«Sucker Punch» o porque yo lo valgo

Qué bien les ha venido a algunos postmodernos descubrir la ficción distópica. Un mecanismo mediante el cual pueden reinventar la realidad a su antojo mezclando épocas, vestuarios, músicas, maquillajes y lo que haga falta para conseguir una montaña rusa emocional como es "Sucker Punch". (Aquí debería haber una pausa larga, larga, muy larga). Lástima que sea la montaña rusa de la señorita Pepis.

Zack Snyder debería decantarse de una vez por todas por el cine de animación, no sólo porque su mejor película hasta la fecha sea "Legend of the Guardians: The Owls of Ga'Hoole", sino porque todas las demás películas que ha realizado pertenecen más al género de "Bedknobs and Broomsticks" o "Mary Poppins", dada reiterada mezcla y abuso de CGI en el que sólo integra sus protagonistas, que a una película de imagen real con efectos especiales.

Puede que Zack Snyder viera mucha televisión de pequeño, quizás leyera demasiados cómics, o a lo mejor pasara demasiadas horas viendo MTV, pero lo que realmente debió acabar por perjudicar su delicada sensibilidad fueron, indudablemente, los videojuegos. Poco a poco se va destapando a este cineasta como lo que es: un vendedor de humo. Un humo visualmente deslumbrante, no voy a ponerlo en duda, pero que se disipa en el momento en que el relato avanza un sólo minuto. Planteada como un videojuego, fotografiada como un cómic y desarrollada como un videoclip, "Sucker Punch" es el paradigma de la postmodernidad sin sentido.

Quizás piensa que por refugiarse en la ficción distópica no vamos a darnos cuenta de que su impresionante idea original, que da pie al guión de la película, no es más que el fruto de trasladar "Das Cabinet des Dr. Caligari" al centro mismo de "Brazil". Encuentro tan desafortunado desperdiciar el inmenso talento de una actriz como Abbie Cornish en este desaguisado que lo único que parece pretender es ofrecernos a tiernas lolitas que aparentan salvajes adolescentes, vestidas con la menor ropa posible, con tacones de vértigo, maquilladas como puertas (siempre he pensado que sería más indicado decir puercas) y con unas pestañas dignas de la drag-queen más descarada.

Ya imagino que muchos estaréis pensando que no he dicho nada de la película. Pero es que no es una película. "Sucker Punch" es una mezcla entre aventura gráfica, plataforma y FPS que debe haber sido rechazada por la industria del videojuego. Aún así, Zack Snyder ha querido regalarnos su partida, luego si disfrutas viendo como juegan los demás, está claro que esta es tu película. Yo prefiero jugar en primera persona. ¿Habrá más partidas?
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