«Love and Other Drugs», pero que no enganchan

A pesar de que Edward Zwick se esfuerza por conseguir un equilibrio entre drama y comedia en "Love and Other Drugs", y que ciertamente consigue elevar en algunos momentos su película por encima de otras comedias románticas, lo cierto es que al cargar excesivamente las tornas de los sentimientos, acaba por desequilibrar un producto que podría haer dado mucho más de sí.

Artesano más que artista o autor, parece que en "Love and Other Drugs", se evidencian con demasiada facilidad las fuentes que utilizan sus creadores para confeccionar su producto, que no obra. Y aunque la película no pretendiera otra cosa que ser una comedia romántica con enfermedad, en la línea diametralmente opuesta de lo que fuera "Love Story", acaba siendo un producto más en la línea de "As Good as it Gets", pero bastante inferior. Porque aunque el conjunto de la película sea agradable, la falsedad del discurso en ciertos momentos, impide que se pueda disfrutar de la misma manera que la película de James L. Brooks.

De hecho, "Love and Other Drugs", funciona mucho mejor cuando está instalada en el código del drama que en el de la comedia, delatándose particularmente con los personajes secundarios, como el hermano de Jamie Randall (Jake Gyllenhaal), Josh Randall (Josh Gad), que parece incluido en la película únicamente para hacer el ridículo, que no hacer reír. Otros personajes sí está incluidos con algo más de acierto, pero quizás porque son episódicos y no están más que para resaltar una idea, como el mendigo que se sube al tren de la sociedad tras engancharse a los conocidos antidepresivos que Jamie arroja a la basura.

Es una lastima que pase prácticamente desapercibida la actitud crítica ante la posición de las empresas farmacéuticas, cuyos objetivos comerciales van más encaminados al incremento de ventas que al aumento de personas sanas, por no hablar de la situación de la sanidad estadounidense, tal y como ya comentaba Daniel. Quizás resaltar algo más estos temas podría haber sido una buena oportunidad para darle a la película una profundidad y dimensión psicológica que los personajes por sí solos no llegan a aportan, a pesar de que tanto Jake Gyllenhaal como una sorprendente Anne Hathaway ---mucho mejor en drama que en comedia--- resultan muy convincentes en sus respectivos personajes.

Al menos si no hubieran incluido tres veces el tema de Regina Spektor, igual podría haberlo soportado mejor.
2 estrellas