Futuro imperfecto (IV): “Minority Report”

Hoy os presento la cuarta entrega de esta serie de post titulada “Futuro Imperfecto” en la que analizaremos y hablaremos sobre esas películas de ciencia ficción ambientadas en un futuro cercano en las que un determinado avance en la ciencia o la tecnología plantea a sus protagonistas diversos dilemas éticos, morales o personales. La distopía es un genero bastante prolífico, especialmente por inspirarse en los trabajos de grandes escritores como Isaac Asimov, Philip K. Dick o Robert A. Heinlein entre otros, y me parece interesante compartirlo con todos vosotros. Espero que lo disfrutéis.

La película de la que os quiero hablar hoy es “Minority Report”, cinta que se estrenó en 2002 consiguiendo excelentes resultados en taquilla, lo cual no es extraño siendo avalada por dos nombres propios de gran interés mediático como son los de Steven Spielberg, director, y Tom Cruise como protagonista. También formaron parte del reparto Colin Farell, Max Von Sydow y Kathryn Morris. El filme obtuvo diferentes galardones menores, la mayoría de ellos para su director y para la música compuesta por Jhon Williams y estuvo nominada a los Oscar en 2003 dentro de la categoría de Mejor Edición de Sonido. Los efectos especiales, a cargo de Michael Lantieri y su equipo resultaron bastante sorprendentes en su momento y han servido de inspiración a producciones posteriores.

“Minority Report” se basa en un relato de apenas 30 páginas titulado El informe de la minoría y escrito por Philip K. Dick en 1956. Esta incluido dentro de la obra Cuentos Completos IV. Philip Kindred Dick (Estados Unidos, 1928 - 1982) fue un prolífico escritor y novelista estadounidense de ciencia ficción, que influyó notablemente en dicho género. Trató temas como la sociología o la política en sus primeras novelas, donde predominaban las empresas monopolísticas, los gobiernos autoritarios y los estados alterados de conciencia. En sus obras posteriores, el enfoque temático de Dick reflejó claramente su interés personal en la metafísica y la teología. A menudo se basó en su propia experiencia vital, reflejando su obsesión por las drogas, la paranoia y la esquizofrenia. Además de treinta y seis novelas, entre las que se incluye El hombre en el castillo, galardonada con el Premio Hugo a la mejor novela en 1963, Dick escribió 121 relatos cortos y su obra es hoy una de las más populares dentro de la ciencia ficción.

Centrándonos ya en el argumento de la película, la historia nos sitúa en el año 2054. En la ciudad de Washington, desde hace 6 años funciona un programa piloto, el Departamento de Precrimen que, en virtud de su buen funcionamiento, está a punto instaurarse en el ámbito nacional. Gracias a la actividad de este departamento se ha logrado reducir una desbordada actividad criminal hasta cotas bajísimas, ya que los agentes son capaces de prever los crímenes antes de que se cometan. ¿Cómo es posible esto? Gracias a tres personas con capacidades especiales a los que se les conoce como “los precognoscientes”. Estas personas, que son adoradas por muchos como divinidades, poseen un don especial que les permite visualizar un crimen horas antes de que tenga lugar. Gracias a un avanzado software, el Departamento de Precrimen es capaz de monitorizar las imágenes que aparecen en la mente de los precocnoscientes y determinar tanto la fecha del crimen como los nombres de victima y criminal. De esta manera los agentes pueden actuar deteniendo al culpable antes siquiera de que llegue a cometer el delito. Las personas arrestadas son encerradas en unas cámaras de aislamiento, donde se les coloca un artefacto llamado “el halo” que los mantiene en un estado de semiinconsciencia hasta que cumplen con su condena. Los responsables de este sistema lo califican como perfecto, las visiones de los precognoscientes son siempre exactas, y siempre inevitablemente ocurren. Si hay algún tipo de fallo es siempre humano.

En este contexto, el agente John Anderton (Cruise) es quien se encarga de dirigir al equipo de agentes de Precrimen, bajo la supervisión de su director, Lamar Burges (Von Sydow). Anderton es adicto a las drogas desde que su hijo fue secuestrado y su esposa (Morris) le abandonó y cree firmemente en que el sistema es la solución para que la gente no sufra situaciones como la que él vivió. Pero a pocos días de la votación que determinará si Precrimen pasa a ser un departamento nacional, un entrometido agente del departamento de justicia (Farell) es enviado a la sede para asegurarse de que el sistema no tiene fallos. Además, Anderton sufre una extraña revelación por parte de uno de los precognocientes, que le coge del brazo tratando de advertirle sobre algo y repitiendo las palabras “¿No lo ves?”. La vida del agente dará un completo vuelco cuando la siguiente predicción de los precognoscientes le sitúa a él mismo como asesino de un hombre llamado Leo Crow, al que ni siquiera conoce. A partir de ese momento John Anderton se verá obligado a huir, a hacer frente a su destino y a plantearse sus convicciones antes de descubrir una enrevesada conspiración donde nada es lo que parece.

