«The Adjustment Bureau»: la paranoia romántico-existencial

Lo cierto es que nunca llegué a pensar que, salvo el caso de "The Departed" y alguna otra casualidad, iba a disfrutar tanto de una película que incluyera en su reparto a Matt Damon, cuya interpretación más memorable me sigue pareciendo, no la que hiciera él, sino la reinterpretación que de él hicieran en "Team America: World Police". Pero debo confesar que, al igual que le ocurriera a mi compañero Carlos, he disfrutado tremendamente con otra película protagonizada por el actor estadounidense: "The Adjustment Bureau", dirigida por el debutante George Nolfi.

Ya el trailer de la película despertó mi curiosidad, aunque lo que verdaderamente me condujo a la sala de cine fue descubrir que se trataba de la adaptación al cine de un relato de Philip K. Dick, del que ya hemos hablado largo y tendido con anterioridad. El éxito de la adaptación de George Nolfi, autor también del guión, consiste en huir de un mundo imaginario, o fantástico, para insertar a sus personajes en una realidad actual, reconocible para el espectador; aprovechando para realizar una interesante crítica contra uno de los círculos más corruptos de la sociedad: el sector político. El dilema sobre el libre albedrío o la alienación que nos lleva a votar a unos candidatos impuestos por estadísticas y estudios de mercado, que determinan las probabilidades de un partido para alzarse con el poder, dependiendo de uno u otro candidato, no sólo se hace evidente en el panorama político estadounidense, sino, lamentablemente, en el de muchos países del mundo mundial.

Pero el asunto político no es más que una fachada que esconde el verdaero tema de la película, y que considero además, un extraordinario acierto pues Nolfi centra toda la atención en la historia de amor, algo que no sucede habitualmente en otras adaptaciones de Dick, aunque si nos acordamos de "Blade Runner", sí podemos interpretar que el amor es uno de los apoyos principales de sus personajes para poder encontrarel equilibrio y la estabilidad emocional. Además esta linea argumental sirve para desviar la atención, ya no sobre las grandes decisiones que tomamos en ciertos momentos de nuestra vida, sino en las pequeñas, aquellas a las que no les prestamos atención, pero que acaban siendo determinantes en nuestras vidas.

Quizás en "The Adjustment Bureau" el excesivo clasicismo estético con que Nolfi aborda su historia sea un arma de doble filo, pues si bien sirve para que el espectador no se distraiga con artificios innecesarios, tambiçen acaba por parecerse a otros títulos del género. En determinados momentos, pareciera, además, que fuésemos a escuchar los acordes de la banda sonora que Hans Zimmer compusiera para "Inception", pues a pesar de que la partitura de Thomas Newman sea interesante, quizás le falte un pelín de fuerza.

Asimismo, puede que el relato adolezca de excesivas explicaciones, aunque sin duda resultan más convincentes que las de la citada película de Christopher Nolan, por lo menos están expuestas de una manera más natural. Sí, y la parte final de la película probablemente sea excesivamente previsible y convencional. Pero el conjunto de la película es mucho más aceptable que otras películas del mismo estilo. Y, sobre todo, hace mucho más justicia que muchas otras adaptaciones al universo de Philip K. Dick, que finalmente sólo aprovechan su faceta de intriga y de acción, menospreciando la parte filosófica, justamente lo que más interesa en "The Adjustment Bureau".

No creo que haga falta mencionar que Emily Blunt transmite mucho más y mejor que su compañero de reparto, Matt Damon, aunque queda claro que él abre y cierra puertas como nadie. Pero es la breve, pero estimulante presencia del mítico actor británico, Terence Stamp ---que no tuviera un papel tan interesante desde los tiempos de "The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert", o quizás "Superman: The Movie" y su secuela---, la que quizás constituya lo más interesante de un elenco discreto, pero eficaz.

Acción y romance, ética y metafísica, forma y contenido… pareciera que el cine de ciencia ficción reciente ---mi alusión va dirigida a "Never Let Me Go", "Source Code" y "Limitless", no vayamos a confundirnos con otras--- ya no se conformara con entretener al espectador y hacerle vivir nuevas experiencias, sino que le obliga a hacerse preguntas y plantearse su presente a través de un mundo imaginado, que es lo que siempre me ha parecido uno de los mayores valores del cine de ciencia-ficción, y que ojalá se convierta en tendencia.
3 estrellas