El feliz mundo de las drogas es «Limitless»

Cada vez estoy más convencido de que la mejor forma de enfrentarse a una película es sin tener ningún conocimiento previo de ella, sin haber visto tráilers, haber leído sinópsis o no siquiera conocer imágenes. Entiendo que es algo inevitable puesto que un estudio tiene que promocionar su película para que el público la conozco y vaya a las salas a verla, pero creo que como espectadores no es lo idóneo puesto que lo mejor es enfrentarnos de primeras a la obra, sin saber qué podemos esperar o por dónde puede transcurrir la historia.

Ya me ocurrió con “The Adjustment Bureau”, de la que no conocía ningún detalle de la trama y me la imaginaba más como una cuarta parte no oficial de la saga de Bourne, pero fue una grata sorpresa comprobar que no es así. Y lo mismo me ha ocurrido con "Limitless", de la que no sabía nada y que vi movido por los sorprendentes datos de taquilla que ha obtenido en Estados Unidos, donde ha estado prácticamente intratable. No es que público tenga siempre la razón, puesto que hay películas con enormes beneficios que son pésimas, pero algo tenía que tener "Limitless" para que tantos miles de espectadores estuvieran dispuestos a pagar una entrada para verla. Y he de reconocer que lo tiene.

Antes de nada, no contaré ningún spoiler en la reseña, pero aconsejo no leerla a cualquiera que pretenda ver la película puesto que cuanto menos detalles se conozcan, mejor. La película en sí trata de la droga, por enésima vez. Pero no encontraremos una obra tan cruda y realista como "Traffic", sino que en esta se introducen pequeños elementos de ciencia ficción que cambian completamente toda la trama y cualquier concepción que podríamos tener previa. Concretamente, sólo se introduce una herramienta que califica a la película dentro de este género: la droga que toma el protagonista no existe en la realidad, es una pastilla que permite utilizar a cualquiera que la injiera el 100% de su cerebro, con todo lo que ello conlleva.

Partiendo de esta primera idea, creo que a todos se nos ocurrirían miles de posibilidades de lo que podría suceder después y todas serían muy válidas. Sin embargo, el guión de "Limitless" tiene una idea muy clara: no apartarse de la realidad. Y es una premisa bastante irónica puesto que el detonante de toda la trama está cimentado en un concepto puramente de ficción como es la existencia de esa droga. A pesar de ello, el resto del metraje desarrolla una historia dramática que busca el realismo en todo momento, que nos narra los altibajos que sufren estas personas que necesitan de un elemento externo para poder sobrevivir y a lo que tienen que recurrir para conseguir su droga, como ya pudimos ver en "Requiem for a Dream".

En cuanto al director, Neil Burguer, esta es la primera película que dirige que no está escrita por él mismo. Tengo que reconocer que ha sido todo un acierto, no por el hecho de que sea un mal guionista, sino porque la historia en sí es tan enrevesada y rica en subtramas que atrapa casi desde el inicio. Creo que eso es lo mejor que tiene la película: la forma que tiene de captar al espectador prácticamente desde los primeros minutos. Aunque la introducción de la película comienza con la típica historia de un escritor fracasado que necesita encontrar la inspiración para salir del bache, pronto entra en el juego la famosa droga y todo cambia, tanto para el protagonista como para el espectador. Además Burguer sabe cómo tratar el material y consigue una dirección más que interesante.

Si hablamos del reparto, Bradley Cooper monopoliza la historia. No lo digo porque sea un gran actor ni porque haga una buena interpretación, que no es así aunque al menos pasa el examen, sino porque toda la trama está especialmente enfocada en ese personaje y en lo que le ocurre. Todo gira en torno a él, como el resto de secundarios, entre los que se encuentran un Robert De Niro en horas bajas.

Por lo demás es una película más que entretenida, absorbente, que hipnotiza con su puesta en escena y a la vez con un ritmo endiablado que sólo decae hacia el final del nudo, pero que el resto del metraje demuestra un nivel muy alto y que al menos nos hace pasar más de hora y media sin apartar la vista de la pantalla.