Edgar Wright: los comienzos

Edgar Wright es un director tremendamente peculiar, de esos a los que agradecemos la pasión que ponen en su trabajo y que tanto escasean —aunque si hubiera muchos más como él, no tendría tanto valor—. Con apenas 36 años y sólo 4 largometrajes a sus espaldas como director, Wright es, sin duda, uno de los realizadores con más futuro del panorama cinematográfico actual y al que tendremos que seguir muy de cerca en próximos años puesto que todavía no lo ha dicho todo.

Este 2010 ha sido el año en el que se ha reivindicado y ha demostrado que se merece un sitio entre los grandes gracias a su maravillosa "Scott Pilgrim vs. The World", una de las películas de la temporada. Muchos ya le conocíamos por obras anteriores como las igualmente magníficas "Shaun of the Dead" o "Hot Fuzz", sin embargo ahora ha sido el gran público el que ha accedido a su obra, puesto que Scott Pilgrim supone su primer largometraje realizado en Hollywood.

¿Qué es lo que tiene, lo que aporta Wright a sus películas, para que sólo con 4 de ellas haya alcanzado este estatus? Básicamente la vuelta de tuerca que da en todas sus obras a los géneros cinematográficos. Teóricamente es una propuesta sencilla, puesto que es aportar un toque de humor e ironía a obras de western o de terror, sin embargo en la práctica la cosa es mucho más complicada de lo que parece puesto que se encuentra más cerca de caer en el ridículo que de realizar una buena obra. Sin embargo Wright ha conseguido salvar todas las veces este problema, y todas ellas con nota.

Nacido en Poole, Dorset, Inglaterra en 1974, desde muy temprana edad se interesó por el cine, especialmente por el rol del director. Comenzó a realizar películas durante su adolescencia, mientras todavía asistía al colegio y sin una formación cinematográfica específica. Pero no hacía falta: su pasión y su autodidactismo fueron suficientes para aprender lo básico y poder expresar en una obra audiovisual sus inquietudes.

Así, en 1995, cuando apenas contaba con 21 años de edad, realizó su primer largometraje: "A Fistful of Fingers". Se trataba de una parodia del género western que ya comenzaba desde el mismo título de la película, haciendo una referencia directa a la película de Sergio Leone "A Fistful of Dolars". En ella ya podemos encontrar algunas situaciones que posteriormente le harían famoso, y sobre todo que demuestran que el director es un perfecto conocedor del género que está tratando y que por lo tanto sabe dónde meter los gags sin que parezcan forzados.

Aunque se trata de una obra tremendamente amateur, con unos actores que probablemente fuesen amigos suyos y unos escenarios más improvisados que otra cosa, hay que tener en cuenta que es una ópera prima que se realizó con medios muy escasos, pero que sirve perfectamente para identificar el genio que ya tenía escondido Wright.

Tras este primer largometraje, sus siguientes trabajos se centraron en la televisión. Asylum, Is It Bill Bailey? y Spaced fueron los trabajos que le mantuvieron ocupado hasta que en 2004 volviera al cine para dirigir su segundo largometraje. La importancia de Asylum en su filmografía es relativa, puesto que en ella también podemos encontrar ese estilo tan característico de mezcla de géneros aunque sin llegar a explotarlo de la manera que hizo posteriormente. La verdadera importancia de la serie para Wright fue que le permitió entrar en contacto con Jessica Hynes y Simon Pegg, éste último especialmente importante.

Tras ella realizó el programa Is It Bill Bailey? donde su trabajo como director tampoco era realmente destacado puesto que se cada capítulo se basaba en un monólogo de Bailey utilizando un teclado de música. Sin embargo, en 1999 se volvieron a unir Hynes, Pegg y Wright para realizar una de las mejores series televisivas —9.3 en iMDb— y, sobre todo, una obra que sería capital dentro de la filmografía del director.

Spaced comenzó su emisión en el 99 en la televisión británica, concretamente en Channel 4. Aunque Hynes y Pegg firmaban los guiones y protagonizaban los capítulos, la aportación de Wright a la misma es capital y uno de los motivos de su enorme calidad y éxito. Básicamente se trata de una sitcom donde los dos protagonistas se conocen mientras están buscando piso, por lo que se hacen pasar por una pareja para conseguirlo. Si sólo nos quedamos con esto podríamos pensar que se trata de una serie más, sin embargo el estilo es completamente distinto. El director introduce en cada capítulo herramientas visuales de géneros tan dispares como el terror o la ciencia ficción, como los ángulos de cámara o el zoom, y siempre con la intención de conseguir momentos cómicos únicos y ante los que no se puede hacer otra cosa que caer.

Además, las referencias directas a otras películas como "Pulp Fiction" o "The Matrix" son constantes, y no se tiene ninguna intención de suavizarlas sino que se muestra de manera explícita. La serie consta de dos temporadas, por lo que tras su conclusión en 2001, al director todavía le quedaban 3 años hasta su regreso al cine con "Shaun of the Dead", de la que hablaremos en el próximo artículo.

Fotos: EmpireOnline, FilmJunk & GuySpeak