“Life as We Know It”, como la ficción mísma.

El pasado miércoles se estrenó en España una película que en Estados Unidos ya se ha embolsado tres veces lo invertido en ella con una formula de éxito asegurado. “Life as We Know It” ha llegado a nuestras pantallas con el inapropiado título de “Como la vida misma” (Esto ya pasa tan a menudo que hacerlo notar se vuelve innecesario) resultando paradójicamente un trabajo cuyo mayor defecto es su falta de verosimilitud.

Esta cinta ha sido dirigida por Greg Berlanti, quien tras hacerse un nombre en el mundo de la televisión produciendo y guionizando series como “Everwood” o “Brothers and Sisters” (Ambas sin demasiada repercusión fuera de Estados Unidos), dirige su segundo film diez años después de debutar con “The Broken Hearts Club: A Romantic Comedy”. En este caso el as bajo la manga que puede explicar el éxito económico de la cinta es la presencia de Katherine Heigl. La actriz, que también tiene un pasado televisivo ("Grey’s Anatomy"), se ha especializado (encasillado) en esta clase de historias y además en este caso ejerce también como productora ejecutiva de la película. Resulta curioso escucharla decir que tanto Greg (Berlanti) como ella han intentado huir de tópicos y clichés ¡Menos mal! La otra cara de la moneda es Josh Duhamel ("Las Vegas", "Transformers") quien acaba de irrumpir en esta clase de películas (Le vimos en “When in Rome”) con un personaje ¡Sorpresa! Lleno de tópicos y clichés.

El argumento es el siguiente: Hollie (Heigl) es una talentosa pastelera que regenta su propio negocio en Atlanta mientras que Messer (Duhamel) es un mujeriego y despreocupado, pero a la vez entregado operario de edición televisiva. Cierto día en 2007 la mejor amiga de ella, Alison (Christina Hendricks) y el mejor amigo de él, Peter (Hayes MacArthur) deciden organizarles una cita a ciegas. Obviamente es un desastre porque ellos no tienen nada en común, pero continuarán viéndose debido a que ambos son los padrinos de Sophie (Interpretada por las trillizas Alexis, Brynn y Brooke Clagett) la pequeña hija de la pareja. La vida dará un vuelco para ellos cuando Alison y Peter fallecen en un accidente dejando a Sophie huérfana. Según el testamento de los padres, Hollie y Messer deben hacerse cargo de su custodia y los servicios sociales recomiendan que ambos se trasladen al hogar de la niña para criarla juntos. El amor que sienten por Sophie les impide rechazar esa responsabilidad y la convivencia pondrá sobre la mesa sus carencias como padres además de la dificultad para compaginar sus distintos estilos de vida. El miedo a la nueva situación, la interferencia de sus proyectos profesionales y una alocada noche de amor entre ellos acabarán de ponerlo todo patas arriba.

Lo primero que hay que decir de este filme es que se trata de una de esas películas en las que bastaría con ver el tráiler. Sabes exactamente lo que vas a ver, de principio a fin, antes de entrar en el cine y el margen para la sorpresa queda reducido a los gags concretos o formulas clásicas que sirven de comparsa a la historia. Esto no es una crítica en sí, no todo el mundo va a al cine a que le sorprendan, hay quien simplemente va a pasar el rato sabiendo lo que ha venido a ver. De acuerdo pues.

Lo segundo que me gustaría comentar es la dificultad que encuentro para asignarle un género a esta cinta. Habitualmente se conoce este tipo de películas como “comedias románticas” y aunque quizás es la etiqueta que mejor le quede, me parece que el contenido dramático que posee la hace un poco rara de clasificar, por mucho que las situaciones divertidas se sucedan para buscar nuestra sonrisa. Quizás para explicar esto me quedo con unas declaraciones hechas por la propia Katherine Heigl en las que dice “Todos hemos pasado por momentos difíciles en nuestra vida, pero incluso en las situaciones más complicadas hay risas, y así es como mucha gente consigue superarlos”. Podría valerme, pero creo que si tuviera de verdad que asignarle un género a esta película diría que es del género “Katherine Heigl”.

¿No os ha llamado la atención nunca el hecho de que hay actores que son en sí mismos un género? ¿No pasa que a veces en lugar de ir a ver una de miedo, o una de comedia, vas a ver “una de Katherine Heigl”? Pues a mí sí me pasa. De hecho estaba viendo “Life as We Know It” y no paraban de venirme flashes de “The Ugly Truth”. En parte creo que es culpa de la propia actriz, que como mi compañero de butaca comentaba “siempre interpreta el mismo personaje”. Puede ser, porque realmente cuesta distinguir a esta pastelera de la productora televisiva de aquella otra o de la eficiente secretaria de “27 Dresses”. Que tenga cuidado la actriz con esto, pues aunque es un atajo directo al éxito comercial (sobre todo si logras conectar con el público, y ella lo hace), le está negando apuntar más alto en su carrera como actriz. Quizás no lo pretende.

Por lo que respecta a su partenaire, Duhamel logra darle un aire muy agradable al personaje, quizás porque es aire fresco y porque antagónicamente a lo que le sucede a su compañera él está explorando nuevos registros. Por lo que respecta a los secundarios, es una pena que no estén algo mas trabajados y que no aparezcan más en la historia, porque el recurso de la fraternal comunidad de vecinos tan amigables como cotillas está explotado por debajo de su potencial. Coincido con Hilario Rodríguez en que probablemente esta hubiera sido una buena idea con la que desarrollar una serie para televisión, extendiéndose más en lo cotidiano y en la evolución de los personajes, pero no ha sido así.

Como decía al principio del post, quizás el lastre más grande que lleva esta cinta es su falta de credibilidad, desde los personajes en sí mismos a la situación y a como se resuelven los diversas conflictos que tienen lugar. Seguramente la película no tiene ninguna pretensión de ser realista, nos quiere contar una historia y nos pide por favor que asumamos que las cosas podrían pasar así. De acuerdo, siéntense y disfruten. Porque el caso es que la cinta no está mal, no resulta aburrida ni hay errores tan graves que te hagan sentir incomodo, pero si te deja absolutamente indiferente.

No quisiera acabar sin comentar lo innecesariamente alargado que esta el tercio final de la película. Desde que el conflicto más serio estalla entre sus protagonistas hasta que finalmente se soluciona hay unas idas y venidas que solo desconciertan y alargan un final evidente. Interesante el recurso narrativo del paso de las estaciones, aunque está algo visto últimamente.

La conclusión: lo que ves es lo que és. Si te parece que puede interesarte seguramente pases una tarde entretenida y nada más. Si ya el planteamiento no te llama la atención, evita perder el tiempo.

tres estrellas

Fotos: Cine.we.bs | Cinedor