«Limitless»: resacón sin límites en Wall Street

Ya lo venimos diciendo últimamente, pareciera que la ciencia-ficción está abriéndose a nuevos caminos, explorando las posibilidades de contar historias cercanas a nuestra realidad, pero planteando dilemas y conflictos que nos hagan cuestionarnos el rumbo que toma el camino de la humanidad. Al menos parece que es lo que hace Neil Burger en "Limitless".

Casi podríamos enmarcar a Neil Burger en ese fascinante grupo de cineastas que, personalmente denomino, ladrones de orquídeas, y que emergen en el mercado cinematográfico tras haber desarrollado una fértil carrera como creadores de videoclips o publicidad, en el caso que nos ocupa realizando una campaña para promover la lectura en la televisión MTV: "Books: Feed Your Head", para la que utilizara a actores y actrices como Sherilyn Fenn, Aidan Quinn o Timothy Hutton.

Sin duda Neil Burger ha sabido importar a su estilo cinematográfico lo mejor del lenguaje de la publicidad y el videoclip, pues si su película resulta fascinante no sólo es por la premisa que plantea, sino por la manera que tiene de mostrarla al espectador, de transmitir audiovisualmente las sensaciones que Eddie Morra (Bradley Cooper) experimenta cuando ingiere una píldora que le permite utilizar el cien por cien de su capacidad cerebral. Un personaje que el actor de "The Hangover" defiende con todas sus fuerzas, pero que quizás no estaría tan acertado si no estuviera arropado por Robert De Niro y, sobre todo, una breve pero siempre fascinante Abbie Cornish,lo mejor del reparto.

Casi más que hablar en este caso de precedentes cinematográficos, me atrevería a hablar de la poderosa influencia estética de aquel controvertido videoclip que Jonas Åkerlund dirigiera para el no menos polémico tema de Prodigy: Smack My Bitch Up. En el caso de "Limitless" no habría la sorpresa final aguardando tras la cámara subjetiva, pero aparte de que también hay alguna que otra noche en blanco cuyo desarrollo pudiera haberse inspirado en el videoclip, sí que se cuenta la historia en primera persona, siendo toda la aventura como un tour de force audiovisual en un filme que evoluciona a través de una amalgama de géneros, pasando del thriller a la acción, con sus toques románticos y sus momentos completamente dramáticos.

The Prodigy - Smack my bitch up (Uncensored Video) por zambranodios

El discurso en primera persona obliga al espectador a hacerse las mismas preguntas que se hace el personaje, forzando su empatía. Quizás el único problema sea que si bien plantea cuestiones, no aporta soluciones, quedando un poco deslucida la conclusión de la película. Por otro lado, quizás lógica en esta sociedad de consumo tan materialista en la que vivimos. Quizás lógica por tratarse de una película estadounidense en donde parece que la mayor aspiración de una persona sea convertirse en el presidente de su país, como sucedía también en "The Adjustment Bureau". Aunque no por ello la película se resiente en exceso, al contrario, tras plantear las preguntas, siempre deja claro que estamos siguiendo las decisiones que toma Eddie Morra, que en su contexto resultan totalmente claras y justificadas.

La pregunta sería si se podrían extrapolar sus objetivos a los de un individuo que viviera en otro país, en otra cultura. Cosa que sospecho que no, por lo menos no en la sociedad actual que, a pesar de que el cine estadounidense se empeñe, ya está bastante desencantada con el modelo político y social procedente de los Estados Unidos. ¿O no?