Cuando la ficción supera a la realidad, «Franklyn»

Este fin de semana ha llegado a las carteleras españolas “Franklyn”, una producción anglo-francesa del año 2008 de la que Extracine, ya por aquel entonces, trajo el tráiler y alguna imagen. El motivo por el que se estrena en nuestro país con dos años de retraso habrá que preguntárselo a la distribuidora, pero se trata de una cinta condenada a pasar sin pena ni gloria por la atestada cartelera de estas épocas navideñas, así que a quien tenga intención de verla en pantalla grande le recomiendo presteza, pues es un filme interesante.

Se trata de la opera prima en el largometraje de su director Gerald McMorrow que también es el responsable de la historia y que la define como “Un cuento de hadas urbano, con amor, fe, redención, suspense, el Bien y el Mal, y la sensación de que un poder subliminal, quizá mágico, está detrás de todo”. Configurando el reparto encontramos nombres conocidos como los de Eva Green (“Casino Royale”), Bernard Hill (“LOTR: The Two Towers”) o Sam Riley, además del protagonista, Ryan Philippe (“Flags of Our Fathers”).

“Franklyn” es una peculiar cinta en la que se entremezclan dos realidades. A un lado del espejo encontramos un futuro oscuro y gótico en el que la religión se ha convertido en la fuerza más poderosa de la tierra. Bajo la férrea administración de El Ministerio, el mundo se ha convertido en un lugar donde es obligatorio profesar una fe (la que sea, aunque sea una inventada por ti) si no quieres arriesgarte a ser apresado por los clérigos, un tenebroso cuerpo de seguridad y orden. En ese contexto encontramos a Jonathan Preest (Philippe), un vengador enmascarado que lucha contra la acción de las múltiples sociedades secretas y sectas que roban, secuestran y matan en Ciudad Intermedia. Además, Preest está en el punto de mira del Ministerio por ser un hombre sin fe alguna.
El otro lado de esta trama se ubica en el Londres actual, donde tres personajes sin una vínculo aparente tratan de lidiar con su propia realidad. Emilia (Green), una joven psicológicamente inestable que se siente absolutamente sola y trata de suicidarse sin éxito para llamar la atención de sus padres; Milo (Riley) es un chico al que su novia acaba de dejar plantado en el altar y que solo encuentra consuelo en un antiguo amor la infancia; Y Peter (Hill) es el solitario vigilante de una iglesia cuyo hijo enfermo ha desaparecido. Ambas realidades se irán entremezclando hasta colisionar en un clímax final.

Os dejo a continuación el tráiler en español para situaros un poco mejor.

Quisiera abordar la crítica sin hacer demasiado spoiler ya que, aunque al final la historia resulta un poco predecible, la verdad es que el sentimiento de inquietud y desconcierto que te aborda sobretodo durante la primera mitad de la película es uno de sus puntos fuertes. Hablando de la historia, sorprende como puede parecer a simple vista compleja pero en realidad es bastante sencilla, y esto es a la vez la virtud y el defecto de “Franklyn”. Logra engañar (en el buen sentido) al espectador, presentarle un argumento, un universo y una trama que parecen complicados y enrevesados pero que al final, cuando se completa el puzzle y se mira desde arriba, resulta bastante claro y plano.

Es una pena, bajo mi punto de vista, que la realidad contemporánea, es decir, el mundo del Londres actual, sea la imperante y realmente importante en la película. Creo que uno de los aspectos que mas sorprende en la cinta es el buen gusto estético y narrativo con el que está creado el mundo futurista de Jonathan Preest, una labor que merece aún mas alabanza teniendo en cuenta que se trata de una producción “pequeña” y europea. La ambientación de Ciudad Intermedia, con sus limitaciones de narración, no tiene nada que envidiarle visualmente a universos oscuros y decadentes clásicos como los de “The Matrix” o Warhammer 40.000. El diseño del personaje principal, con su rostro fantasmal y su actitud de desprecio furioso por el mal podría formar parte sin desentonar de cualquier cómic de éxito, o serie de anime japonés (¿He oído V de Vendetta?). Quizás por eso a los amantes de la ciencia ficción nos queda este sabor amargo en la boca al descubrir que la película no se basa en este personaje ni en su universo, sino que todo este imaginario es solo una pequeña pieza del puzzle cotidiano que en realidad es “Franklyn”. Te quedas con ganas de mas Jonathan Preest, de una cinta completa sobre él si pudiera ser.

Dejando este agridulce aspecto de lado, el filme está técnicamente muy bien realizado. Los efectos especiales son excelentes, la fotografía y la música contribuyen a la narración con gran fuerza, sobretodo en la parte futurista donde el vestuario y caracterización son también piezas clave. El ritmo es constante y en el apartado de las interpretaciones el trabajo es correcto. Quizás con la salvedad del propio Ryan Philippe que en los momentos de máxima tensión pierde un poco la credibilidad, pero nada que haga daño a la vista.

Creo como conclusión, que le ha faltado un poco de ambición porque se queda en un “casi” en muchos aspectos. No acaba de ser la película de ciencia ficción que podría haber sido (probablemente tampoco lo pretendía) pero no puede vivir solo de la otra parte y este no ser ni blanco ni negro es lo que la deja a medias de todo. No obstante, considero que es una muy buena opera prima para un director debutante, que demuestra la capacidad del cine europeo para realizar producciones de ambientación futurista sin envidiarle lo mas mínimo a Hollywood y que, en general, es una experiencia recomendable.

tres estrellas

Fotos: The House of Blogs | FunKube