Luchando contra el destino en «The Adjustment Bureau»

Antes de comenzar a hablar de la última película de George Nolfi, que también supone su debut como director de largometrajes, me gustaría aclarar una cosa. Creo que es una obra que debe verse sin haber tenido contacto previo con ningún tipo de avance de la misma, ya sean tráilers, lectura de sinópsis o cualquier otra cosa. A mi parecer cualquier video promocional que podamos ver de ella nos revelaría algunos datos que es mejor conocer cuando ya estamos en la sala de cine contemplándola, por lo que a cualquiera que lea este artículo le advierto desde ya que hablaré de algunas cosas que sería mejor que se enteraran por la película.

No hablo de spoilers como tal, ni de revelar el final o detalles importantes de la trama, porque no creo que haga falta, pero sí de cómo la película cambia de género conforme se va sucediendo el metraje, algo que puede coger de sorpresa a los que no conozcan mayores detalles sobre la misma y que lo disfrutarán más si lo sacan de la película. Avisados quedáis.

He de reconocer que no había visto ningún tráiler sobre la película y que ni siquiera me había molestado en comprobar cuál era el argumento, puesto que por las pocas imágenes que había encontrado por internet parecía una nueva película de espías protagonizada por Matt Damon. Nada más lejos de la realidad. La obra está basada en un relato corto de Philip K. Dick, por lo que al menos elementos de ciencia ficción debe tener. Y vaya si los tiene.

La historia comienza como una película más sobre un joven político de éxito y su meteórica carrera que tiene como meta la Casa Blanca. El primer revés le llega cuando pierde sus primeras elecciones. Sin embargo, el verdadero revés emocional del personaje de Damon va unido al anterior y es cuando conoce a la chica de la película, a la que da vida Emily Blunt. A partir de este punto la película tiene unos minutos donde desaparece ese cine de políticos que tantas veces hemos visto y que tanto gusta en Hollywood para pasar el drama romántico puro y duro.

Si todo hubiera quedado en eso la película no hubiera tenido mucho más, ya que de ese subgénero sí que podemos encontrar infinidad de ejemplos. Sin embargo vuelve a dar un giro a la historia para meterse de lleno en el género de la ciencia ficción, aunque siempre sin desprenderse del lado romántico. A partir de aquí tenemos dos grandes ramas que marcan toda la película y que se disputan el protagonismo: la ciencia ficción y el drama romántico. Es muy interesante comprobar cómo la película se hilvana a partir de estos dos pilares, sin grandes alardes pero de manera efectiva y muy fluida.

Ya comentaba que "The Adjustment Bureau" es la primera película de George Nolfi como director, puesto que sus anteriores trabajos se restringían más al terreno de los guionistas, y esta vez tampoco ha sido la excepción. Él mismo se encarga de adaptar el relato corto de Philip K. Dick y de dirigirlo, y podríamos calificarlo con un aprobado alto. Hay que reconocer que tampoco es que se permita demasiados alardes ni que haya aportado un estilo completamente nuevo con su trabajo, pero al menos ha sabido manejar el material que tenía entre manos y entregarnos una película entretenida que sabe mantener el ritmo durante más de hora y media.

El único punto negativo que le podríamos achacar es la rapidez con la que el director muestra sus cartas y expone todos sus argumentos. Como decía, en los primeros momentos de la película, ésta va alternando un género con otro de manera eficiente consiguiendo que el espectador no sepa cuál es el siguiente movimiento. Sin embargo, después de estos distintos cambios de estilo, se explica rápidamente toda la trama y no dejan mucho más para que el espectador pueda averiguar o al menos interpretar por si mismo, creyendo que no comprenderemos la historia.

No quiero terminar esta reseña sin antes hacer mención a dos detalles de la película: por una parte será inevitable para algunos espectadores que la vean acordarse de películas como "Inception" o "The Matrix", ya verán por qué. Por otra, resaltar la magnífica química que transmiten Matt Damon y Emily Blunt como pareja. Cualquiera diría que también lo son en la vida real.

Fotos: MoviesForFree & PaperBlog