Entre el amor y la fama en «Country Strong»

Pocas cosas había en "Country Strong", la segunda película como directora de Shane Feste tras "The Greatest", que llamaran mi atención. Ni la música country, ni lo más profundo de los Estados Unidos, ni ver a Gwyneth Paltrow en otra de sus insípidas interpretaciones. Sin embargo, debo reconocer que la película me ha cautivado desde el principio pues, como ellos mismos definen su música folklórica, "Country Strong" es un filme que habla de sentimientos y emociones con las que se puede identificar cualquier espectador, de cualquier parte del mundo.

Kelly Canter (Gwyneth Paltrow) es una estrella de la música country en sus horas más bajas, ingresada en una clínica de rehabilitación, su marido y manager, James (Tim McGraw), la empuja de nuevo a los escenarios, cuando todavía no se encuentra fuerte ni preparada. Cuando James impone a Chiles Stanton (Leighton Meester), una aspirante a título de belleza que pretende abrirse camino cmo cantante, Kelly precisa de las atenciones de Beau Hutton (Garrett Hedlund), su cuidador en la clínica, que es además un talentoso compositor y cantante. Aparte de las diferentes relaciones que se establecen entre los cuatro personajes, lo cierto es que el tema principal de "Country Strong" es el dilema de elegir entre el camino de la fama, con lo bueno y lo malo que ello conlleva, y el anhelado camino del amor.

Al igual que el mundo musical que refleja, al que le basta una voz y una guitarra para transmitir emociones y sentimientos, Shana Feste utiliza un estilo visual sencillo en el que deposita toda su confianza en su reparto. Si Gwyneth Paltrow aguanta el tipo como puede, lo cierto es que Garrett Hedlund, Leighton Meester y Tim McGraw son los que consiguen espléndidas interpretaciones. No puedo comparar la interpretación de Leighton Meester, pero, desde luego Garret Hedlund demuestra que sabe hacer mucho más que conducir una moto y jugarse la vida en la parrilla de "TRON: Legacy". Pero quizás sea Tim McGraw el que defienda el papel más complicado, pues es un personaje difícil y antipático, pero logrando la empatía con un público que entiende su punto de vista a medida que avanza la acción.

Nominada en la categoría de Mejor Canción Original, por el tema Coming Home, resulta irónico que haya sido, precisamente, una canción Disney la que se haya llevado el Oscar, particularmente porque es el tipo de canciones que critican, con razón, algunos personajes de la película.

Quizás lamento la última secuencia, pues teniendo la habilidad para sugerir antes que mostrar, pareciera que al final tuviese miedo de que el público se equivocase en su interpretación, terminando la película dos veces: una con el final que debiera haber tenido para ser una película redonda, y otro para que acabe por ser, precisamente, una película con final Disney.
3 estrellas