«Scrooged»: así era la Navidad en los ochenta

Si hay una cinta que se puede decir, casi sin temor a equivocarnos, que muestra como los ochenta fueron también una época de aggiornamiento, una época desesperada por mostrar cómo se podían llegar a renovar varios temas clásicos del folklore y, al mismo tiempo, de la literatura --- recordemos A Christmas Carol, de Charles Dickens ---, creo que esa cinta sin lugar a dudas es "Scrooged" (1988), de Richard Donner, protagonizada por el actor preferido por todos, el misísimo Bill Murray. Y en el espíritu de las fiestas, recordaremos en el día de hoy la cinta casi con el pretexto de desearles a todos una muy Feliz Navidad, de más está decirlo.

La cinta cuenta la historia de Frank Cross, un exitoso empresario de televisiòn que se encarga de la parte de programación y producción de una muy importante cadena. Es el día de Navidad, y la gran apuesta es una producción que adaptará el texto clásico de Dickens con bailarinas y golpes de efecto emocionales con el objetivo de aumentar el rating en el día en que toda la familia se encuentra frente al televisor. En esas estábamos cuando Cross recibe la visita de su mentor, alguien ya fallecido que viene desde el más allá con el objetivo de indicarle que la vida que leva, repleta de ambiciones desmedidas, no lo va a llevar a ningún lado salvo al mismísimo Infierno. Una sucesión de los clásicos tres fantasmas, el del pasado --- interpretado nada más ni nada menos que por David Johansen, mítico cantente de New York Dolls ---, el del presente y el del futuro, tratarán de cambiar la perspectiva que este moderno Scrooge tiene acerca de la Navidad.

La cinta es claramente cómica y muestra cómo se puede llevar a la actualidad --- a la actualidad de ese momento, claro --- una historia clásica, mostrando la vigencia de los valores que el gran escritor realista del diecinueve, Dickens, siempre trató de defender: consideremos que los escritores realistas, como suele ser su costumbre, son ante todo moralistas que se dedican a revisar los usos y costumbres de una sociedad. Donner, en uno de sus envidiables trabajos de director, vuelve a ofrecer una cinta memorable que merece ser vista no sólo en estas fiestas sino en cualquier momento del año por el grado de entretenimiento que puede ofrecer a cualquier persona de cualquier edad.

Los ochenta es una época más que particular sobre la cual no hemos hecho otra cosa, en los últimos años, que volver a revisarla una y otra vez. En este trabajo, no sólo vemos los gestos estilísticos clásicos de la época, sino que también podemos disfrutar de un filme excelentemente construído que puede ofrecernos más que un buen momento. Espero que puedan verla y disfrutar, de paso, de unas muy lindas fiestas. Esas cosas sensibleras que me salen en algunos momentos, vieron.

Foto: The Captain´s Memos