se la recomiendo encarecidamente, puesto que pasarán una hora y media que se os hará corta.

Fotos: ElPeliculasId & EnsaladaCerebral