«Thor» o «Superman II» en la corte del Rey Arturo

Kenneth Branagh presenta, por fin, "Thor", la adaptación del cómic de Marvel que tiene como protagonistas a Chris Hemsworth, Natalie Portman, Tom Hiddleston y Anthony Hopkins. Y esto es lo mejor de la película. No me refiero a lo bien que lo hacen su director y sus protagonistas, sino, simplemente, que hacen su trabajo, que ya es bastante. Porque lo que es la película, y siguiendo la tónica general en lo que respecta a títulos que inviertan más capital en promoción que en creatividad, no tiene casi ningún interés.

No estamos claramente ni ante la magnífica clase y estilo de Bryan Singer con su "X-Men", que utilizaba a sus personajes como metáforas de la realidad actual, ni ante la divertida y entretenida espectacularidad visual de Sam Raimi con su "Spider-Man" y sus secuelas. Aquí estamos ante un director que ha demostrado sobradamente su mediocridad fuera de la sombra de Shakespeare, que aunque consigue mantener la cámara sujeta en el suelo para no marearnos como hiciera con las insoportables "Mary Shelley's Frankenstein" y "Hamlet", decide inclinar la cámara torturándonos con una colección de planos holandeses, inclinados o en escorzo, como quieran denominarlos. Planos en los que la cámara está inclinada de veinte a cuarenta grados, en lo que el director británico debe pensar que es una referencia estética al cómic original.

De acuerdo, sí. Es posible que esté exagerando un poco, debo reconocer que esperaba que fuera peor, pero la verdad es que visualmente resulta una película un tanto acartonada, en la que sólo veo actores disfrazados y sobreactuados, sobre todo en toda la acción que transcurre en el reino de Odín. En el caso de la Tierra, el nivel interpretativo está un poco mejor, los acartonados no son los actores, pero lo que son los decorados canta por todas partes. La enlatada música de Patrick Doyle tampoco ayuda a crear atmósfera, no.

Está claro que el cine made in Hollywood está pasando por un grandísimo dique seco de ideas, pero parece ser que la última tendencia en plagios y copias ---homenaje no, eso es lo que hacían en "Megamind"--- ya no es emular a un original sino que copian a sus secuelas. Porque "Thor" ni siquiera es ya como una versión de "Superman" en la corte del rey Arturo ---entiéndase esto último no sólo como referencia a las leyendas artúricas, sino a Un yanqui en la corte del Rey Arturo, la conocida novela de Mark Twain. En un sorprendente y original giro para despistar su fuente de inspiración han copiado "Superman II" y son los de la época del Rey Arturo los que se vienen a ver a los yanquis. ¿O será que cuando escribían el guión tenían el teclado del ordenador inclinado? Por momentos pensé que iba a aparecer el Halcón Milenario, casi habría sido bastante más divertido.

Puede resultar entretenida, no lo dudo, pero si la ves con tus hijos, tus sobrinos o tus nietos, seguro que ellos se lo pasan mucho mejor que tú. Adelantándome a los que piensen que porque se basa en un cómic debería hacer algún tipo de concesión, debo recordar que las nombradas "X-Men", "Spider-Man" y otras series de súper-héroes como las iniciadas con el "Batman" de Tim Burton y "Batman Begin" de Christopher Nolan, o hasta la que iniciara Richard Donner con "Superman", también están basadas en cómics y están estupendas. Cada una a su manera. Otra cosa son algunas de sus secuelas, pero es que "Thor" no es secuela, se supone que es el inicio... de otra torturadora franquicia.
2 estrellas