Ninguna posibilidad de alcanzar el arco iris en “Somewhere”

Flamante ganadora del León de Oro en el último Festival de Venecia, “Somewhere” es la última mirada sobre el universo adolescente femenino de Sofia Copola, esta vez vinculada a su relación con un padre perdido dentro de sí mismo, que aunque es un relato bello y denso, sobre el que hemos ofrecido un completo seguimiento, puede llegar a ser excesivamente intelectual, lo que no parece vaticinar que vaya a ser muy popular.

La primera secuencia de la película no deja lugar a dudas, Johnny marco (Stephen Dorff) da vueltas en un circuito de carreras en un trayecto que no le lleva a ningún sitio. Metáfora de una existencia entregado al hedonismo, tan sólo consegue conectar con la realidad cuando pasa unos inesperados días con su hija Cleo (Elle Fanning), que a su corta edad está más capacitada para cuidar de su padre, que él de ella.

Es difícil establecer hasta que punto podemos encontrar datos autobiográficos de Sofia Coppola en su película, pero no podemos eludir que la selección de la pareja protagonista puede contener algún guiño a sí misma pues, aunque no haya sido precisamente una niña prolífica en las pantallas en su adolescencia, como Stephen Dorff, sí llegó a participar en algunas de las películas de su propio padre como “Rumble Fish”, “Cotton Club” o aquel glorioso cortometraje de Tim Burton, “Frankenweenie”, antes de protagonizar “The Godfather: Part III”. Por otro lado, igual que Cloe, conoce desde pequeña los entresijos de una profesión que finalmente se ha convertido también en la suya, aunque sea al otro lado de la cámara.

Precisamente, también en la elección de Ella Fanning, hermana de Dakota Fanning, podemos encontrar otro guiño a la experiencia cinematográfica desde un punto de vista familiar y completamente desmitificado, que no parece entender la fascinación que un ser querido crea en los espectadores, cuando para ella no es más que su padre. No es nada gratuito que Cleo comente las novelas de Stephenie Meyer, en cuyas versiones cinematográficas participa su propia hermana, ligando ficción y realidad dentro y fuera de la pantalla.

Stephen Dorff defiende muy bien su personaje, pero quizás la que capta toda la atención del espectador sea Elle Fanning, que consigue dotar a su personaje de una profundidad, carisma y encanto tales que algún espectador puede lamentar que no sea la protagonista de toda la película.

Plegándose a las necesidades de su personaje protagonista, Johnny, perdido, desorientado, sin rumbo ni capacidad de reacción, inmóvil ante las cosas que le suceden, Sofia Coppola ancla su cámara al suelo para no moverla en casi ningún plano de la película. Aunque los personajes se salgan del plano. Un estilo cinematográfico que parece más oriental que occidental, pero volviendo a las raíces familiares, recordemos que el cine de Akira Kurosawa siempre ha sido uno de los referentes de su propio padre, Francis Ford Coppola.

Si en la mencionada primera secuencia de "Somewhere" debemos esperar a que el protagonista de tres o cuatro vueltas al circuito por el que corre con su coche, a lo largo de todo el metraje el espectador debe también hacer acopio de toda su paciencia para asimilar un relato en el que debe interpretar las imágenes y acciones que se desarrollan, sacando sus propias conclusiones y tratando de entender a unos personajes que no porque no hablan no cuentan nada, sino que precisamente su silencio transmite, con evidente elocuencia, que no tienen nada que decir.

Estamos pues ante una reflexión, no sobre el medio cinematográfico, sino sobre el supuesto star system de la meca del cine, que parece erigida para crear sueños, cuando sus habitantes no viven más que una pesadilla, tanto los que no alcanzan su sueño de convertirse en estrellas de cine, como los que lo alcanzan de lleno.