Esta película habla sobre diversos temas muy interesantes. El primero de ellos su premisa, plantea la posibilidad de que exista un mundo sin crímenes. Si consideramos que el hombre, en su estado natural se mueve guiado por la fuerza de sus pasiones y al margen de toda consideración moral (Hobbes), las leyes son necesarias para regular la acción humana. Pero aún así no siempre se cumplen, continúan produciéndose situaciones en las que los hombres (utilizo la palabra hombre para referirme al genero humano en su totalidad) se dejan guiar por sus pasiones por encima de cualquier otro principio. En esta historia nos plantean la prevención como sistema eficaz, quizás el único, para evitar que se incumpla la ley. Sin embargo, la actuación del departamento de Precrimen que se plantea en esta película entra en conflicto con uno de los derechos fundamentales del ciudadano, la presunción de inocencia. En la mayoría de estados modernos se cree que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, que no se puede acusar a alguien de cometer un delito sin pruebas de que es el culpable. En la historia de “Minority Report” se establece como prueba suficiente la visión de los precog., porque “el sistema es perfecto” pero a la práctica, lo cierto es que se está arrestando y confinando a gente que (aún) no ha cometido ningún acto ilegal. ¿Qué pasaría si el sistema no fuese perfecto? ¿Podemos estar al 100% seguros de lo que esa persona va a hacer? ¿Se puede realmente predecir el futuro? La moraleja está aquí.

Si aceptamos que el sistema es perfecto estamos aceptando que el futuro puede preverse, y que por lo tanto existe la predeterminación, o lo que es lo mismo, el destino. ¿Existe verdaderamente el destino? ¿Hay una fuerza mística que escapa a nuestro control y que dicta nuestros actos? ¿O somos libres de elegir? Resulta interesante como en la cinta, de forma muy disimulada y discreta, se plantea el dilema en términos religiosos. ¿Son los precog. equiparables a una divinidad? La sala donde los tienen recibe el nombre de templo e incluso los agentes del departamento de Precrimen llegan a compararse con sacerdotes. Pero, para no desviarnos mucho del tema ¿Somos prisioneros de esa fuerza (llamada destino, Dios, o como el lector prefiera)? Ese es verdaderamente el argumento de la cinta, la idea de si estamos predestinados a hacer lo que “está escrito” o si el hecho de conocer nuestro futuro nos permite cambiarlo, haciendo pues imposible su predicción.

Recuerdo un cuento popular que alguien me contó hace mucho tiempo y que habla de un mercader que, estando un día en el mercado, se encontró cara a cara con la muerte. Asustado al creer que venía a llevárselo cogió todas sus pertenecías, se despidió de su mujer y cabalgó rumbo a Damasco. Preocupada, la mujer del mercader fue al mercado en busca de la parca, y cuando la encontró le pregunto si había venido para llevarse a su marido. La muerte lo negó y se mostró sorprendida de haber visto al mercader en el mercado, pues no tenía previsto llevárselo hasta dentro de una semana, durante una sangrienta disputa en una posada de Damasco.

El tema del destino se ha tratado en diversas películas a lo largo de la historia del cine, lo cual ha dado lugar a muchas teorías sobre el funcionamiento del tiempo y nuestra forma de interactuar con el, en el caso que eso fuera posible. La cosa cobra una dimensión realmente interesante cuando de lo que se trata es de viajar hacia el pasado y tratar de cambiar las cosas, pero como no es el caso que nos ocupa ahora, lo dejaremos para una futura entrega de “Futuro imperfecto” en la que tratemos una película mas apropiada, ya que “Minority Report” se centra exclusivamente en el futuro.

Obviamente todo el debate parte de una base imposible, pues a día de hoy no se tiene constancia de que haya un método efectivo de predecir el futuro. Pero si aceptamos que lo hubiera, que pensáis ¿El futuro esta predeterminado o está en nuestras manos? ¿Conocer el futuro nos permitiría cambiarlo, o solo nos arrastraría irremediablemente hasta nuestro destino?

Para acabar de aliñar el planteamiento, el argumento de la cinta incluye un factor clave, los informes en minoría que dan titulo al relato. El departamento de Precrimen cuenta con tres precognoscientes que actúan como una mente colmena. Los gemelos Arthur y Dasher, y Ágata, la única mujer. Generalmente los tres precog. tienen la misma visión sobre lo que está a punto de suceder, pero en algunos casos, muy raramente, uno de ellos percibe una visión distinta, una especie de futuro alternativo, un informe en minoría que suele ser ignorado ¿Por qué? Averiguarlo formará parte de la aventura del agente Anderton, así como descubrir si ese sistema que promete un mundo sin crímenes puede manipularse para servir intereses particulares.

Otro punto muy interesante de la película es lo visionaria que resulta en cuanto al avance de la tecnología. Muy probablemente, para dar un toque de realismo al film Steven Spielberg se informó sobre cuales eran los inminentes avances en tecnología que se estaban desarrollando y los incluyó en su cinta. En al año 2002, cuando Minority Report llegó a las pantallas de todo el mundo pudimos contemplar como sus personajes interactúan con pantallas táctiles, dispositivos portátiles de transferencia de archivos, coches que conducen y aparcan solos, casas domóticas, proyecciones domesticas en 3D, objetos con propiedades de realidad aumentada, sistemas de publicidad personalizada, escáneres de retina, teléfonos móviles ultra pequeños e interfaces que pueden ser utilizados con movimientos sobre el aire.

En definitiva, “Minority Report” es una película interesantísima, con una trama emocionante y sorprendente, además de muy bien realizada. Un de las obras de Dick mas talentosamente llevadas al cine y un producto recomendado para todos los amantes del cine de ciencia ficción.