Placer culpable: Dude, Where’s My Car?

Ay esas locas comedias gringas. Denante leía un comentario acerca de alguien que argumentaba que decir que una comedia es un placer culpable estaba mal, sobre todo porque el género en sí siempre es mirado en menos. Nadie va a comparar una película hecha para reir con una pieza única del cine oriental o una gran revelación cinematográfica a la altura de "The Social Network", "Inception" o "Matrix". Toda la razón, pero igual uno, cuando se las da de conocedor del cine, decir que es fanático de una comedia y decir que se revuelca en el suelo riéndose, la gente te mira feo. No debería, pero así es.

¿Por qué está introducción? Porque obviamente el placer culpable que elegí para esta edición es una comedia. Una maravillosa, estúpida y divertida comedia. De esas clásicas. De las que no mueren con el tiempo. De las que hay que mostrárselas a las nuevas generaciones para que vayan entendiendo cómo funcionan ciertas cosas en el mundo. ¿De qué cinta les estoy hablando? Pues nada más y nada menos que de "Dude, Where's My Car?", esa maravillosa cinta estrenada en el año 2000 que terminó de consagrar en el género a Ashton Kutcher y al gran Seann William Scott.

En palabras generales, la cinta trata acerca de dos amigos bastante idiotas, buenos para fumar marihuana y andar de parranda que, un día, despiertan sin saber lo que pasó la noche anterior. El auto ha desaparecido y hay muchas cosas que no cuadran. Así, Jesse y Chester empiezan a tratar de recordar lo que vivieron y terminan metiéndose en líos intergalácticos, con un criador de avestruces, unos matones y muchos otros variados personajes; que le dan un matiz bastante divertido a la película. Todos están locos, así de simple.

¿Qué la hace tan buena? Todo. Así de simple. Desde la idiotez de sus protagonistas, hasta los personajes vestidos con trajes de burbujas. Esas mismos donde se envuelven los aparatos electrónicos recién comprados. Los mejor es que la historia es tan idiota, que uno termina enganchándose hasta el final. Y ese es otro punto a favor, que hay un misterio que circunda la cinta completa, que es revelado sólo al final y que termina con una oleada de preguntas sin respuestas. De verdad es una odisea entre amigos tratando de entender qué ocurrió la noche anterior. Una especie de "The Hangover", pero mucho más nerd, con toques de marihuana y con dos personajes a los que la estupidez les sale por los poros.

Sobre bandas sonora, cosas técnicas o recursos cinematográficos no voy a hablar porque, realmente, en esta película no importan. Los tecnicismos se dejan completamente de lado para darle paso a un filme que no tiene lógica, sólo divertir, entretener y hacer que el espectador pase un buen rato. Lo mejor es que está por sobre el promedio de las comedias convencionales americanas, pues, además de ser altamente divertida, tiene una trama, que no es la más complicada ni elaborada de la historia, pero logra sostener. La estupidez está justificada y eso, en parte, se agradece, porque no nos sentimos tontos completamente.

Si no la han visto, los invito a que lo hagan. No se arrepentirán ni un minuto. Bueno, a menos que sean nazis del cine y les piquen los ojos al ver este tipo de cintas. Dato aparte, uno piensa que Ashton Kutcher, por el siemple hecho de ser él, cae mal en la cinta. Yo lo pensé. Lo bueno es que me equivoqué y puedo decir que éste es uno de sus mejores papeles de comedia. Casi le sale natural. Quizás Kutcher es idiota... No, ya, no empecemos con los rumores hostiles. Sin nada más que agregar, me despido y les recomiendo que la vean porque es completamente shibby.

Foto: Torrentsland