Vidas (des) estructuradas en «Mother and Child»

La última película de Rodrigo García, "Mother and Child" (2009), pronta a estrenarse en el mercado hispanohablante --- con un retraso notable, pero al menos podemos agradecer que no ha ido directamente al DVD ---, es uno de esos filmes estructurados, con una historia interesante narrada de manera adecuada, pero que por momentos, y sobre todo en el final, se desbarranca debido a ciertas fallas en el ritmo del relato que afectan, en definitiva, al todo.

¿A qué nos referimos? Primero, centrémonos en el argumento: la película, también escrita por el propio García, cuenta la historia de una mujer amargada de nombre Karen, interpretada por Annette Bening, quien se dedica a llevar adelante los procesos de rehabilitación de personas con heridas graves o en avanzado estado de deterioro físico y motriz, originado, en principio, por personas que ingresan a la tan aclamada tercera edad. Karen debe lidiar con el hecho de que su madre está agonizando y, en términos de voluntad, ya se entregó a lo que suceda: sí, la inevitable muerte que a todos nos espera.

Pero esta es apenas la primera historia. La cinta continua enfocándose en Elizabeth Joyce, una impecable Naomi Watts, excelsa abogada que se ha construído a sí misma forzada por su vida personal: adoptada desde su nacimiento por una familia con la cual no tiene casi ningún contacto, va de aquí para allá, evitando tener raíces en cualquier lado. Comienza de un día para el otro una relación, bah, un affaire --- así le gusta llamarlo a ella --- con su jefe, Paul, personificado por Samuel L. Jackson en un papel digno de admirar: cuando Jackson se pone los pantalones del actor dramático, les aseguro, nos quedamos sin habla.

Tercera historia, la de Kerry Washington, quien está deseosa de poder adaptar un bebe, pero tiene que enfrentarse tanto a la resistencia de su madre como a la de la familia de su pareja, hasta el punto de que las discusiones abiertas por esta imperiosa necesidad terminan minando desde adentro la relación con su esposo.

La rueda empieza a girar: Jimmy Smith, interpretando a Paco, entra en la vida de Karen como posible pareja; Karen, por su parte, comienza a sentir celos por la relación que su moribunda madre mantiene con su empleada doméstica y su hija, Elizabeth lleva su cinismo hasta el punto de encamarse con su vecino quien tiene una esposa embarazada... Cada una de las historias van adentrándose al punto oscuro del cual sólo se puede salir, con sólidas actuaciones por parte de las tres mujeres protagonistas de cada historia y el ya mencionada Jackson y Smith --- quien merece su gran filme como protagonista, sin duda: un actor exitoso en la televisión que aún no ha "despegado" con contundencia en la gran pantalla ---.

Si bien coincido en el puntaje con Luis, no lo otorgo basándome en las mismas observaciones: creo que lo más flojo de la película es este intento de mantener una estructura coherente, fuerte, que al final termina desplomándose casi diría por supropio peso: en este afán de tener cada uno de los elementos controlados, esa necesidad de mostrar o cerrar cada una de las historias para finalizar en el núcleo mixto del final, quiero decir, en la síntesis de todas las historias en la familia que se muestra en los minutos finales, hace que la cinta se extienda demasiado, hasta el punto que los 45 últimos minutos casi me atrevería a decir que están de más. ¿Qué salva a la película? Como dijimos más arriba, las sólidas actuaciones del cast, desde los personajes más secundarios hasta los protagonistas: el requisito inevitable para que una película coral funcione es precisamente esta actuación funcional de sus participantes, o sea, sin gestos desmedidos, sino controlados y puestos al servicio del filme.

En definitiva, "Mother and Child" es una de esas películas correctas, --- demasiado --- bien estructuradas y dramáticamente cautivantes. Una cinta de esas que te hacen reconsiderar tu vida apenas pisás la calle luego de terminar de verla. Y eso, mis muy queridos, no pasa con cualquier película.

Foto: Celebrity Wonder