Tu propia familia es tu peor enemigo en “The Fighter”

Presentado en un formato sucio y realista, acorde con la dureza de la historia que cuenta, David O. Russell aprovecha en "The Fighter" la historia real de dos hermanos boxeadores para hablar de la negación de la realidad, la ceguera voluntaria a la que se someten algunas personas cuando no quieren ver la evidencia de lo que tienen delante, a causa de los lazos familiares que les unen.

Por un lado está Alice (Melissa Leo), una madre coraje ---a su manera---, incapaz de asumir que su hijo es drogadicto, aunque su aspecto físico no deje lugar a dudas sobre su deterioro, aunque sea capaz de ir a buscarlo al mismísimo lugar en el que sabe se está colocando, aunque todo el mundo lo sepa y ella misma también. Después está el hermano, Dicky (Christian Bale), que vive de las rentas de un acontecimiento glorioso que incluso algunos ponen en duda. Y por último está Micky (Mark Wahlberg), un boxeador con un futuro prometedor, encadenado a una familia que no le permite florecer si ellos no lo hacen con él.

Pero lo más interesante del relato no es su historia, sino el discurso que utiliza su director para trasmitirnos la idea de la manipulación: la de los personajes entre ellos, la de la ficción sobre la realidad y la del medio sobre el espectador. David O. Russell ofrece un deliberado contraste inverso entre lo triste y lo trágico que parece gracioso y divertido en momentos como la primera vez que van a buscar a Dicky al lugar donde consume crack o el enfrentamiento entre Charlene (Amy Adams), la novia de Micky entre la madre de esta y sus hermanas, momentos que son trágicos para los personajes pero graciosos para el espectador. Y viceversa, lo gracioso se vuelve patético, particularmente Dicky relatando sus devaneos con el crack, como si fuera algo divertido, cuando para el espectador resulta absolutamente patético.

También se crea una confusión al principio de la película cuando, justo después de informarnos de que estamos viendo una película basada en un hecho real, dentro del relato también se realiza una grabación de la realidad, según los personajes sobre la vuelta al boxeo de Dicky, que luego resulta ser sobre la adicción a la droga. [SPOILER] Precisamente, ese momento concreto en el que los personajes se ven por televisión, es el preciso instante en que toman conciencia del autoengaño en el que estaban viviendo. Momento en el que también el espectador (algunos, no todos probablemente), toma conciencia de la manipulación a la que ha estado sometido al tomar a la ligera momentos que no eran nada graciosos.

Deudora, en cierta medida de "Ranging Bull", en lo dramático que resultan la mayoría de las situaciones, así como de "Goodfellas", por lo cómico que en algunas secuencias se presentan, "The Fighter" no es realmente una película sobre boxeo, sino sobre superación personal. Sobre la importancia y necesidad de romper los lazos familiares para poder florecer como individuo, aunque también de la importancia del otro, pues si el lazo maternal aprieta hasta ahogar, tampoco habría conseguido nada sin el apoyo fraternal.

Siendo un relato tan orgánico y visceral, era básico contar con un reparto capaz de sudar y respirar lo que los personajes demandan y dejando constancia de que Mark Wahlberg hace quizás su mejor personaje, los que lucen como lámparas son, indudablemente Christian Bale y Meissa Leo. El primero quizás destaque más a primera vista por su extraordinaria transformación física, pero ese personaje de fantástica ordinaria que ofrece la segunda resulta absolutamente memorable.

4 estrellas