“Love and Other Drugs”, bombón de chocolate y almendra

Seguro que os ha pasado alguna vez que habéis cogido un bombón de chocolate para coméroslo, y al primer mordisco habéis descubierto con sorpresa que estaba relleno de almendra. Es una sorpresa que al primer instante te impacta, porque no es lo que te esperabas, pero superado ese shock inicial descubres que se trata de una sorpresa grata y que le ha añadido sabor y textura al dulce. Esto, mas o menos, es lo que me ha pasado con “Love and Other Drugs” la última película de Edward Zwick, cuyo tráiler os presentábamos hace unos meses y que llegó a la cartelera española el pasado fin de semana. Y es que lo que a todas luces parece una comedia romántica de las de siempre, típica y tópica (no por ello mala) resulta sorprenderte con una almendra escondida. Lástima que la falta de ambición y ese navegar entre dos aguas le haya impedido llegar hasta donde podría haber llegado.

El artífice de la cinta, Edward Zwick, empezó con algunos trabajos para televisión como “Papel Dolls” (1982) y la famosa serie “Trentaytantos”. Su salto a la gran pantalla fue con “About Last Night…” (1986) y desde entonces la verdad es que ha sido muy prolífico, llegando a trabajar sobre géneros muy diversos con títulos como “Glory” (1989), "Legends of the Fall” (1994), “Courage Under Fire” (1996), “The Siege” (1998), “The Last Samurai” (2003), “Blood Diamond” (2006) o “Defiance” (2008). También consiguió un Oscar como productor de “Shakespeare in Love”. Cuando le preguntaron a Zwick sobre la curiosa mezcla de comedia y drama que es, al tiempo, la mayor virtud y el talón de Aquiles del filme, él respondió lo siguiente:

"La vida es una combinación de las cosas que son serias y las que son tan serías que terminan siendo divertidas. El humor es lo que empleamos para lidiar con la vida. Así que el desafío fue preguntarse cómo dar ese giro y cuándo. […] Para mi ninguna película es lo suficientemente divertida".

Si el lector ha leído y se ha informado con un poco de interés sobre esta película, probablemente a estas alturas se trata de un esfuerzo inútil, no obstante, voy a tratar durante toda esta crítica de no desvelar demasiados detalles acerca del argumento, con la esperanza de que un futuro espectador pueda experimentar la misma sorpresa que experimenté yo. “Love and Other Drugs” nos cuenta la historia de Jaime Randall (Jake Gyllenhaal) un joven caradura con mucha labia y aún más facilidad para seducir a las mujeres (¡Que personaje tan novedoso!) que nunca llegó a acabar la carrera de medicina, oponiéndose a la tradición familiar. A finales de los noventa se encuentra sin trabajo y decide abrirse camino en el mundo de la promoción farmacéutica de la mano de Pfizer. Sus intentos por convencer a los médicos de que sustituyan el famoso Prozac por el Zoloft que él promociona son infructíferos, por lo que deberá buscar otras vías de acercarse a sus clientes. Una de estas tretas le llevará a conocer a Maggie Murdock (Anne Hathaway) una joven decidida, independiente y libre que entiende el sexo de una forma muy alegre y particular. La pareja comenzará un tórrido idilio como amantes en el que harán acto de presencia dos factores conflictivos. Por un lado, Jaimie (Que está triunfando gracias a la comercialización de un nuevo fármaco: Viagra) empezará a enamorarse de Maggie, algo a lo que no está acostumbrado. Por otro, ella empezará a aceptar una enfermedad crónica e incurable que cada vez cobra mas presencia en su vida. Sin embargo la historia huirá del esperado y lacrimógeno final tras este tímido escarceo con el drama para volver al redil del optimismo, lo cual no es para nada criticable.

En mi opinión, esta película tiene un problema de definición y de ambición. Por un lado, me sorprende que toda la promoción de la cinta, es decir, tráiler, spots de TV e incluso el propio póster te la presenten como una comedia romántica de las de siempre cuando no lo és. Es evidente que tiene elementos de estas, abundantes, pero la cinta posee también un cierto componente de denuncia social y política sobre la situación sanitaria en los Estados Unidos y la dependencia farmacológica de sus ciudadanos que se ha extraído del libro “Hard Sell: The Evolution of a Viagra Salesman” de Jaime Reidy en el que se inspira parcialmente. El asunto se muestra con bastante evidencia, pero no se ahonda en él demasiado ya que nuestra atención se distrae en el resto de ingredientes de este cóctel. Evidentemente no se puede pasar por alto el contenido dramático y “serio” que le da a la historia todo lo que tiene que ver con la enfermedad de Maggie. Teniendo un contenido entonces que va mas allá de lo que estamos acostumbrados a ver, ¿Porque promocionarlo y venderlo como lo de siempre?

Decía antes que esta diversidad temática era a la vez su virtud y su defecto. Sobre la virtud de la sorpresa ya he hablado, sobre el defecto no puedo evitar pensar que si los responsables de este filme hubieran apostado un poco mas en serio por alguna de las temáticas alternativas ahora podríamos estar hablando de una película de las que se llevan premios. Creo que ese corsé de no querer salirse de la comedia romántica (quizás para ganarse al gran público) le ha pasado factura, porque al final se queda a medio camino de todas sus intenciones y no aprovecha unos ingredientes que, aderezados de otra forma podrían haber cocinado una gran película.

Me gustaría destacar el hecho de que la pareja protagonista, que se reencuentra después de haber sido también “pareja” en Brokeback Mountain, consiguieron cada uno por su lado la nominación al Globo de Oro. Hathaway y Gyllenhaal no obtuvieron los galardónes, que han sido para Anette Bening y Paul Giamatti respectivamente, sin embargo (y sin haber visto el de Bening) creo que Anne Hathaway realiza un excelente trabajo en esta cinta, especialmente en todo lo referente a su enfermedad y me gustaría contarla entre las candidatas al Oscar. Según la propia actriz fue un personaje muy difícil de interpretar y a la vez, le costaba mucho poder desconectar al final de un día de rodaje, porque llegó a establecer un vinculo muy fuerte con Maggie y su situación. Por su parte, Gyllenhaal no brilla tanto como su compañera pero, aunque me parece que tiene problemas de expresividad, logra con facilidad darle un punto de ternura a un personaje con todos los números para caernos mal desde el principio. Un dato curioso sobre la pareja es que la cinta contiene una gran cantidad de escenas de sexo y de desnudos, cosa nada frecuente en películas de Hollywood y en actores con renombre como en este caso. Eso si, todo muy coreografiado y estratégicamente oculto salvo en el caso de los pechos de Hathaway, que casi son un personaje mas del fime. Completan el reparto unos divertidos Oliver Platt, Josh Grad y Hank Azaria aunque con papeles muy secundarios. Destaco tambien como positiva la recreación de "los noventa" que se hace, sobretodo a través de los electrodomésticos y aparatos electrónicos que aparecen en la cinta. Muy cuidada y nostálgica.

Mi conclusión es que será un éxito de taquilla, de hecho ha recaudado en sus primeros doce días 22,5 millones de dólares, siendo su presupuesto de 30, pero me apena pensar que podría no haberse contentado con eso y ser una película de las que cala mas hondo. Aún así supone una apuesta diferente en un género donde parece que está todo muy visto y eso siempre es de elogiar. Recomendable.

tres estrellas