Secuencias favoritas: Zach Braff, Natalie Portman y una sala de espera

Cada cierto tiempo, salen películas que funcionan como catarsis emocionales para los directores que las realizan. También, de vez en cuando, a este tipo de cintas les va bien en el mercado y terminan convirtiéndose en grandes piezas audiovisuales que nos cautivan y emocionan. Todo eso se multiplica si también agregamos una banda sonora de lujo y una actriz guapa, pero cercana como la bella Natalie Portman. ¿De qué filme estoy hablando? Pues nada más y nada menos que "Garden State", obra del director Zach Braff ---quien también es protagonista--- y que fue estrenada hacia mediados de la década pasada, en 2004, para ser más exactos.

¿De qué se trataba la cinta? De algo sencillo: volver. Volver a tu lugar de origen, reencontrarte con los que dejaste atrás, conocer a los nuevos habitantes. Las razones siempre pueden ser variadas, de hecho, en el filme, el motivo por el que Andrew Largeman debe volver a Garden State es el fallecimiento de su madre, a quien no veía hace bastante tiempo. Siempre hay algo que te ata a tu pasado. Siempre hay una huella que dejaste, que nadie puede borrar y que te termina persiguiendo por el resto de tus días. Quizás por eso se le llama echar raíces. Porque después cuesta sacarlas de la tierra donde nacieron las semillas.

Lejos lo mejor de la cinta son sus actuaciones y momentos. Secuencias extrañas, familiares y dispares; que hacen de la aventura un camino fácil de recorrer, pero con interesantes paisajes para detenerse y mirar. Quizás uno de los más importantes, por lo menos para mí, es el instante en que chico y chica, Andrew Largeman y Sam ---interpretada por Natalie Portman--- empiezan su interacción, la cual desencadenará una serie de eventos y, en rigor, toda la trama de la producción. Uno de esos detonantes que se arman perfectamente para que todo calce, funcione perfecto y las cosas se desarrollen.

¿El momento exacto? Andrew en la sala de espera del psicólogo y Sam haciendo lo mismo. Ambos cruzan miradas y ambos comienzan a hablar. El diálogo parece inocente. Palabras mezcladas sin sentido aparente. Sam le miente a Andrew, no porque quiera, si no porque es su condición. Eso es lo que ella hace. En un momento, él le pregunta por sus audífonos, le pregunta qué es lo que está escuchando, a lo que ella responde "The Shins, ¿los conoces?". Y ahí la cosa cambia. Ahí el mundo se ilumina y, mientras Natalie Portman se acomoda, levanta sus audífonos y los pone en la cabeza de Braff, empieza a sonar New Slang, canción de la banda de Albuquerque, que le da el toque mágico a la escena. Sam sonríe acorde a la letra y Andrew se deja envolver por el sonido.

Antes de ponerle los audífonos sobre sus oídos, Sam le dice a Andrew que aquella canción va a cambiar su vida... Y lo hace. Ahí comienza todo, el amor, la amista, un pequeño viaje compartido. Las cosas siempre florecen del sonido. ¿Cuántas canciones tienen ustedes que les recuerdan a grandes momentos de sus vidas? Muchas. Por lo menos yo tengo muchas. ¿Qué hace grande a esta secuencia? La unión de dos fuerzas: la magia de la mística del cine y la perfecta sintonía de la música, que hace que las cosas sigan su camino y crezcan. Puede no tener pirotecnia, explosiones o gente muriendo; pero tienen sentimiento, una sonrisa, una excelente canción y un puntapié inicial a una historia maravillosa.

Foto: Torrentbutler