Para anotar: ¡gestos amorosos en el cine!

Si bien colocan una docena, creo que hay cinco básicos en la lista de Empire Online en lo que respecta a gestos amorosos que nos pueden ayudar a pasar de la soledad al acompañamiento. Y si bien esta es una lista más que indicada para el momento en que no sabemos qué regalarle a la persona amada, creo que lo mejor que se puede hacer es recurrir a la originalidad y la explosión de las más rabiosa personalidad: de una manera u otra, casi todo el mundo hará lo mismo. Vamos con el listado de lo que, a mi juicio, son los más interesantes gestos que las películas han dejado en nuestra memoria...

Uno difícil: organiza una búsqueda del tesoro por la ciudad

Sí, lo vimos en "Amelie" (2001), en donde la ya citada joven se encarga de organizar una búsqueda no de cualquier clase de tesoro, sino de un beso, un encuentro, un abrazo: los tesoros que valen, aunque sean prometidos. Siguiendo los pequeños detalles que van constituyendo esta búsqueda, llegamos al final del recorrido con Audrey Tautou y Mathieu Kassovitz juntos tras tantas postas vencidas. Podría ser bastante complicado llevarlo a cabo, no digo que no, pero qué lindo sería si todo sale bien.

Uno básico: regala flores

"Stranger Than Fiction" (2006) y "Big Fish" (2003) nos han dejado una muy valiosa lección que no tienen tanto que ver con el hecho de aprovechar nuestra vida mientras la tengamos, sino que apuntan casi al costado más mínimo de esta especie de revelación existencial necesaria para cualquiera: si hay que disfrutar la vida, qué mejor que hacerlo con flores. No cuestan mucho, hasta se pueden arrancar en la ínfima distracción de cualquier vecino con vicios de jardinero, y qué lindo el recibirlas o el darlas. Habrá flores a montones regaladas en este día: me atrevo a sugerir, lo más original que se puede hacer con respecto a algo que ha devenido clisé es la forma en que se han conseguido. A mirar el patio de al lado, entonces...

Uno adulto: vendé tus juguetes

Es un momento duro el aceptar que uno está creciendo, y que mejor que "The 40 Year-Old Virgin" (2005) como para darse cuenta que muchas veces no tienen tanto que ver con la edad como con la persona con la cual estamos, los sacrificios que nos vemos empujados a llevar adelante sólo con el objetivo de simplificar nuestra vida y volcarnos más hacia el otro. Como fanático de casi cualquier cosa coleccionable, no pude menos que sentir un leve cosquilleo cuando Andy, el personaje de Steve Carrell en la película decide vender su inmensa colección de juguetes, pero al mismo tiempo, creo que es un paso más que entendible en el desarrollo de cualquier relación: eso que muchos han llamado el sacrificio.

Uno artístico: hazle un dibujo

Ay, "Titanic" (1997): si hay una película que sólo con el paso del tiempo pude aprender a apreciar es esta. En el momento que salió, para muchos fue aquello que no se debe hacer en el cine: diálogos melosos, casi cursis, escenas en donde se distinguen claramente roles manejados de manera maniquea, apuestas por los efectos especiales antes que por la historia: toda una serie de cosas que realmente no podemos decir que nos agraden del todo. ¿Por qué coloco esta escena como una de las elegidas? Porque realmente la película es una huella dentro de la historia del cine, un punto de referencia, por más que no sea excelente, y porque es verdad: no hay mejor forma de agasajar al amado o la amada que haciendo una obra artística inspirada por el otro, sea ya que nos dedicamos de forma amateur al tema o si sencillamente somos unos logrados profesionales en el asunto.

Uno original: construí para él o ella un acuario

"Rushmore" (1998), de Wes Anderson, con Jason Schwartzman como protagonista, es una de esas películas que perfectamente marcan lo que el estilo del director sera a lo largo de una carrera: la cinta lo tiene todo, inclusive el momento en donde se encuentra ese inusitado gesto amoroso que nos vuelven a convencer de la habilidad de Anderson para aflojarnos el corazón. Aquí, el super-niño Max Fischer se encarga de construir para su platónica amada un acuario, con todas las complicaciones que eso lleva: habría que revisar el lugar que tienen los peces en las producciones del director. No se los recomiendo del todo, ni siquiera regalar un animal, pero sí ver si pueden tener este momento como faro para saber qué hacer en el futuro en cuanto regalo del Día de San Valentín se refiere.

Un repaso rápido por algunas recomendaciones del cine, entonces, para agasajar a nuestro ser amado. Claro que, muchas veces, todo esto sirve como excusa para hablar de muy buenas películas, o recomendarlas para hoy a la noche: cualquiera de ellas nos otorgarán una razón más para sentirnos enamorados.